Considerado como el hombre más rico de Chipre, John Fredriksen es dueño de la más grande flota de barcos petroleros en el mundo. Renunció a su ciudadanía noruega para evadir impuestos, pero pasa la mayor parte de su tiempo en Londres. Pasó cuatro meses en la cárcel por un fraude de seguros en el que fue acusado de poner sus intereses empresariales por encima de la seguridad de sus trabajadores. Conoce todos los lujos y peculiaridades que envuelven a este personaje.

Inicios humildes

John Fredriksen se convirtió en millonario gracias a los frutos de su propio trabajo. Hijo de un obrero, nació en Noruega en 1944 dentro del seno de una familia modesta. Comenzó su carrera de joven en una empresa de corretaje que manejaba barcos petroleros. Para los 27 años de edad, Fredriksen fundó su propia empresa la cual llegó a expandirse importantemente durante la década de los 80 cuando se desarrollaban de las guerras de Irán e Irak.

Negocios a su manera

La gran flota de barcos que son de su propiedad le ganaron el apodo de “El Rey Vikingo” en el mundo empresarial. La manera en que realiza sus negocios no siempre son las más comunes. De acuerdo con Bloomberg, Fredriksen guarda toda la información sobre la contabilidad de sus empresas en 19 portafolios. Aunque tiene muchas responsabilidades, se ha reportado que pasa más de la mitad del año realizando viajes por todo el mundo.

No soy de aquí…

Anteriormente era considerado como el hombre más rico de Noruega, sin embargo, renunció a su ciudadanía para conseguir evadir impuestos. Es por eso que hoy es ocupa la posición de la persona más acaudalada de la República de Chipre. A pesar de esto, su principal residencia está ubicada en Londres, donde pasa el tiempo cuando no se encuentra viajando a diferentes países en su jet privado.

Fraudes y multas

En 1985 Fredriksen fue investigado por una compañía aseguradora sobre las pérdidas de mercancía que sufrió uno de sus buques. La empresa descubrió que el accidente fue provocado porque la nave estaba utilizando un tipo de combustible que no era compatible. Después de pasar cuatro meses en prisión durante parte de la disputa legal, el Rey Vikingo tuvo que pagar una compensación tanto a la aseguradora como a los trabajadores.

Algunos lujos

Con su fortuna ha conseguido comprarse varios caprichos. Es dueño de varias casas en diferentes ciudades del mundo como Marbella, Oslo, Chipre y Chelsea. Es conocido como un ávido coleccionista de arte clásico noruego, tiene varios autos de lujo y es tan apasionado del fútbol que compró un equipo profesional de país natal. Cuando viaja alrededor del mundo, lo hace en su propio jet privado Gulfstream 550. Por lo menos de manera pública, no se conoce que participe en alguna obra de caridad.