México sigue sin alcanzar una recuperación óptima del golpe económico que significó la pandemia por COVID-19 y el panorama de crecimiento para 2022 es poco halagüeño.

El incremento de la inflación, la depreciación de la moneda mexicana y las expectativas sobre un crecimiento menor para el próximo año auguran una senda complicada para alcanzar los niveles económicos prepandemicos.


“Este año nos vimos favorecidos por un rebote del PIB pero eso no lo vamos a ver el próximo año y estaremos entrando en una etapa de crecimiento a niveles muy bajos y claramente el escenario será mucho más difícil para el país”, señala Carlos González Tabares, director de análisis económico, cambiario y bursátil de Monex.

Después de que en 2020 la economía mexicana se contrajo 8.3 puntos porcentuales, el Producto Interno Bruto (PIB) podría presentar un crecimiento de 6.2 por ciento en 2021 y del orden de cuatro por ciento para el próximo año, de acuerdo con pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Especialistas en economía del sector privado consultados por el Banco de México (Banxico) tienen expectativas menos positivas en torno al avance económico del país, toda vez que en la encuesta de octubre de 2021 señalaron un crecimiento de seis por ciento para este año y de 2.9 para 2022.

La minuta de la última reunión de los integrantes de la Junta de Gobierno del Banco Central señala que la actividad económica en el segundo trimestre del año registró un crecimiento y para el tercer trimestre siguió el proceso de recuperación, aunque con marcadas diferencias entre sectores y en un contexto en el que persiste incertidumbre en relación a la pandemia.

En el caso de la encuesta elaborada por Citibanamex, las expectativas de crecimiento de este año también disminuyeron en noviembre al estimar en 5.9 por ciento desde un seis por ciento en su encuesta anterior, en tanto que el crecimiento del PIB de 2022 se mantuvo en 2.9 por ciento.

Ciclo alcista

La atención de los especialistas en análisis económicos está puesta en el incremento de los precios que no ha cedido desde julio de este año.


“A nivel internacional estamos viendo una escalada de la inflación y muchos bancos centrales empiezan a aumentar sus tasas de interés, obviamente en nuestro país ya lo está haciendo el Banco de México, probablemente terminemos en una tasa de interés de 5.25 y al final esto no ayuda o limita la recuperación y el crecimiento, en muchos países ya recuperaron niveles prepandemia, en nuestro país todavía no, entonces vamos a entrar en un escenario en el que no estamos del todo recuperados”, explica González Tabares.

Con lo anterior coinciden los expertos encuestados por Citibanamex que anticipan un incremento de 25 puntos de la tasa de interés interbancario al cierre de 2021 en tanto que para el cierre de 2022 se espera que se eleve hasta seis por ciento.

El pasado 11 de noviembre Banxico aumentó 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día al ubicarla en cinco por ciento.

El abordaje de los integrantes de la Junta de Gobierno del banco central mexicano durante 2020 fue identificado como “un tono dovish o de paloma”, que se enfoca en la reducción de tasas de interés y una política monetaria expansiva que impulsa la reactivación económica de un país a través del aumento de la cantidad de dinero y con ello el estímulo a la inversión y reducción del desempleo.

En contraste está el “tono hawkish o de halcón”, que aumenta tasas de interés e impulsa la polí- tica monetaria restrictiva que se enfoca en reducir la cantidad de dinero del país con el objetivo de contener la inflación, aunque con ello se corre el riesgo de frenar el crecimiento económico.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó durante octubre en 6.24 por ciento en su variación anual, que representó el incremento más pronunciado desde diciembre de 2017. En tanto que el índice de precios subyacente, el cual elimina los bienes y servicios más vólatiles, presentó un aumento de 5.19 por ciento anual.

Las expectativas de inflación general son del orden de 5.30 por ciento para el cierre de 2021, en tanto que para 2022 se ubica en 3.83 por ciento de acuerdo con los especialistas en economía del sector privado consultados por el banco central.

Durante la última decisión de política monetaria, se advirtió que la Junta de Gobierno evaluará estrechamente el comportamiento de las presiones inflacionarias, así como el de todos los factores que inciden en la trayectoria prevista para la inflación y en sus expectativas para adoptar una tasa de referencia que sea en todo momento congruente con la trayectoria que se requiere para propiciar tanto la convergencia de la inflación general a la meta de tres por ciento.