Adrián Bernal tenía pocos ahorros y una ligera seguridad laboral de que el cierre de los comercios del Centro Histórico sería sólo por un par de semanas cuando el Gobierno federal estableció la Jornada Nacional de Sana Distancia el 23 de marzo de 2020.

Este comerciante de 32 años, que la mitad de su vida se ha concentrado en la frenética actividad comercial de la calle Correo Mayor del Centro Histórico vendiendo artículos de bisutería, no imaginó que la incertidumbre de poder llevar a cabo su trabajo con normalidad se prolongaría por un año y confiesa que ha tenido que “buscarle en todos lados” para seguir generando ingresos para su familia de tres.

Estrella de 31 años y originaria de Chiapas, también hace un balance con cierta incredulidad ante el año en el que vivió en “modo de supervivencia laboral”.

Trabajó en Cancún tres años previo a que el COVID-19 impactará el turismo y fuera despedida en abril de su empleo como chef en un hotel de cinco estrellas de ese destino turístico.

Aunque para agosto de ese mismo año Estrella, quien pidió que omitiremos su nombre completo, ya estaba de nuevo frente a las parrillas del hotel que la despidió sin ningún tipo de indemnización, en esta ocasión era con un salario 25 por ciento menor, más horas de trabajo y constantes amenazas de sustituirla por alguno de los miles de trabajadores que buscaban desesperados un espacio para laborar.

Las percepciones económicas de Karina, una diseñadora gráfica de 27 años, también son menores actualmente. La editorial para la que laboraba la despidió después de 10 meses de trabajar con la mitad del sueldo por el que fue contratada.

“Después de que me corrieron encontré algo como freelance y gano mucho menos, pero tengo algo”, detalla en entrevista.

Los ingresos de Gabriel Zepeda están sujetos a las ventas del taller de serigrafía en el que trabaja desde hace cuatro años sin un contrato que regule su relación laboral con su patrón.


¿Contrato de qué? Acá el jefe nos pagaba bien, pero pues si no hay ventas cómo le pedimos que nos siga pagando lo mismo ¡Está cabrón en todos lados!

Gabriel Zepeda

Empleado en un taller de serigrafía

Mercado laboral enfermo

En 2020, mientras las autoridades trataban de contener “la curva de contagios”, la de los despidos se disparó. En abril y mayo de ese año se reportó la salida del mercado laboral de aproximadamente 12 millones de personas económicamente activas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Aunque en los últimos días del 2020 se reportó que 9.9 millones de personas retornaron a sus empleos, trabajadores y especialistas advierten que la “recuperación” de estas plazas laborales ha sido en condiciones precarias.

“La recuperación laboral es lenta y tiene mucho de inercial y por lo tanto está generando aún mayor desigualdad. No se han tomado medidas efectivas (para apoyar a la generación de empleo) se deja todo a que la economía lo resuelva y tenemos todo un mercado laboral totalmente dañado, la gente está padeciendo muchas situaciones, la gente que trabaja por su cuenta, la que tiene microempresas e incluso en las grandes empresas”, señala Rogelio Gómez Hermosillo, integrante del Observatorio de Trabajo Digno.

Además el número de mexicanos que tienen trabajo pero cuyo salario no alcanza para comprar una canasta básica aumentó durante el cuarto trimestre de 2020, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

40.7

por ciento de los trabajadores mexicanos se encuentra en pobreza laboral, es decir, no pueden comprar una canasta básica con su salario

Del total de empleados en México, 40.7 por ciento se encuentran en pobreza laboral, lo que representa un aumento de 3.4 por ciento comparado con el mismo periodo de 2019.

El organismo encargado de medir la pobreza en el país, señala que este aumento se debe a que el ingreso laboral real registró una disminución de 2.5 por ciento, es decir de mil 819.55 a mil 773.43 pesos.

Otro elemento preocupante del mercado laboral post COVID-19 es el crecimiento de la brecha laboral entre hombres y mujeres.

Los datos de ocupación y empleo del cuarto trimestre de 2020 presentados por el INEGI señalan que la mayor disminución en la población ocupada fue en las mujeres con 5.9 puntos porcentuales menos comparado con el mismo periodo de 2019, en tanto que en el caso de los hombres la variación de la población ocupada fue de 3.1 por ciento menos.

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