98%
del mercado de la cerveza en el país es controlado por Heineken y Ab-Inveb
De acuerdo con un aviso emitido el miércoles por la Comisión Federal de Competencia, en los próximos 15 días hábiles se determinará si las prácticas actuales de las cerveceras violan las regulaciones de competitividad
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Un estudio elaborado por Canadean, una empresa de investigación de mercados, encuentra que los precios tanto al público como a minoristas de cervezas varían significativamente en cada región del país. 

El reporte se centra en el análisis de un mismo producto en varias ciudades de México: , las cervezas Corona y Modelo, de adquisición reciente de AB-Inbev, así como Sol y Tecate, que Heineken compró recientemente.

La encuesta aleatoria aplicada a minoristas en mayo de este año encuentra que la cerveza Tecate se vende 27 por ciento más cara a autoservicios en Monterrey que en la zona metropolitana del Distrito Federal. La cerveza Sol se vende un 7.3 por ciento más cara a autoservicios en Monterrey que en Guadalajara, y un 4 por ciento más cara que en el Distrito Federal. 

Ambas cervezas son parte de lo que ahora es Heineken y que tiene un poder de mercado importante en la zona norte del país. Se estima que en el noreste la empresa tiene una participación de mercado del 67 por ciento, y en el noroeste una participación de mercado del 56.5 por ciento.

Lo contrario sucede con Grupo Modelo, que tiene sus bastiones comerciales en el centro y el Distrito Federal. El grupo tiene una participación del 76 por ciento en toda la zona centro y un 74.5 por ciento en la capital del país. 

Esta ventaja en poder de mercado se hace evidente en sus precios en una manera similar a la de su competidor más grande. Comprar de menudeo una lata de cerveza Modelo de 12 onzas es aproximadamente un 8 por ciento más caro en el Distrito Federal que en Monterrey, y un 18 por ciento más caro que en Guadalajara. 

En cuanto a la marca Corona, el patrón se repite. Comprar una cerveza de esta marca reconocida a nivel internacional cuesta 25 por ciento más en la capital que en Monterrey. 

La diferenciación de precios no es en sí misma una actividad ilegal, pero sí da fe del poder de mercado que ambas empresas tienen para fijar precios. 

Como se ha discutido ampliamente entre expertos en el marco de la reforma a la ley de competencia, lo que termina por dañar a la competencia en un sector no es el tamaño de la participación de mercado de alguna empresa, sino su capacidad para poder fijar los precios. 

En este contexto, a simple vista pareciera que las empresas cerveceras que dominan ciertas regiones del país sí tienen poder suficiente como para ameritar una revisión más de cerca por autoridades regulatorias.

Decisión de competencia

El duopolio cervecero en México de Heineken y Ab-Inbev, antes Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma y Grupo Modelo, respectivamente, puede estar llegando su fin. Los contratos de exclusividad que manejan las empresas, y que dificulta la entrada a nuevos competidores, pueden ser invalidados por la Comisión Federal de Competencia (CFC).

De acuerdo con un aviso emitido el miércoles por la CFC, en los próximos 15 días hábiles se determinará si las prácticas actuales de las cerveceras violan las regulaciones de competitividad. 

La resolución forma parte del proceso iniciado por SABMiller, el segundo productor más grande de cerveza en el mundo, con una denuncia interpuesta en el 2010 por presuntas prácticas monopólicas.

Debido a que ambas empresas controlan el 98 por ciento del mercado en el país, poseen la libertad de imponer las condiciones que más les beneficien. De acuerdo con SABMiller, el 95 por ciento de los centros de consumo tienen celebrados contratos de exclusividad con alguna de las dos empresas. Entre los negocios más afectados por estos contratos se encuentran los restaurantes, bares, centros de juego, hoteles y pequeños distribuidores.

A cambio de la exclusividad, las cerveceras ofrecen refrigeradores, anuncios con el nombre de los negocios, mesas, sillas y otras atenciones especiales. Por su parte, los dueños quedan obligados a ofrecer únicamente los productos de la empresa respectiva.

Cualquier cambio en el actual modelo de exclusividad abriría las puertas del mercado para que otros productores puedan ofrecer sus marcas en el país. A pesar de esto, algunos especialistas opinan que, aún y cuando se eliminen los contratos mencionados, las cerveceras encontrarán otros medios para controlar el mercado ya que cuentan con un gran poderío acumulado.

El atractivo mexicano

Para las cerveceras más grandes del mundo, invertir para expandirse en los mercados emergentes como el de México resulta muy atractivo. Debido al veloz crecimiento de estos y al desaceleramiento de ventas en Estados Unidos y Europa, compañías como Heineken, Anheuser-Busch InBev y SABMiller han puesto la mira sobre México.

La persistente crisis económica ha golpeado duramente al consumo y a las tesorerías oficiales de los países desarrollados. Según un reporte de Ernst & Young, a partir del 2008 el consumo y producción de cerveza en Europa han caído significativamente. Y aunque un estudio de tendencias globales de Canadean muestra que el consumo se ha levantado ligeramente en los últimos dos años, sigue sin alcanzar los niveles previos al 2008.

En Estados Unidos, el reporte de Euromonitor International encontró que después de tres años de pérdidas, el mercado cervecero creció modestamente en el 2012, pero la encuesta Gallup reporta que la preferencia por la cerveza en el mercado estadounidense de las bebidas alcohólicas es de 39 por ciento, la tercera vez desde 1978 en que esta ha caído por debajo del 40 por ciento.

En cambio, el mercado mexicano está a la alza. Business Monitor International proyecta un incremento del 44 por ciento en las ventas del mercado de cervezas en México para el 2016. Esto tendría como resultado que el mercado mexicano alcance un valor de 188 mil millones de pesos. 

Con proyecciones como estas, la denuncia de SABMiller ante el control anticompetitivo de Heineken y AB-InBev del mercado mexicano toma mayor relevancia y claridad. 

Richard Farnsworth, vocero de SABMiller, declaró a Bloomberg que la compañía está “alentada por la deliberación de la comisión acerca de este tema significativo involucrando actividades anticompetitivas”. 

Con la decisión de la CFC, podría ser que el camino del futuro de la industria cervecera mexicana se decida en 15 días. Asumiendo que la comisión decida que existen prácticas anticompetitivas en la industria y se rompan los contratos de exclusividad del duopolio, los consumidores podrían verse beneficiados en cuestión de precios y variedad de opciones.