Para viajar a Estados Unidos es necesario presentar una prueba COVID-19 negativa, para volar hacia España se solicita un certificado de vacunación con refuerzo, Canadá no permite la entrada en turismo de personas que fueron vacunadas con Sputnik-V, en Francia además de una prueba negativa de COVID se exige a los turistas llenar una declaración jurada de que no tienen síntomas y si visitas Tailandia tienes que pasar encerrado 10 días en un hotel para que las autoridades se cercioren de que no estás infectado con el virus del SARS-CoV-2.

Los anteriores son apenas algunos de los variados requisitos que tienen que cumplir los turistas para poder visitar algún país, condiciones que al ser tan diferentes, e incluso complicadas, han puesto en jaque a la industria turística a nivel mundial, que en 2021 no alcanzó una recuperación óptima de la caída que registró en 2020 por los cierres de fronteras que se establecieron para contener los contagios.

“Cada país tiene medidas diferentes y eso de entrada ha tenido un impacto fuerte en la recuperación. Es imposible realmente estar actualizado sobre qué medidas se requieren para cada país, que si un tipo de prueba, que si cuarentena, hay un sinnúmero de indicadores que los países toman en cuenta. Esa homologación que nosotros hemos pedido durante meses no ha sucedido”, señala Virginia Messina, vicepresidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés).

En entrevista con Reporte Índigo, Messina abunda que, cuando se detectó la variante Ómicron en noviembre de 2021 en el sur de África aproximadamente 60 países bloquearon vuelos con viajeros provenientes de esos países, sin embargo, este tipo de medidas no contribuyen a evitar la propagación del virus y, por el contrario, impactan económicamente en el sector turístico.

En 2019 la actividad turística aportó 10.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y generó 333 millones de empleos, es decir, uno de cada 10 trabajos en todo el mundo, pero este momento “dorado” del turismo se desvaneció en 2020, año en el que se perdieron más de 60 millones de estos empleos y su aportación al PIB mundial fue por el orden de 5.5 por ciento.

Para el 2021, la recuperación económica fue muy lenta por la prolongación de la pandemia y ante la falta de coordinación entre los países para recibir al turismo internacional.


“El número de restricciones alrededor del mundo no permitieron que esa recuperación se alcanzará. Calculamos que hubo una recuperación de cerca de 30 por ciento, pero, de nuevo, 30 por ciento de un nivel muy bajo en el que caímos en el 2020. Esta recuperación se debió más que nada a una actividad doméstica (interna) en muchos mercados, aunque el turismo o la actividad internacional fue poca, algunos mercados sí mantuvieron su economía gracias a la actividad doméstica”

Virginia Messina

Vicepresidenta del WTTC

En febrero de 2021 la Organización Mundial del Turismo ya pronosticaba, a través de una encuesta elaborada con expertos turísticos, que el sector iniciaría su proceso de recuperación hasta el año 2022, pero en cuanto a alcanzar los niveles previos a la pandemia, 43 por ciento de los encuestados señalaba que se alcanzarían en el año 2023 y 41 por ciento consideraba que ello ocurrirá hasta 2024.

El pronóstico del WTTC es que para el 2022, y tomando en cuenta el inicio complicado del año con la alta velocidad de contagios por la variante Ómicron, el turismo continúe su senda de recuperación después del primer trimestre del año.

“Una vez que las infecciones comienzan a bajar y sobre todo que la vacunación continúe y siga aumentando, ahora sí que va a ser fundamental para alcanzar una mayor recuperación en este año”, explica.

Propuestas para el turismo en la mesa

A la solicitud del WTTC para que los países adopten medidas homologadas para recibir al turismo internacional en medio de esta pandemia se integran cuatro medidas que sugieren adoptar para dinamizar al sector de forma segura.

La primera de ellas es permitir el libre movimiento a todos los viajeros que tengan su esquema completo de vacunación, independientemente de su origen o destino; también sugieren implementar soluciones digitales que permitan a todos los viajeros demostrar fácilmente si están libres de contagio, reconocer a todas las vacunas autorizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como de las Autoridades Reguladoras Estrictas y generar acuerdos con todas las autoridades pertinentes de que los viajes internacionales son seguros con protocolos mejorados de salud.

“Si tuviéramos, por ejemplo, un sistema en el que dijeras que cualquier pasajero que está completamente vacunado o que tuviste tu última dosis de seis a nueve meses, realmente no tienes por qué tener medidas adicionales, nosotros hemos dicho que el problema se tiene que basar en el individuo, no en el país del que viene”, explica Messina.

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