Reporte Indigo

ECONOMÍA

La ironía japonesa

Las exportaciones de Japón aumentaron en un 12.2 por ciento en comparación con el 2012, siendo el ritmo anual más acelerado en casi tres años y haciendo que los nuevos cambios del primer ministro Shinzo Abe se vean efectivos para impulsar la recuperación económica del país. 

La fuerte demanda del extranjero se vio afectada por las ventas de automóviles, electrónicos y la devaluación del yen. 

Sin embargo, la ironía se presenta pues al mismo tiempo se incrementaron en mucho mayor proporción las importaciones.

Las importaciones incrementaron un 19.6 por ciento, teniendo como consecuencia un déficit comercial de 10.5 mil millones de dólares, el tercer déficit más grande para Japón desde 1979. 

Esto pone en duda los resultados del Abenomics, en donde se busca la expansión monetaria del país.Lo preocupante es que pese a la depreciación de la moneda nacional en el comercio exterior, las exportaciones fueron menores a las esperadas, lo que lo llevó a registrar un déficit comercial con China, su actual primer socio comercial, que aún sufre las consecuencias de una desaceleración económica que evidentemente afecta la demanda de los bienes japoneses. 

Mientras tanto con los Estados Unidos logró un superávit comercial, esto es debido a la devaluación del yen frente al mundo, en especial con el dólar, elevando el volumen de las exportaciones por primera vez en más de un año con la primer potencia mundial, obteniendo un superávit de 4.4 mil millones de dólares. 

Con la Unión Europea, las exportaciones se redujeron un 4.9 por ciento; en mayo se obtuvo un déficit de 924 millones de dólares.  

El balance comercial de Japón mostró un déficit por duodécimo mes consecutivo, mostrando que la devaluación del yen puede no ser suficiente para impulsar las exportaciones como se esperaba, llegando a causar un aumento en el costo de las importaciones de energía, las cuales están en crecimiento pues desde el incidente desastroso del 2011 en Fukushima se ven obligados a aumentar la compra de combustibles.

El primer ministro afirma que continuará impulsando su programa de política monetaria flexible, incentivando el consumo interno y aumentando el gasto de gobierno para de esta forma acabar con los 15 años de terror en deflación, que hasta ahora ya dieron fruto, obteniendo un índice de inflación de 0.4 por ciento e impulsando la competitividad de la economía.

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