Mucho dinero público para ayudas sociales, poco para inversión y programas enfocados en el impulso a la productividad empresarial y la recuperación económica. Ese es, a grandes rasgos, el balance que hacen análisis y especialistas en torno al Presupuesto de Egresos (PEF) de 2022.

Luego de una maratónica discusión en la Cámara de Diputados el pasado 14 de noviembre se aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2022, en el que se avaló un gasto histórico que asciende a 7.08 billones de pesos.

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Sin embargo, pese a que año con año se incrementa el monto a gastar, los rubros que bien podrían impactar en la recuperación económica en el país recibieron menos dinero, entre ellos la inversión pública, productividad y actividades económicas.


“Es un presupuesto que gasta pero no invierte, y esto es paradójico porque tenemos una cifra muy grande que se destina a inversión pública, 982 mil millones de pesos, aprobados para destinarse a inversión pública, sin embargo, cuando empezamos a ver a qué se va, más del 50 por ciento de esta se va a ir solamente a temas de hidrocarburos y limita bastante la inversión pública que es el gasto productivo del gobierno y lo que podría impulsar el tema de la recuperación”, explica Manuel Guadarrama, coordinador de Gobierno y Finanzas del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Los proyectos de infraestructura insignia del gobierno de López Obrador serán los que reciban una buena parte de los recursos enfocados en inversión.

Entre estos proyectos se encuentra el Tren Maya con 62 mil  942 millones de pesos, un incrementó de 67.8 por ciento comparado con lo destinado en 2021, el Proyecto Transístmico con 10 mil 154 millones de pesos, que representa un aumento de 609.1 por ciento. En tanto que para la Refinería de Dos Bocas en Tabasco hubo una disminución presupuestal de 3.4 por ciento con 45 mil millones de pesos y para el Aeropuerto de Santa Lucía también hubo una disminución de 49.2 por ciento con 11 mil 405 millones de pesos.

Además de la inversión los esfuerzos enfocados en el impulso a actividades productivas o el apoyo empresarial también se vieron afectados a través de la disminución del presupuesto a la Secretaría de Economía que recibió un monto de tres mil 586 millones de pesos un recorte de aproximadamente 40 por ciento de su presupuesto, comparado con los seis mil 761 millones de pesos para el año en curso.


“Hay abandono completo en términos de recursos destinados a promover el emprendimiento, coordinar política industrial, promover exportaciones, atracción de inversión extranjera, apoyo a la recuperación económica. “Para 2022 desaparecen tres programas importantes como el programa de Promoción de Desarrollo para la Competitividad, Innovación y Competencia de los sectores industrial, comercial y de servicios, también el programa de Supervisión y Actualización del Marco Normativo relacionado con infraestructura de calidad mercantil, competitividad y competencia y en tercer lugar los Microcréditos para el Bienestar, este último, los créditos para el bienestar llamado Tandas para el Bienestar ya tenía un presupuesto muy pequeño y se ha ido cortando precisamente desde el ejercicio fiscal anterior”, explica Guadarrama.

Prioridad a programas sociales

Una prioridad evidente del PEF 2022 son los programas sociales insignia del gobierno de la Cuarta Transformación, mismos que han sido cuestionados por su eficacia para impulsar mejores condiciones de vida a sus beneficiarios.

El programa de apoyos de Bienestar para Personas Adultas Mayores es el gran ganador de este presupuesto con una asignación de 238 mil 15 millones de pesos que representa un incremento de 70.4 por ciento respecto a lo asignado en 2020.

Las Becas para Bienestar fue otro programa que registró un incremento en el presupuesto enfocado para el próximo año con 67 mil 711 millones de pesos; en tanto que Sembrando Vida, con un presupuesto de 29 mil 447 millones, Jóvenes Construyendo el Futuro, con un presupuesto de 21 mil 197 millones y Jóvenes Escribiendo el Futuro, con 10 mil 584 millones, registraron ligeras disminuciones comparado con lo presupuestado en 2021.


“Si bien tenemos mucho gasto destinado a desarrollo social, no estamos viendo que esto sea sostenible en lo que resta de la administración, vemos muy difícil que este ritmo de gasto pueda continuar y que por ende veamos afectado este gasto productivo, no solamente me refiero a la inversión pública sino que se pueda traducir en crecimiento económico, mejores empleos”, señala el integrante del IMCO.

El panorama del reparto de recursos es aún más incierto si se toma en cuenta que pese a lo prometido no se integró una reforma fiscal este año, por lo que existe el riesgo de que los recursos sean insuficientes para atender a la población que se encamina hacia un cambio demográfico enfocado en el envejecimiento de ésta, señala José Luis Clavellina, director de investigación adjunto del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).