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REFORMAS

No salen las cuentas

Jorge Polanco

El gobierno federal está dando un giro poco alentador a las previsiones que tenía en diciembre del 2012 sobre déficit público y deuda pública neta.

Cada año, la administración publica su estudio “Criterios Generales de Política Económica”, donde incluye el paquete económico, compuesto por las propuestas de ley de Ingresos y de Presupuesto de Egresos que pronostica para el siguiente año. 


Oct 30, 2013
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37.5% del PIB es lo que equivale la deuda pública neta

"Expediré un decreto que establezca medidas de austeridad y disciplina presupuestal en el ejercicio del gasto público. Un gobierno eficaz debe ser capaz de hacer más con menos”

- Enrique Peña Nieto

Al asumir la presidencia el 1 de diciembre del 2012

Al contrario de lo que se estableció al inicio del sexenio, ahora se dará un menor crédito, que a su vez afectará al consumo de los hogares y al financiamiento del sector privado

http://www.youtube.com/watch?v=vgXcQlmUGcE

El gobierno federal está dando un giro poco alentador a las previsiones que tenía en diciembre del 2012 sobre déficit público y deuda pública neta.

Cada año, la administración publica su estudio “Criterios Generales de Política Económica”, donde incluye el paquete económico, compuesto por las propuestas de ley de Ingresos y de Presupuesto de Egresos que pronostica para el siguiente año. 

A los pocos días de la más reciente sucesión presidencial, en diciembre se publicó dicho documento, en donde se estableció cómo la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) piensa manejar sus principales indicadores dentro de los próximos 5 años.

En dicho estudio establecieron que pensaban reducir el déficit público total de 2.8 por ciento del PIB del 2012, a 2.4 por ciento para el 2013; para el 2018 estiman el descenso al 2.2 por ciento. 

Respecto a la deuda pública neta, esperaban pasar del 37.5 por ciento del PIB del 2012 al 35.4 por ciento en el 2018. 

Esto quería decir, según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, que la perspectiva mostrada no va a seguir las mismas ideas sobre el déficit y deuda pública que siguió el expresidente Felipe Calderón, lo cual significa que habría una mayor liberalización de recursos para brindar más créditos y más baratos para el financiamiento productivo y de consumo.

Para abril del presente año, la SHCP mandó al Congreso un documento que podría considerarse el borrador para los “criterios” del próximo año, en el cual se mantuvo lo delineado en diciembre pasado, donde se buscaba conservar el déficit en finanzas públicas. 

Sin embargo, para septiembre la SHCP ha anunciado que dichos planes han cambiado para lo que queda del sexenio. 

Y es que ahora están considerando un déficit en finanzas públicas de 4.1 por ciento del PIB para el próximo año, aproximadamente el doble de lo que se estipuló en diciembre. Hay que resaltar que dentro de los compromisos de Enrique Peña Nieto estaba el “déficit cero”, es decir que no se gastaría más de lo que ingresa. 

Esto supone que muy por el contrario de lo que se estableció al inicio del sexenio, se dará un menor crédito, lo cual a su vez afectará al consumo de los hogares y al financiamiento del sector privado. 

Analistas consideran que una de las principales razones de las bajas en las expectativas de crecimiento para México se debe, en parte, a la baja en el dinamismo del mercado interno mexicano, por lo que una baja en el crédito no ayudaría para nada a la actual situación. 

Aunado a esto, las externalidades como los recientes daños por fenómenos meteorológicos complican la intención  de mantener un déficit bajo.

Sistema fiscal inviable

La cuestión con los déficits públicos es que seguirá aumentando porque hay que  pagar intereses de deudas pasadas, fenómeno que está sucediendo en diversas economías sumergidas en altos índices de deuda. 

Aunque nuestra deuda no está a niveles como la de Estados Unidos, el problema con México es que no tenemos de dónde recaudar tan fácilmente. 

De esto hablaba el Dr. Héctor Villarreal Páez, profesor de la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública (EGAP), en una conferencia impartida en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. 

En dicha ponencia, aseguró que el sistema fiscal que tenemos actualmente no es viable, ni sostenible a largo plazo. Y es que en vez de dar la gran reforma que esperaban los mercados, solo se dejó inconformes a la gran mayoría de los sectores.

A su vez, consideró que una de las principales razones por las que tenemos un sistema fiscal tan débil, el cual pone en alerta a las calificadoras ante el menor cambio en el déficit, es porque seguimos dependiendo en gran medida de un recurso no renovable que tiene un precio fluctuante. 

Comparándonos con los países de la OCDE, la tributación no petrolera no alcanza ni la tercera parte de lo que recaudan estos países. 

Tomando en cuenta que ya se están encendiendo los primeros focos rojos por el sistema de pensionados, pues los gobiernos ya están presentando problemas para los pagos futuros, las próximas generaciones seguramente se encontrarán con una situación de deuda muy diferente a la que vivimos actualmente. 

Si bien la deuda pública total del país representa casi el40 por ciento del PIB, agregando lo que se le llama “deuda contingente”, relacionada al sistema de pensiones no fondeadas, la cifra estaría más cercana al 140 por ciento del PIB. 

Además, si consideramos que algunas entidades ligadas al estado llegan a jubilarse para los 55 años, esto eleva el riesgo de default que podría tener el gobierno en próximas generaciones.

Presiones de la Fed

Marco Oviedo, economista de Barclays, alertó sobre el nivel de déficit público, ya que llegará a su nivel más alto desde 1989. 

Dicha alerta se da debido a que se llegará a un déficit 35 por ciento mayor en términos nominales a los que se tenía planeado para este año.

“(El aumento) podría ser bastante difícil en un contexto en el que la Reserva Federal está señalando el final del estímulo monetario, lo cual aumentará las tasas de referencia para los mercados emergentes”, señaló Oviedo. 

Esto último quiere decir que, de darse una baja en los estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal a la economía estadounidense, las tasas de interés eventualmente irían a la alza, lo que provocaría que los capitales que se encontraban en mercados emergentes, atraídos por sus altas tasas de interés, regresarán a Estados Unidos atraídos por el aumento en las tasas y un menor riesgo país.


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