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millones de dólares es la inversión que espera obtener la Secretaría de Energía por la Ronda Dos de aguas someras de la Reforma Energética


Con la pérdida de rentabilidad de un gran número de proyectos de exploración y producción, la fuente de liquidez de las firmas energéticas se secó de golpe


Wood Mackenzie estima que, desde que inició la debacle del mercado petrolero a mediados del 2014, la industria petrolera ha reducido su gasto de capital en un billón de dólares


Esto pone de relieve la importancia de la salud financiera de las grandes firmas globales para el éxito de la Reforma Energética, en un momento en el que los proyectos más vulnerables se ubican en países que no son parte de la OPEP

La debacle del mercado global ha situado a las grandes firmas energéticas globales en una fase de supervivencia. La caída de los precios del petróleo desde niveles superiores a los 100 dólares por barril  se ha sostenido por más de dos años. Ayer, el precio del barril de referencia West Texas Intermediate cayó debajo de la barrera de los 40 dólares.

Esto le ha pasado factura a los líderes de la industria, quienes representan una pieza angular para el éxito de las siguientes fases y rondas de la Reforma Energética de México.  

El discurso de la Secretaría de Energía sugiere que éstas son el tipo de empresas que busca el gobierno para capitalizar la reforma. Entre los requisitos para que una firma participe en la Ronda

Dos están el haber operado al menos tres proyectos de exploración y desarrollo o haber realizado inversiones directas de capital por al menos mil millones de dólares.

Lo anterior pone de relieve la importancia de la salud financiera de las grandes firmas globales para el éxito de la Reforma Energética en un momento en el que Wood Mackenzie, una firma de consultoría energética, considera que los proyectos más vulnerables en la situación actual se ubican en países que no son parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), como México.

Líderes a la defensiva

El año pasado, Exxon y Chevron presentaron sus peores resultados trimestrales en una década. Un año después, las cinco firmas energéticas privadas más grandes del mundo continúan con esta tendencia de deterioro.

Exxon, la petrolera privada que cotiza en bolsa que produce la mayor cantidad de crudo en el mundo, tuvo una baja anualizada de sus ganancias de casi 60 por ciento en el segundo trimestre del 2016.  Rex Tillerson, director general de la firma, dijo que los resultados reflejan “el entorno volátil de la industria”.

En efecto, los resultados que presentaron Chevron, Shell, BP y Total también se mantuvieron en esta línea. De las cinco mayores firmas energéticas globales del mundo, tres presentaron ingresos y ganancias debajo de lo esperado por los analistas del mercado.

Sin embargo, el deterioro de los estados financieros de estas empresas se observa de manera más marcada en el flujo de efectivo. Con la pérdida de rentabilidad de un gran número de proyectos de exploración y producción, la fuente de liquidez de las firmas energéticas se secó de golpe.

Wood Mackenzie estima que el 30 por ciento de los proyectos disponibles en el mundo dejaron de ser rentables en un escenario en el que el barril de crudo cotiza debajo de los 60 dólares.

En ese sentido, Exxon es la única firma entre las cinco grandes petroleras que pudo registrar un flujo de efectivo positivo antes del pago de dividendos. El resto de las compañías suman un flujo negativo que rebasa los 21.8 mil millones de dólares.

Esto tiene dos implicaciones inmediatas. Por un lado, el crecimiento de la deuda neta de las firmas del sector, utilizada para compensar  el boquete de efectivo y mantener la política de pago de dividendos a los inversionistas. Por otra parte, un aceleramiento de la política de reducción de costos que implica un recorte profundo a los gastos de capital.

Shell es el caso representativo de endeudamiento reciente entre las cinco mayores firmas energéticas. La deuda neta de la firma se incrementó 15.4 puntos porcentuales entre junio del 2015 y junio del 2016 para alcanzar un nivel de 28.1 por ciento del capital social de la compañía.

Asimismo, en promedio, las “cinco grandes” registraron un aumento de la deuda neta de 7.7 puntos porcentuales para este periodo.

Aunque el consenso de analistas considera que el sector energético aún mantiene niveles manejables de deuda, un mayor apalancamiento podría conjugarse con las políticas de reducción de costos para exacerbar el recorte al gasto de inversión en proyectos de exploración y producción.

Wood Mackenzie estima que, desde que inició la debacle del mercado petrolero a mediados del 2014, la industria petrolera ha reducido su gasto de capital en un billón de dólares.

Reforma en vilo

La Reforma Energética está cerca de alcanzar su momento cumbre. Sin embargo, el gobierno mexicano reconoce que las condiciones actuales de la industria suponen un riesgo para el éxito de las licitaciones de campos petroleros.

A inicios del mes pasado, el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, dijo que la cuarta fase de la Ronda Uno y la Ronda Dos estarán en proceso en el 2017, “particularmente ahora que las empresas son más cautelosas al invertir”.

La cuarta fase de la Ronda Uno es considerada por los expertos del sector como “la joya de la corona”, dado el alto potencial de los campos de aguas profundas del Golfo de México.  Esta licitación representa el corazón de la reforma que llamó la atención de inversionistas globales en el 2014 y que estuvo al centro del llamado Mexican Moment. Actualmente, hay 26 empresas registradas para esta fase, entre las cuales se incluyen una parte importante de las grandes firmas petroleras globales.

No obstante, considerando los altos costos de exploración y producción de estos campos, el éxito de esta fase dependerá en gran medida en una mejora del escenario de precios del mercado y de la situación financiera las firmas del sector.

El consenso de analistas refiere que la persistencia de la tendencia actual de la industria se traducirá en menores expectativas, lo cual pone en riesgo no sólo a la joya de la corona de la

Reforma Energética, sino también a las licitaciones de menor perfil, como la Ronda Dos de aguas someras en el Golfo de México por la cual la Secretaría de Energía espera captar 11.25 mil millones de dólares en inversión.