La decisión no fue fácil. Contra todo pronóstico, el Banco de México (Banxico) alineó sus fichas con la Reserva Federal (Fed) y recortó la tasa de interés por primera vez en cinco años, en medio de un entorno económico global complicado.

Los motivos de la reversa son evidentes, pero los analistas pronosticaban que el banco central esperaría un par de meses antes de hacer este ajuste a su política monetaria.

Cuatro integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico votaron a favor de la baja de 25 puntos base al referencial que se ubicaba en un máximo histórico de 8.25 por ciento desde diciembre pasado, mientras que uno de los miembros se inclinó por mantenerla.

Con este movimiento se puso fin a un ciclo alcista que comenzó en diciembre de 2015 cuando la entidad monetaria elevó la tasa de 3 a 3.25 por ciento. Desde entonces, se dio inicio a una escalada que parecía no terminar, al menos no durante este año.

Alfonso Esparza, estratega de mercados latinoamericanos en OANDA, opina que el escenario que se mira en el horizonte luce sombrío porque continúan las mismas presiones que llevaron a Banxico a tomar esta decisión. Por tal motivo, se espera que este sea el principio de varios ajustes a la baja y es probable que el órgano autónomo siga los pasos de la Fed.

“La decisión de Banxico fue una sorpresa, pero es justificable al tomar en cuenta que las dos últimas semanas fueron muy volátiles, además de que se empezó a ver una tendencia muy marcada por parte de los bancos centrales de todo el mundo en adoptar posturas más flexibles”, dice el analista situado en Toronto.

Entre los factores que la Junta de Gobierno tomó en cuenta están el riesgo de que la inflación supere su objetivo de 3 por ciento; entre junio y julio, el indicador disminuyó de 3.95 a 3.78 por ciento.

La economía mexicana también les preocupa, ya que avanza a marchas forzadas y la prueba de ello es que durante el primer trimestre del año el Producto Interno Bruto (PIB) reportó un magro avance de 0.1 por ciento.

China y Estados Unidos también intervinieron, pues no tienen la intención de bajar la guardia en su disputa arancelaria y Esparza considera que a todo esto se suma la situación de Argentina que está generando temor en los mercados financieros internacionales.

El organismo a cargo de Alejandro Díaz de León basa su política monetaria en la tasa de referencia, la cual sirve para establecer los intereses de diversos productos crediticios y de inversión. Es importante aclarar que un aumento o baja en el indicador tiene un impacto diferente en cada caso.

Alfonso Esparza detalla que un recorte en este momento tal vez nominalmente no representa mucho, pero cobra relevancia porque es el primero que ocurre en años y se espera que haya más.

“Para el ciudadano común esta medida significa una baja en sus créditos que estén sujetos a tasas variables. Con esto, Banxico trata de estimular a la economía por medio del consumo y la inversión de empresas”.

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