Después de años de tensas negociaciones, todo indica que la empresa Southern Copper, propiedad de la minera mexicana Grupo México, obtendrá un permiso por parte de las autoridades peruanas para reanudar actividades en la mina Tía María, de donde prevé extraer 120 mil toneladas de cobre al año.

Establecida en 1952, Southern Copper fue adquirida en 2005 por Grupo México, la mayor empresa minera de México. Hoy es su mayor subsidiaria, representando aproximadamente el 67 por ciento de las ventas del grupo.

El controversial proyecto minero de Tía María se ha visto frenado desde el 2011 debido a protestas y desacuerdos entre la empresa y los residentes locales, que han levantado objeciones sobre el impacto territorial y ecológico del proyecto. 

Una de las principales preocupaciones de los oponentes del proyecto es el desgaste del suministro local de agua, que es utilizado para agricultura, debido a las actividades de la mina.

Entre negociaciones y estudios ambientales, el proyecto ha permanecido paralizado y se ha visto marcado por violencia en la región, resultando en múltiples lesionados y en tres muertes.

Sin embargo, después de que en diciembre del 2013 el ministro de Energía y Minas de Perú, Jorge Merino, reveló que el proyecto había recibido la licencia social necesaria por parte de la población de Arequipa, las cosas se ven mucho mejor. 

Ahora se espera que se otorgue el permiso necesario en el primer trimestre del año y la construcción de la mina comience en el segundo trimestre del 2014.

El atractivo peruano

No solo Southern Copper saldrá victorioso en Tía María, ya que el gobierno peruano está usando el acuerdo como una demostración de su capacidad de negociación en situaciones similares, lo cual, se espera, envíe una señal a otras empresas sobre la seguridad de proyectos similares en Perú. 

Con esto en mente, el gobierno peruano ha indicado que espera atraer alrededor de 15 mil millones de dólares en inversión para proyectos de extracción de cobre de aquí al 2015. 

El Ministerio de Energía y Minas prevé que esto resulte en un aumento en la producción de cobre de Perú, que pasará de sus actuales 1.5 millones de toneladas anuales a 2.8 millones de toneladas anuales para finales del 2015.

Sin embargo, a pesar del acuerdo alcanzado en Tía María, algunos residentes continúan oponiéndose al proyecto. El mismo día en que la audiencia pública acerca del proyecto fue realizada, cientos de protestantes se enfrentaron contra la policía en las calles de la localidad.