La hoja de ruta de la relación económica entre México y Estados Unidos transitará por cambios poco perceptibles pero sustanciales.

Pese a que los líderes de ambas naciones reconocieron la importancia estratégica de su relación comercial, así como la contribución de los migrantes a la economía luego de la reunión virtual celebrada ayer, se pronostica un giro en la convivencia de ambos países.

El plan energético y ambiental de Joe Biden advierte una visión diametralmente diferente a la de su antecesor, Donald Trump, y por lo tanto un abordaje distinto en sus relaciones comerciales en esta materia con México.

Por su parte, el gobierno de López Obrador ha puesto sobre la mesa cambios en torno a la política migratoria de Estados Unidos con el objetivo de regularizar la estancia de trabajadores mexicanos en ese país a través de un programa similar al que se puso en marcha durante la Segunda Guerra Mundial para reemplazar la mano de obra faltante conocido como Programa Bracero.

En todo caso, las visiones y planes de ambos gobiernos deberán ceñirse a los lineamientos establecidos por el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), advierte José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).


Será muy importante observar la perspectiva de Biden respecto a la aplicación del T-MEC en función de las nuevas directrices que implican sectores tan importantes como la energía, la parte laboral, el contenido regional y el medio ambiente porque hay un cambio de directriz respecto a la percepción que tenía Donald Trump

José Luis de la Cruz

Director del IDIC

La reforma a la Ley de la Industria Eléctrica propuesta por el presidente López Obrador, por ejemplo, podría generar fricciones entre ambos países en caso de que se concrete debido a que en estricto sentido significaría un revés a las inversiones estadounidenses en materia energética que ya se han llevado a cabo en el país.

Cabe destacar que el gobierno de Joe Biden promete un enfoque en la generación de energía renovable y la innovación tecnológica en este sector; en tanto que Andrés Manuel López Obrador, al frente del gobierno mexicano, apuesta por el rescate de la industria a través del impulso de la producción nacional de las energías primarias, renovables y no renovables.

Ambos países tienen una relación económica estrecha por el intercambio comercial de insumos energéticos. En 2019 el monto total de las exportaciones de México al país vecino fue de 13 mil millones de dólares, en tanto que las importaciones ascendieron a 34 mil millones de dólares, según cálculos de US Energy Information Administration.

El plan de Biden, presentado durante su campaña, advierte que se invertirán 400 mil millones de dólares en un periodo de 10 años para impulsar las energías limpias e innovaciones en el sector.

Otro punto a considerar del gobierno de Biden, que podría incidir en la relación económica y comercial entre México y Estados Unidos es el acento nacionalista para el impulso de cadenas globales de valor que apoyen la generación de empleo en Estados Unidos.

Enfoque migratorio para la relación económica

Además del desarrollo óptimo del T-MEC que se podría traducir en un impulso a la golpeada economía del país, el gobierno mexicano parece tener un enfoque especial en la modificación de la política migratoria.

En este sentido, la administración de López Obrador busca aprovechar la bandera humanista del demócrata para establecer una agenda migratoria provechosa para los mexicanos, señala De la Cruz Gallegos.

“La migración es un tema estratégico para México porque tener oportunidades laborales en Estados Unidos ha permitido que las familias resuelven problemas económicos que no pueden resolver en México”, explica.

En 2020 los migrantes dejaron de manifiesto el músculo económico que representan para el país, luego de que se registró un envío récord de remesas con un monto total de 40 mil 606 millones de dólares pese a que estos trabajadores también resintieron los estragos del paro económico que generó la pandemia por COVID-19 en Estados Unidos.

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