Para algunos empleados la frase “trabajo tóxico” pasa de ser una simple metáfora a una dolorosa e incapacitante realidad. Las características de los empleos actuales están provocando diversas enfermedades y muy diferentes a las que hasta hace unos años estaban incluidas en la tabla de enfermedades de la Ley Federal del Trabajo (LFT).

Padecimientos como el estrés laboral, enfermedades del sistema digestivo, el COVID-19, patologías infecciosas y parasitarias, así como cáncer de origen laboral podrían ser integradas a las Tablas de Enfermedades de Trabajo y la de Valuación de Incapacidades Permanentes, según informó la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) que está por presentar un proyecto para modificar estas tablas.

La actualización de estas tablas ocurre después de 52 años, cuando se integraron 161 enfermedades, y responde a los cambios tecnológicos, científicos, de desarrollo industrial y laboral. El proceso ha sido acompañado por 50 especialistas en la materia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

“Las enfermedades están relacionadas con la ocupación, por ejemplo, para una persona que tiene un trabajo de escritorio son comunes enfermedades como el del túnel carpiano, pero algún trabajador que está en una mina no está expuesto a lo mismo y las enfermedades son distintas”
Omar NacifDirector de la unidad de Previsión Social de la STyPS

En total, se integran a estas dos tablas, 88 padecimientos laborales y se agrupan 52 enfermedades laborales; se agregan 3 enfermedades de la mujer y se cancelan 3 fracciones de la tabla del artículo 513 de la Ley Federal del Trabajo, detalla la dependencia encabezada por Luisa María Alcalde Luján.

La dependencia destaca que el grupo de enfermedades que registró mayor aumento fue el cáncer de origen laboral, al pasar de cuatro a 30 padecimientos.

“La medicina enfocada en enfermedades oncológicas es de las que ha avanzado más rápido, entonces tiene sentido que se vea un incremento tan amplio. El cáncer que antes se veían como un mismo tipo ahora se clasifican de forma distinta y por ello el aumento de los tipos de cáncer de origen laboral en la tabla.

“Un tipo de cáncer laboral es por ejemplo, neoplasia en el cerebro, normalmente trabajadores agrícolas que están expuestos a plaguicidas, herbicida y pesticidas, pero qué pasa con aquellos que trabajan en una bodega que venden este tipo de plaguicida, hay una exposición constante, por eso es difícil decir qué tipo de ocupaciones están relacionadas con ciertos padecimientos, por eso lo qué hay es una cobertura de derechos en la que siempre se identifique que hay un nexo con la ocupación y a exposición el trabajador está cubierto”, detalla Nacif.

Estrés laboral, la mayor de las enfermedades

Otro de los padecimientos que también registraron mayor aumento fueron las de tipo psicosocial derivados del estrés de origen laboral, que también agrupa el famoso término de burnout.

“El burnout es un término que agrupa distintas enfermedades de tipo mental que se incorporan a la tabla y por supuesto debe de haber una causalidad directa entre el trabajo y la enfermedad, no necesariamente que una persona esté con un padecimiento mental tiene que ver con el trabajo y esto lo dictamina la Medicina del Trabajo un procedimiento específico que se sigue”, detalla el funcionario.

La Organización Mundial de la Salud incluyó al burnout, definida como una patología ocasionada por el estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha manejado con éxito, en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11) desde enero de este año.

Entre los síntomas que identifica del burnout la OMS se encuentran sentimientos de falta de energía o agotamiento, sentimientos negativos respecto al trabajo y sensación de ineficiencia y falta de realización en el ámbito laboral.

Cabe destacar que en México hay una norma específica para prevenir riesgos psicosociales en los centros de trabajo, conocida como NOM 035, pero pese a su aplicación no ha servido para generar un debate público amplio acerca de la salud mental de los trabajadores.

El también conocido como “síndrome de estar quemado” no sólo tiene efectos directos al bienestar de los empleados sino también en la productividad de una empresa.

Y es que las condiciones laborales en el país no suelen favorecer prácticas sanas en el entorno de trabajo. Por ejemplo, México fue el país con las jornadas laborales más extensas entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con dos mil 124 horas de trabajo al año, mientras que el promedio es de mil 687 horas.

México también es el país con el menor índice de Producto Interno Bruto (PIB) por hora trabajada de la OCDE, que mide qué tan eficientemente se combina el trabajo aportado con otros factores de producción y se utiliza en el proceso de producción. En este indicador México tiene 98.3 dólares de PIB por hora trabajada, mientras el promedio de la OCDE es de 107.9 dólares.

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