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ANTITARJETA

Para salvar tu deuda

Eduardo Flores

Apilar deuda sobre deuda es un sentimiento que muchos tarjetahabientes conocen y quisieran evitar. 

Sin embargo, psicológicamente está relativamente bien estudiado el hecho de que resulta más fácil comprar por medio del plástico que en efectivo. 

Lo anterior significa que las tarjetas de crédito se han vuelto para muchos casi imposibles de resistir y eternos pagos al banco sin lograr reducir su deuda.


Mar 13, 2013
Lectura 3 min

Apilar deuda sobre deuda es un sentimiento que muchos tarjetahabientes conocen y quisieran evitar. 

Sin embargo, psicológicamente está relativamente bien estudiado el hecho de que resulta más fácil comprar por medio del plástico que en efectivo. 

Lo anterior significa que las tarjetas de crédito se han vuelto para muchos casi imposibles de resistir y eternos pagos al banco sin lograr reducir su deuda.

Para evitar las situaciones anteriores, al menos en los usuarios de menores ingresos, la organización estadounidense Innovations for Poverty Action, fundada por brillantes mentes del Massachusetts Institute of Technology, han diseñado una antitarjeta de crédito. 

El instrumento, que fue creado en conjunto con una institución financiera local en Nueva York, ya ha sido probado en su fase inicial. 

Una de las ventajas de este nuevo instrumento es que funciona de manera contraria a una tarjeta de crédito porque hace más fácil pagar una deuda y más difícil endeudarse. 

Por ejemplo, el pago mínimo no cae conforme va cayendo el capital que se debe, como sucede con todas las tarjetas en el mercado, sino que se mantiene igual. 

Ello significa que la deuda se paga mucho más rápidamente y que las personas están menos dispuestas a gastar una vez que vaya bajando la deuda. 

Además, el saldo disponible también va reduciéndose ligeramente en la medida en que se tiene una cantidad suficiente. 

Por ejemplo, ya una vez liquidada la mitad de la deuda de la tarjeta, el saldo disponible disminuye, con el fin de que el usuario no pueda duplicar su deuda y terminar con la misma deuda que antes. 

La institución también se asegura de que el usuario no tramite otros créditos importantes mientras tiene esta tarjeta. Si llegara a hacerlo, su tarjeta se cancela y su tasa de interés aumenta. 

Algunos expertos opinan que si bien este tipo de instrumentos parecen como una opción drástica que algunos usuarios podrían usar, desde el punto de vista comercial, no parece tener sentido.

Los bancos ganan dinero por la tasa de interés cobrada a las deudas de sus clientes, por lo que una tarjeta así terminaría por afectar sus márgenes de ganancias. 

En teoría, lo anterior podría redimirse con una tasa de interés alta, pero a fin de cuentas eso afectaría la valoración de los clientes con respecto a otras opciones. 

Al final del día, a nadie le gusta que limiten sus compras. 

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