¿Qué es lo que le hace falta a México? Un cambio total de la conciencia individual y colectiva. Una extirpación del mal gusto, agresividad, incivilidad, discriminación de sexo, clase social o étnica, falta de conciencia social y ecológica. 

Dejar de ser un país con cultura únicamente dogmática. Respetar el dogmatismo, pero despertar también al pragmatismo, a la equidad, a la comunidad, a la conciencia ciudadana con poder real, no sólo con manifestaciones que llenan las calles y crean caos sin muchos resultados. 

A México le hace falta un redescubrimiento de sí mismo por los mexicanos para los mexicanos. No necesitamos de “los otros” para que vengan y nos den lecciones de historia, antropología, economía y filosofía. 

Desgraciadamente, pocos mexicanos sienten esa necesidad de redescubrir su propio país y trabajar para su país o ayudar a su propia comunidad. Adquirimos conocimientos de filosofías extranjerizantes, no relacionadas con nuestra sociedad y nuestra historia.

Quebrar con la “historia aprendida” que nos presenta a “héroes” que no fueron tan héroes y que demoniza a héroes que no respondieron al populacho y actuaron efectivamente.

La solidaridad del pueblo mexicano se ve probada en desastres y en ver cómo la comunidad, los vecinos o la gente que desea ayudar actúa de manera ordenada y con actitud de ayuda social

Hay cuatro tipos de mexicanos: a) los que prestan ayuda desinteresadamente con buen espíritu; b) los que prestan ayuda, pero sienten que deben de tener una retribución; c) los que se aprovechan de la tragedia y roban, o culpan, o chantajean o crean su propia promoción publicitaria; y d) los mexicanos que ya perdieron su alma y se ven enlodados en la criminalidad y la riqueza ilegalmente adquirida.

Nuestro sistema legal no ha pasado a evolucionar más allá del virreinato. Donde los virreyes han sido sustituidos por los notarios públicos, y no se diga de los magistrados.

Los mexicanos estamos inmersos en una psicología que acepta el “mal” como algo necesario, antes de aceptar el “bien” como algo indispensable. El problema de la “no confianza” está ya en nuestro ADN.

Los mexicanos sabemos de la existencia de estos cuatro estratos o tipos de mexicanos y sabemos ubicarnos en cuanto a qué estrato pertenecemos. 

El problema es que nuestro gobierno y muchas otras instituciones no saben definir a qué tipo de estrato pertenece y más bien nos quieren engañar sin éxito.

Ana Elena Sastrías vive en Sydney, Australia, donde ejerce la Ingeniería en Computación