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Juegan sin reglas

Alberto Morales

La adrenalina, y en algunos casos hasta adicción que provoca apostar, no necesita vivirse en un casino… basta sentarse frente a una computadora y dar un simple click.

Y aunque las apuestas por Internet han tomado fuerza en el país, la regulación de esta actividad en línea ha sido mínima. 


Dic 13, 2012
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86 por ciento de los apostadores en línea son hombres

En Estados Unidos, la regulación abarca también el acceso a los sitios 
de apuestas por Internet de compañías extranjeras

Cualquier dirección IP en México puede efectuar apuestas en línea en empresas extranjeras, pues el reglamento actual no lo impide

La adrenalina, y en algunos casos hasta adicción que provoca apostar, no necesita vivirse en un casino… basta sentarse frente a una computadora y dar un simple click.

Y aunque las apuestas por Internet han tomado fuerza en el país, la regulación de esta actividad en línea ha sido mínima. 

En el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos se  establece que: “Los establecimientos podrán captar apuestas vía Internet, telefónica o electrónica. Para ello, deberán establecer un sistema de control interno para las transacciones que se efectúen por estas vías, elaborando por escrito la descripción de los procedimientos y las reglas que aseguren la inviolabilidad e impidan la manipulación de los sistemas de apuestas (…)”.

El registro de las apuestas en este formato tendrán que registrar: el número de cuenta e identidad del apostador y algunos detalles específicos de la apuesta (fecha, hora, número de transacción, cantidad apostada y selección apostada), según el mismo reglamento. 

Frontera sin rigor

El reglamento no cubre un aspecto fundamental: cualquier dirección IP en México puede efectuar apuestas en línea a través de empresas extranjeras. Es decir, cualquiera dentro del país puede tomar una computadora y apostar. 

Esto le ha permitido a los consumidores mexicanos el amplio acceso al mercado de apuestas en un sinfín de empresas, a diferencia de Estados Unidos, donde la regulación abarca también el acceso a los sitios de apuestas en Internet.

Si te encuentras en alguna ciudad norteamericana, te será imposible ingresar a la página del Caliente, por ejemplo, y apostar por tu equipo de futbol preferido. 

Esto trae consigo dos problemas importantes en el tema mercado de apuestas en el país. Al poder apostar con empresas extranjeras, no se tiene el mismo tipo de regulación de ese país (ya sea con mayor o menor exigencia). 

Además, el desequilibrio en las condiciones de mercados siempre es un problema grave, debido al provecho que pueden sacar empresas para aumentar su clientela sin mejorar la calidad del producto.

En este tipo de mercados el ejemplo claro puede ser simplemente bajar el rigor a la hora de captar apuestas con la finalidad de atraer más clientes. 

En un país con bajo rigor legal las empresas pueden aprovechar esto. Un ejemplo específico es la facilidad que tienen menores de edad para poder apostar en línea. 

Podemos verlo en el caso de Bwin, la gigante de apuestas española. Al momento de generar la cuenta desde México basta con marcar el recuadro que indica “Soy mayor de edad y he leído y aceptado las Disposiciones Generales”. 

Si la cuenta se activa en Estados Unidos, en esa misma parte Bwin advierte: “Por favor, tenga en cuenta que Bwin no ofrece ningún tipo de apuestas a los usuarios residentes en Estados Unidos”. 

El hecho de que existan diferentes niveles de reglamentos fomenta la desventaja de algunas empresas, dependiendo del país en el que se encuentren. Esto no va a permitir que exista un libre mercado adecuado. 

De hecho, Frank Fahrenkopf, director ejecutivo de la Asociación de Juegos Americanos, ha insistido que en la regulación que está en discusión en el Congreso de Estados Unidos se debe asegurar que sea homogénea en todos los estados, para que ninguno tenga ventajas en esta industria. 

Negocio de pocos

El otro problema es el hecho de que solo se permita las apuestas por empresas de casinos que ya tienen licencia. Esto debido a la poca accesibilidad a las licencias que otorga la Secretaría de Gobernación. 

El poder de mercado que se genera a raíz de esto le permite a los casinos establecer precios altos que terminan por reducir el bienestar de los consumidores. 

Además, el incremento en la adicción por la apuesta hace que el costo de apostar no reduzca su disposición de llevar a cabo la apuesta. 

Para mejorar este aspecto se debería tener una mayor facilidad de acceso a licencias de casinos. El argumento en contra sería que promover este tipo de negocios puede ser dañino para la sociedad, sin embargo, la expansión de cadenas que ya tienen licencia se han encargado de esto.

La regulación cuasi inexistente también debe ser ampliada para asegurar que no hay problemas de ilegalidad, como menores apostando, lavado de dinero, entre otros. Esto pondría a las empresas en un ambiente de mercado competitivo.


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