33

por ciento del presupuesto federal proviene de los ingresos petroleros, lo cual representa un problema debido al desplome prolongado que los precios del crudo han sufrido


"Y esto lo quiero reiterar porque ya empiezan a aparecer algunas voces que dicen ‘ahí viene un nuevo impuesto’. Incluso hay quien habla de que podría haber IVA en alimentos y medicinas. Nada más falso, nada más engañoso. Por supuesto que no, el Presidente de la República no habrá de proponer un solo incremento a los impuestos existentes ni tampoco un nuevo impuesto"

Luis Videgaray Caso

Secretarío de Hacienda y Crédito Público


El objetivo hasta el momento es llevar el déficit presupuestario al 2.5 por ciento del PIB, con el fin de elevar la confianza de los inversionistas


Si no se endeuda o recauda más dinero, el Gobierno sólo tiene una opción para enfrentar la caída de ingresos: recortar su gasto

La hora de la verdad llegó para las finanzas del país. El día de mañana se presentará en la Cámara de Diputados la propuesta de Paquete Económico 2016, la cual incluye el primer presupuesto realizado con una metodología base cero.

Desde principios de año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) advirtió que el desplome de los precios petroleros fue mucho más grande de lo previsto. La situación obliga al Gobierno a replantear la manera en que gasta dinero porque la venta de crudo todavía representa el 33 por ciento de los ingresos públicos.

Tanto el titular de la SHCP, Luis Videgaray, como el presidente Enrique Peña Nieto han prometido en repetidas ocasiones que México no contratará más deuda de la prevista y tampoco aumentará impuestos.

Si no se endeuda o recauda más dinero, al Ejecutivo Federal sólo le queda una opción para enfrentar la caída de ingresos: recortar el gasto público.

El 30 de enero pasado Hacienda anunció un recorte al gasto por más de 124 mil millones de pesos, lo que representa 2.65 por ciento menos de lo que se tenía anteriormente presupuestado para el 2015.

Sin embargo, en los primeros seis meses las autoridades no sólo fueron incapaces de cumplir con sus metas de austeridad, si no que terminaron gastando más de lo esperado bajo el pretexto de que el país se encontraba en un año electoral.

Fue hasta el mes de julio cuando se registró por primera vez un menor gasto en las dependencias federales. Para cumplir con el objetivo oficial de recorte de 124 mil millones de pesos, las autoridades deben en los últimos cuatro meses del año gastar 220 mil millones de pesos menos de lo presupuestado originalmente.

Para el Paquete Económico 2016, Hacienda adelantó en enero que realizaría un recorte equivalente al 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que equivale aproximadamente a 135 mil millones de pesos menos.

No obstante, hace unas semanas Luis Videgaray advirtió que el recorte del próximo año será todavía más grande a lo esperado porque el precio del petróleo no ha repuntado como se esperaba.

Analistas del banco Barclays estima un recorte de 1.1 por ciento del PIB para el próximo año, lo que equivale a 200 mil millones de pesos. Pero otros expertos pronostican que es necesario hacer un recorte equivalente al 2 por ciento del PIB.

No será hasta que se presente el proyecto de presupuesto y se discuta en la Cámara de Diputados que se conocerán los cálculos de Hacienda. Hasta el momento, el objetivo es llevar el déficit público al 2.5 por ciento del PIB para elevar la confianza de los inversionistas.

Si volviera a comenzar…

La Secretaría de Hacienda promete que la metodología base cero con la que se realizó su propuesta presupuestaria revolucionará las finanzas públicas.

Bajo este nuevo esquema, el Gobierno debería dejar de hacer gastos de manera inercial y replantearse cada año la efectividad de las dependencias federales y programas públicos.

Anteriormente, cualquier gasto realizado un año permanecía en el presupuesto de manera indefinida y, por lo general, cada año todos los rubros recibían un poco más de dinero.

De lo que ha dado conocer Hacienda hasta el momento, se reducirán de 304 a 99 los programas de gasto federal. El problema es que, de acuerdo con analistas, cualquier intención del Gobierno será limitada en la práctica.

Se estima que alrededor del 73 por cierto de los gastos públicos son ineludibles, es decir, no pueden ser recortados porque forman parte de compromisos previos del Gobierno. El resto de los rubros que serán reducidos tendrán que ser negociados con los partidos de oposición durante los siguientes días en la Cámara de Diputados.

Realizar un verdadero presupuesto base cero es un largo proceso que podría tardar entre dos o tres años en implementarse por completo. La misma Secretaría de Hacienda determina este ejercicio como una “Reestructuración del proyecto de Presupuesto de Egresos para 2016 con un enfoque base cero”, es decir, el inicio de una metodología que se pretende vaya avanzando con los años.

El nuevo presupuesto dará prioridad a los programas que se encuentran más ligadas a las metas del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 del Ejecutivo Federal. Para esto se indentificarán complementariedades, similitudes o posibles duplicidades en los programas.

Los rubros que sean considerados como los más importantes se calificarán conforme a su rentabilidad social y económica. Con base en este desempeño se otorgarán preferencias a los programas al momento de hacer el presupuesto.

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