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La economía del narco

Agustín Coppel G.

¿Luchar contra el narcotráfico o luchar por los derechos humanos? Es una diferencia sutil, pero puede revolucionar la manera en que se hace la política de seguridad en México.

Hay que dejar de pensar en un ataque estilo militar, los delincuentes no son un enemigo que hay que acabar a todo costo, son un síntoma de una sociedad sin estado de derecho.

Para reducir el crimen sin provocar más violencia hay que establecer el orden y hacer respetar los derechos humanos de la población, atacar el negocio ilícito de las drogas no es el camino directo a un país más pacífico.


Oct 22, 2012
Lectura 6 min
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210 Millones de dólares en armas importadas a territorio mexicano

¿Luchar contra el narcotráfico o luchar por los derechos humanos? Es una diferencia sutil, pero puede revolucionar la manera en que se hace la política de seguridad en México.

Hay que dejar de pensar en un ataque estilo militar, los delincuentes no son un enemigo que hay que acabar a todo costo, son un síntoma de una sociedad sin estado de derecho.

Para reducir el crimen sin provocar más violencia hay que establecer el orden y hacer respetar los derechos humanos de la población, atacar el negocio ilícito de las drogas no es el camino directo a un país más pacífico.

La evidencia de países como Bolivia, Perú y Marruecos nos muestra que incluso países con grandes mercados ilícitos de drogas no tienen los mismos niveles de violencia que México, con tasas de homicidio que son una fracción de la que se vive en México.

Estadística del conflicto

Con esta idea, un grupo de economistas mexicanos buscan explicar por qué aumentó la violencia en los últimos años y proponer las nuevas estrategias que harán de México un país más pacífico.

A este estudio de cómo funciona el crimen organizado y nuevas formas de combatirlo lo llamamos Narconomics.

Alejandro Hope, Eduardo Rodríguez-Oreggia y más economistas expertos en el tema presentarán sus estudios en el Tec de Monterrey este viernes 26 y sábado 27 de octubre durante el Simposio Internacional de Economía.

Eduardo Rodríguez-Oreggia, quien publica en el Centro Internacional para el Desarrollo de Harvard, busca establecer de manera estadística en qué lugares se detonó la violencia en 2007 y 2008, y qué tienen en común.

Lo que encuentra es que algunos factores que suenan importantes (como el desempleo juvenil), no resultan significativos, pero otros, como la desigualdad económica, son una característica común de los municipios más violentos.

Quizá programas de ayuda social como Oportunidades son la forma más efectiva y directa de frenar la violencia.

Por su parte, Alejandro Hope, investigador del Instituto Mexicano de la Competitividad y el Woodrow Wilson Center de Estados Unidos, explica cómo funcionan los cárteles de la droga.

Lo que dice es que éstos no son las organizaciones profesionales y jerárquicas que a veces nos imaginamos.

El modo en que operan señala que la actividad criminal se reparte en pandillas locales, que un día pueden ser un eslabón en un movimiento trasnacional de droga, y al siguiente dedicarse a cobrar piso o extorsionar.

Estudios como éste cambian la manera de pensar acerca de las organizaciones criminales y la forma en que son combatidas.

La flexibilidad de los grupos criminales para obtener ingresos de diferentes “trabajos” hace más complejo que el gobierno pueda cubrirlos todos a la vez, ya que son tan adaptables.

Entonces, entre las propuestas de Hope está que las futuras estrategias contra el crimen manden una señal clara, que los grupos más violentos serán designados como prioridad y se atacarán de manera concentrada.

Una banda marcada como la “más violenta” estaría bajo presión constante de la policía y por lo mismo otros grupos criminales dejarían de hacer negocios con ellos, asfixiándolos comercialmente.

Los recursos al alcance de la policía son limitados, pero con estrategias así se pueden aprovechar al máximo.

Establecer prioridades

Se habla mucho de la legalización de la marihuana, la famosa “droga suave”, pero se olvidan entonces que el gran negocio está en la cocaína.

El negocio no está ahí, la marihuana es solo una quinta parte de todo el ingreso por exportación de drogas a Estados Unidos.

Las estimaciones de Alejandro Hope apuntan a que el valor de las exportaciones de cocaína a Estados Unidos es en total de más o menos 6.6 mil millones de dólares por año.

Legalizar la cocaína no está en ninguna mesa de discusión así que podemos esperar que siga llegándoles dinero en montones a los exportadores de esta droga.

Claro, a esos 6.6 mil millones hay que restarle los costos de producción, pero en general se puede decir que es un mercado enormemente rentable. Legalizar la “mota” no afectaría las ganancias del narco de igual manera.

Existe la idea de que no se está haciendo suficiente por controlar la entrada de armas a México, pero de nuevo, el mercado explica las dificultades detrás de esto.

Estimando muy conservadoramente que la mitad de las armas importadas se incautan, se calcula en total unos 210 millones de dólares en armas importadas en México (70 mil armas a 3 mil dólares cada una), más 50 millones en municiones y explosivos, entonces los costos de armar a todos los sicarios de México representan solo entre 2 y 4 por ciento de los ingresos del crimen organizado.

Aunque se aumentara el control de armas hasta duplicar o triplicar su precio en México, solo afectaría marginalmente los costos que tienen los carteles. Por eso es mejor buscar otros frentes que puedan afectar más las ganancias del crimen.

La manera más efectiva de  lograr influir en el modo de operar de los carteles será con operativos enfocados a las bandas criminales más violentas, evaluadas bajo un claro esquema de métricas, así se manda una señal y verdaderamente se imponen costos sobre su negocio.
Ante la imposibilidad de tener un mundo libre de drogas, hay que conocer y explorar el mercado para saber cómo actuar en pro de los derechos y de la vida.

No se trata de dejar de combatir al narcotráfico, pero el verdadero enemigo de la sociedad y al que hay que derrotar primero es la violencia.

Para más información sobre este simposium  visita el sitio www.salec.mx o envía un correo electrónico a [email protected]


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