En pleno proceso de recuperación ante el impacto que le provocó la pandemia por COVID-19, el sector aeronáutico internacional se encuentra una vez más en vilo por los efectos que provocará el conflicto armado entre Rusia y Ucrania en el tráfico aéreo y sus costos de operación.

Cálculos elaborados por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) advierten que será hasta 2024 cuando el número de pasajeros transportados por vía aérea finalmente supere a los que viajaron en 2019, el año previo a la pandemia, esto con aproximadamente cuatro mil millones de viajeros.

En su pronóstico, la IATA explica que hay una evolución positiva en el número de pasajeros aéreos misma que no se modificó con la aparición de la variante Ómicron del COVID-19.

“La gente quiere viajar. Y cuando se levantan las restricciones de viaje regresan a los cielos. Todavía queda un largo camino por recorrer para alcanzar un estado de cosas normal, pero el pronóstico de la evolución en el número de pasajeros da buena razones para ser optimista”
Willie WalshDirector general de la IATA

Sin embargo, este organismo internacional también reconoce que existen riesgos a la baja por el conflicto en Europa del Este y todo dependerá del periodo de tiempo que se extienda el conflicto, los cierres del espacio aéreo, la extensión geográfica que abarque, las sanciones que se apliquen y los cierres al espacio aéreo.

Hasta el momento, Reino Unido, Estados Unidos y los países miembros de la Unión Europea cerraron su espacio aéreo a la operación de aviones rusos, en tanto que el país gobernado por Vladimir Putín respondió con la prohibición de vuelos por sus cielos a 32 países.

Cabe destacar que Rusia ocupa el lugar número 11 en la lista de los mercados más grandes de servicios de transporte aéreo respecto a su número de pasajeros, en tanto que Ucrania tiene el puesto 48.

Costo de la turbosina

Más que el impacto económico de la reducción de vuelos o número de pasajeros en las operaciones de estos países, el efecto más marcado por el conflicto armado en ellas aerolíneas llegará a través de los costos de la turbosina, el principal insumo operativo de las aerolíneas, y afectará a todos los países.

“El combustible registra un récord histórico de 106 dólares por barril y el proyectado por las aerolíneas en general para este año estuvo en promedio en 75 dólares, por lo cual hay un diferencial de aproximadamente 35 por ciento de aumento en su proyección y eso impactará seriamente en las finanzas de las aerolíneas”, explica Fernando Gómez Suárez, analista de aeropuertos y aviación.

El especialista apunta que las empresas aéreas absorberán los costos poco tiempo para después incrementar el precio de los boletos, también en un rango aproximado de 35 por ciento.

La IATA también señala que el efecto en los costos de las fluctuaciones en los precios del combustible o el cambio de ruta para evitar el espacio aéreo ruso podría tener implicaciones serias, sobre todo enfocado en la confianza del consumidor y la actividad económica que se vería afectada incluso fuera de Europa del Este.

11
es el lugar de la lista de mercados más grandes de transporte aéreo que ocupa Rusia

Bajo este panorama, Gómez Suárez señala la importancia de explorar alternativas de combustibles para la industria aérea.

“Ya sé que se está planteando algo de biocombustible y derivado de producto fósil para la turbosina, pero los costos son altos y creo que hasta el 2035 estaríamos viendo la posibilidad, no obstante ya hay vuelos de pruebas. Podríamos pensar en alternativas de combustible”, afirma el especialista.

Camino a la recuperación del sector aéreo

En opinión de Gómez Suárez la recuperación de la industria aérea a nivel internacional será lenta y dependerá de cuánto dure el conflicto entre Rusia y Ucrania además de la apertura de las barreras fronterizas que se implementaron durante 2020 y 2021 para tratar de contener la expansión del virus del SARS-CoV-2.

En tanto que la IATA apunta a que actualmente hay un escenario más optimista frente a la recuperación que el que se pronosticaba en noviembre de 2021, debido a la relajación progresiva o eliminación de las restricciones de viaje en muchos países.

“Afortunadamente más gobiernos han entendido que las restricciones de viaje tienen poco o ningún impacto a largo plazo en la propagación de un virus. Y las dificultades económicas y sociales causadas por un beneficio muy limitado simplemente ya no son aceptables en un número creciente de mercados. Como resultado, la eliminación de las restricciones está dando un impulso muy necesario a las perspectivas de viaje”, señaló el director general de la IATA.

Cabe destacar que en este proceso de recuperación, la región de Asia-Pacifico es la que más continúa rezagada en la recuperación con el mercado más grande de la región, China, que no muestra señales de relajar sus severas medidas fronterizas en el futuro cercano.

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