Joe Biden tiene entre manos un ambicioso plan para reconstruir la infraestructura de Estados Unidos que promete impulsar la economía de su país y de manera indirecta “arrastrar” el crecimiento global.

El costo por implementar este programa es de dos billones de dólares, mismos que emanarían del incremento al impuesto corporativo de 23 a 28 por ciento, de acuerdo con la propuesta del presidente estadounidense, misma que tendrá que ser ratificada por el Congreso de ese país.

No se trata de la primera inyección de dinero a la economía estadounidense puesta en marcha por Biden ante el impacto económico de la pandemia por COVID-19, que provocó una disminución en el crecimiento del Producto Interno Bruto de ese país del orden del 3.5 por ciento. En sus primeros días de mandato, el demócrata puso en marcha un paquete de rescate estatal que ascendió a 1.9 billones de dólares.

La estrategia de Joe Biden para sacar del bache económico a su país e incluso refrendar su posición financiera preponderante en todo el mundo, forma parte de los elementos que impulsan los pronósticos del crecimiento global por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI).


El estímulo fiscal adicional en algunas economías (sobre todo Estados Unidos) —que se suma a una respuesta fiscal ya sin precedentes lanzada el año pasado y al mantenimiento de una orientación monetaria acomodaticia— infunde más optimismo a las perspectivas económicas

Reporte de Perspectivas de la Economía Mundial de abril de 2021

FMI

El programa de infraestructura conocido como The American Jobs Plan busca generar millones de empleos de buena calidad a través de la renovación de aeropuertos, la expansión de vías ferroviarias, modernización de carreteras, caminos y calles principales, la reparación de los 10 puentes con carga económica más significativa, así como 10 mil puentes pequeños que se encuentren en muy malas condiciones.

Señala que la infraestructura de transporte es “tambaleante” por lo que pretende transformarla, además de impulsar la industria de los vehículos eléctricos con cadenas de suministro nacionales y el reequipamiento de las fábricas para que puedan competir a nivel mundial, así como incentivos fiscales para los compradores de estos autos.

En tanto que en materia energética se contempla la generación de una red eléctrica “más resistente”.

El plan también incluye la revitalización de la infraestructura digital del país para que los estadounidenses tengan acceso a internet de alta velocidad, sobre todo aquellos que viven en zonas rurales.

Estos objetivos están sujetos a la aprobación del plan en el Congreso estadounidense que se está enfocando sobre todo en los profundos cambios fiscales y el impacto que estos podrían generar.

Impacto indirecto de la política de Joe Biden

México no será ajeno al empuje de la economía estadounidense bajo la gestión de Biden, no solo por el aumento de la demanda en bienes de consumo que se exportan al país del norte, sino por la cantidad de trabajadores migrantes mexicanos integrados al sector de la construcción que podrían beneficiarse con el plan de infraestructura, señala Carlos González Tabares, director de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex

Sin embargo, el efecto sería indirecto debido a que la administración de Joe Biden impulsa el Buy American, es decir, que se construya utilizando insumos intermedios y manufactura hechos en Estados Unidos para generar un mayor efecto multiplicador, recuerda José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

“Hay un beneficio no solo sobre México sino en el resto del mundo. Este plan cuando tenga efectos en creación de empleo, aumento del consumo y crecimiento económico en general va a ayudar a que las exportaciones mexicanas de todo tipo de bienes, entonces es el efecto indirecto en donde las exportaciones se van a ver beneficiados, las exportaciones agrícolas, las remesas, el turismo y algunas inversiones directas al país”.

El especialista además recuerda que el diferencial que está impulsando el crecimiento en otros países es la creación de infraestructura y la innovación en tecnología, por lo que si México quiere ser competitivo y productivo en el mediano y largo plazo tendrá que empezar a invertir desde ahora en ambos rubros.

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