En medio de una continua crisis laboral a nivel mundial que impacta sobre todo a los sectores más vulnerables, la inversión en la generación de “empleos sociales” podría ser parte de la respuesta a la pregunta ¿cómo expandir las oportunidades de empleo e impulsar una sociedad más incluyente?

Actualmente existe una escasez de trabajadores del sector social como educación, salud y de cuidado, de hecho la brecha podría alcanzar hasta 14.5 millones de trabajadores para 2030, por lo que enfocarse en estas ocupaciones podría impactar de forma positiva en la economía, apunta el Foro Económico Mundial (FEM).

De hecho, existe la posibilidad de que “las cicatrices” que dejó la crisis laboral provocada por la pandemia de COVID-19 se vuelvan permanentes e incluso es “poco probable que muchos de los que abandonaron la fuerza laboral regresen sin nuevas oportunidades y condiciones laborales”, señala el organismo internacional en el reporte “Jobs of Tomorrow: The Triple Returns of Social Jobs in the Economic Recovery”.

No abordar de manera correcta este desafío podría impactar los niveles de empleo a mediano y largo plazo, en un mercado laboral en el que para 2022 se prevé que se mantenga casi un dos por ciento por debajo de su nivel prepandemia, es decir, un déficit proyectado de 52 millones de empleos de tiempo completo durante este año, advierte el organismo.

Bajo este panorama, el FEM establece que para reiniciar el motor de la movilidad social en todas las economías se debe llevar a cabo inversiones clave en materia de educación, atención médica y servicio social y de cuidados con un enfoque específico en los empleos que se puedan generar en estas áreas.

Además sugiere que la inversión en capital humano se debe complementar con tecnología para respaldar la prestación de servicios básicos a escala y permitir la personalización, la innovación en áreas como la educación, los cuidados y la atención médica.

“A medida que las economías se recuperan, la inversión en capital humano y tecnología en trabajos sociales en países desarrollados y en desarrollo será fundamental para garantizar estándares, certificaciones, salarios y rendimientos más altos para las personas y la sociedad, y tiene el potencial de transformar los resultados en salud, bienestar, movilidad social, así como la creación de puestos de trabajo y crecimiento económico”, señala.

Para poner un ejemplo acerca del impacto de la inversión en este tipo de empleos, el organismo toma el caso de Estados Unidos. Una inversión de 1.3 billones de dólares en la economía social incrementará el Producto Interno Bruto (PIB) hasta en un seis por ciento, es decir, un aumento del PIB de 3.1 billones de dólares, además de la generación de 11 millones de empleos para el 2030.

Se advierte que con las tasas actuales de empleo y participación en el mercado laboral sin llevar a cabo este tipo de inversiones, Estados Unidos podría esperar un déficit de 13.5 millones de empleados para 2030.

De acuerdo con la Organización Mundial del Trabajo (OIT) en 2022  habrá aproximadamente 207 millones de desempleados en el mundo y el total de horas trabajadas a escala mundial se mantendrá en casi dos por ciento por debajo de su nivel prepandémico, una vez ajustado el crecimiento de la población.

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