Mucho shopping, poca riqueza

Las ciudades fronterizas del Valle de Texas, en el sur de Estados Unidos, son de las más pobres del país a pesar de recibir a miles de compradores  mexicanos provenientes, en su mayoría, de Nuevo León y Tamaulipas.

Desde 1969, cuando el Buró de Análisis Económico comenzó a recopilar estadísticas específicas de zonas metropolitanas, el ingreso por persona ha estado consistentemente por debajo de sus pares nacionales. Por ello, las transferencias federales son cuantiosas.

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Por ciento de la población vive en pobreza en el condado de Cameron, al que pertenecen las ciudades de Brownsville y Puerto Isabel, entre otras

Las ciudades fronterizas del Valle de Texas, en el sur de Estados Unidos, son de las más pobres del país a pesar de recibir a miles de compradores  mexicanos provenientes, en su mayoría, de Nuevo León y Tamaulipas.

Desde 1969, cuando el Buró de Análisis Económico comenzó a recopilar estadísticas específicas de zonas metropolitanas, el ingreso por persona ha estado consistentemente por debajo de sus pares nacionales. Por ello, las transferencias federales son cuantiosas.

En los condados de Cameron e Hidalgo, que tienen jurisdicción sobre las ciudades fronterizas del valle, 12 por ciento de los habitantes está en el programa de asistencia oficial para la salud.

Y según otras estimaciones, el porcentaje de transferencias de otros programas que reciben es mucho mayor. 

Sin embargo, desde 2001 los ingresos por persona han estado convergiendo, o alcanzando, a sus pares de otras ciudades, y no necesariamente por las transferencias, según el Banco de la Reserva Federal de Dallas.

De acuerdo a cálculos de esta institución, de 2001 a 2010, el ingreso por persona en las ciudades de El Paso, McAllen, Laredo y Brownsville incrementó, en promedio, 3.9 por ciento, mientras que aumentó solo 2.8 por ciento en el resto del país.

Tan solo un tercio de la convergencia se le puede atribuir a los programas de transferencia, mientras que una serie de factores adicionales han contribuido al despegue de la economía local.

Entre ellos, la proximidad con México y su fuerte industria manufacturera.

Crecimiento en seguridad

Las industrias que más han crecido en la frontera son las logísticas, las de bienes raíces y las finanzas, mismas que requieren de gente más preparada y cuyo valor agregado es alto.

La preocupación con cuidar a la frontera de terroristas y traficantes de armas también ha sido un catalizador de crecimiento económico.

El sector de gobierno, que emplea a cientos de agentes fronterizos y de buros de investigación creció de manera importante tras los ataques del 9 de septiembre de 2001.

De hecho, el lugar que más emplea a personas en El Paso es Fort Bliss, una base militar que está en plena expansión, por lo que se duplicará el número de efectivos para 2013.

Se espera que con los nuevos soldados, la población de la ciudad fronteriza se incremente un 4.7 por ciento.

Todavía falta mucho en la frontera. El 24 por ciento de los habitantes del condado de El Paso, y 34 por ciento en Cameron, se encuentran todavía en niveles de pobreza.

Pero la convergencia, impulsada más por el comercio con México que por programas de transferencia, brinda esperanzas para los habitantes   de la zona.

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