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CasasGeo

La caída de un gigante

Nayeli Meza Orozco

La bancarrota de Geo termina con la historia de la desarrolladora más importante en México. Sin embargo, su extinción no representa un riesgo para la industria aunque sí manda una señal para las empresas que no se han recuperado


Nov 27, 2018
Lectura 5 min
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“Geo ya no era un jugador relevante en el mercado”

- David Aguilar

Especialista en la industria de vivienda

La noticia no fue una sorpresa. El gigante de la vivienda en México llevaba años arrastrando una complicada situación financiera, a pesar de los esfuerzos por mantenerlo de pie.

Aunque el anuncio de la bancarrota de Casas Geo encendió un foco rojo para el resto de las desarrolladoras, especialistas descartan que otras empresas del sector se contagiarán en el corto plazo.

Pero, no desestiman la idea de que el efecto se expanda hacia aquellas firmas que no han logrado salir de la compleja situación en que las colocó la Política Nacional de Vivienda presentada en febrero de 2013.

“Geo era una buena empresa, pero empezó a tener problemas financieros. Su bancarrota sólo representa el cierre de un ciclo, pero no es un golpe para el sector nacional”

- Horacio Urbano

Presidente de Centro Urbano

El también arquitecto recuerda que cuando la crisis de Geo comenzó los directivos de la empresa culparon a las políticas públicas impulsadas por la actual administración, sin embargo asegura que lo que en realidad llevó a la constructora de vivienda a su extinción fue una serie de malas decisiones tomadas por sus directivos.

Al cierre del primer trimestre de este año, los ingresos de la empresa mexicana cayeron 13.1 por ciento, a 192.2 millones de pesos, mientras que su deuda se ubicó en 3 mil 706 millones de pesos, de acuerdo con su último reporte financiero.

El 23 de noviembre de 2018, fecha en que la asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas de Corporación Geo ordenó la disolución y liquidación de la empresa, las acciones de las principales vivienderas cayeron en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Ese día, el Índice Habita cayó 1.33 por ciento, a 38.6 puntos; en tanto que al cierre de la sesión de ayer mantuvo la tendencia a la baja al ubicarse en 37.94 puntos.

Asimismo, los papeles de la empresa constructora Urbi, que se dedica al diseño, urbanización y venta de viviendas, retrocedieron 0.33 por ciento, a 3.01 pesos.

Por el contrario, los títulos de la desarrolladora Homex se ubicaron en 0.18 pesos, con una ligera ganancia de 0.54 por ciento en comparación con la jornada del viernes pasado.

Al respecto, David Aguilar, especialista en la industria de vivienda desde hace 20 años, explica que no existen razones para creer que esto fue ocasionado por el anuncio de la que llegó a ser la constructora más grande en el país, sino que puede estar relacionado con la actual volatilidad en el mercado nacional.

“Cuando esto sucede, los analistas bursátiles tienden a generalizar, pero es importante destacar que la suerte de Geo no es la del sector. En términos de oferta, el anuncio no incide en nada porque Geo ya era un jugador muy pequeño”, precisa Aguilar

La industria viviendera contribuyó con el 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional durante 2016, de acuerdo con las últimas cifras disponibles en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Al ser un segmento que emplea más del 98 por ciento de insumos locales genera más de tres millones de empleos directos y mueve 74 ramas de la economía.

Clientes en el limbo

La medida de la asamblea de accionistas de Casas Geo busca beneficiar a acreedores y accionistas.

Aunque en la ecuación queda pendiente qué ocurrirá con aquellos clientes afectados por el incumplimiento de contratos en la entrega de viviendas o la falta de servicios básicos en los inmuebles.

Una posibilidad que plantea Horacio Urbano es que los gobiernos de los municipios donde se ubican estas construcciones deberán absorber el impacto, aunque mucho dependerá de la voluntad para tratar de enmendar un daño que no fue provocado por ellos.

“Lamentablemente los afectados no van a tener ninguna resolución a favor por parte de Geo. Los únicos que los pueden apoyar son los gobiernos municipales”, expone Urbano.

Atrás quedaron los años de gloria en que la desarrolladora que nació hace más de 40 años llegó a vender más de 500 mil casas a los segmentos económicos de la población.

En algún momento de 2012, sus directivos aseguraron que a partir de 2015 la empresa construiría 100 mil casas.

David Aguilar comparte que la constructora no pudo cumplir con esta promesa porque, como en cualquier vivienda, para sobrevivir a la adversidad es necesario tener buenos cimientos. “Casas Geo tuvo una transformación muy importante, era una empresa que llevaba años enfrentando turbulencias financieras, pero sabía cómo hacer negocios y contaba con proveedores en todos los segmentos, su gran problema fue que dejó ir poco a poco lo más valioso: su capital humano”.

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