El desplome del precio del petróleo en los mercados internacionales ha puesto a las empresas petroleras en jaque.

Para hacer frente a la caída de ingresos, las compañías han tenido que reducir costos, planes de inversión e incluso llegar a recortar el tamaño de su fuerza laboral.

Sin embargo, Pemex no ha podido sumarse a esta tendencia debido al poder que tiene el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) que provoca que cualquier despido de un trabajador sindicalizado sea demasiado oneroso.

Además de que el despido de un número consideradable de trabajadores significaría un problema financiero, Pemex también tendría que lidiar con protestas y presiones políticas del sindicato liderado por el senador priísta, Carlos Romero Deschamps.

A pesar de las complicaciones, Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía, anunció desde hace meses un recorte de personal inevitable en Pemex. El problema es que las declaraciones no sólo no se han traducido en acciones, si no que el mismo Carlos Romero Deschamps ha retado a las autoridades al declarar que no habrá ningún despido.

En medio de la controversia, el director de finanzas de Pemex, Mario Beauregard, afirmó ayer que este año se jubilarán entre 2 y 3 mil empleados de Pemex y que sus plazas serán canceladas para disminuir la planta laboral.

“Lo que vamos a hacer es que hay mucho personal que ya está en edad de jubilarse, que ya cumplen con las edades y los 25 años de servicio, y ese personal una vez que se jubile en las próximas semanas o meses, no vamos a volver a emplear”, explicó Beauregard en entrevista para Radio Fórmula.

Aunque es un paso en la dirección que el resto de las empresas petroleras han tomado, está muy lejos de resolver el problema de los 1.49 billones de pesos que Pemex tiene en pasivos laborales.

En todas partes

Un registro realizado por Bloomberg muestra que se han anunciado más de 100 mil despidos en la industria alrededor del mundo desde que los precios del petróleo comenzaron a caer a mediados del año pasado.

Incluso las compañías más grandes como Halliburton y Schlumberger despidieron 6 mil 400 y 9 mil empleados respectivamente. Esto equivale alrededor del 7 y 8 por ciento de sus trabajadores en el mundo.

Se estima que Pemex tenía a finales del año pasado más de 109 mil trabajadores sindicalizados bajo nómina, lo que representa alrededor del 71 por ciento de su fuerza laboral.