Son aproximadamente 10 mil 800 kilómetros los que separan a México del conflicto armado entre las naciones de Rusia y Ucrania, pero el impacto económico de esta guerra ya se palpa en nuestro país.

Además de los pronósticos del bajo crecimiento económico a nivel mundial, el incremento generalizado en los precios de materias primas y energéticos; en días recientes se han presentado manifestaciones más concretas del impacto de la guerra como el cierre de operaciones en plantas de empresas mexicanas ubicadas en Ucrania.

Bimbo, Gruma y Orbia son tres empresas mexicanas con operaciones en Ucrania, dos de ellas anunciaron el paro a sus actividades por cuestiones de seguridad

Grupo Bimbo, por ejemplo, informó que suspendía operaciones en su planta ubicada en la ciudad de Dnipro por motivos de seguridad. La empresa global de origen mexicano operaba con 150 colaboradores, todos de origen ucraniano, horneaba y proveía productos de panadería principalmente a restaurantes de comida rápida con quien señalan mantener comunicación constante para conocer y monitorear la situación.

Cabe destacar que la panificadora también tiene operaciones en Rusia, sin embargo, en este país aún opera con normalidad.

De la misma forma que Grupo Bimbo; Gruma, una de las grandes productoras de harina y tortillas de maíz en México y el mundo, anunció la suspensión temporal de sus operaciones en la planta que tiene en la ciudad de Cherkasy, en Ucrania, en donde laboraban 500 trabajadores.

Cabe destacar que tanto Rusia como Ucrania exportan entre el 25 y 30 por ciento del trigo y 80 por ciento de las semillas de girasol a nivel mundial.

Otra destacada empresa mexicana con operaciones en el país que hoy se encuentra en el centro del conflicto es Orbia, enfocado en la producción y venta de tuberías y conexión de PVC; sin embargo, hasta el momento no ha fijado postura en torno al futuro de sus actividades en Ucrania.

Desaceleración del PIB

Uno de los pronósticos más marcados en el estallamiento armado en Europa del Este es que el crecimiento económico de Europa se verá afectado, lo que generará un impacto mundial, incluido México, explica Carlos González Tabares, director de análisis económico, cambiario y bursátil de Grupo Monex.

“Una desaceleración en la economía global sin duda tendría un efecto (en México), quizá moderado marginal pero no ayuda toda vez que ya hay un contexto de crecimiento moderado en el país, que además se verá afectado por el menor volumen del comercio internacional que se presentará”
Carlos González TabaresDirector de análisis económico, cambiario y bursátil de Grupo Monex

Las expectativas de crecimiento en México por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) son menores a las proyectadas en octubre de 2021 cuando presentó su informe previó publicado en enero de este año.

El organismo internacional disminuyó 1.2 por ciento el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país para 2022 al dejarlo en 2.8 por ciento. La lectura que hace de la situación actual de la economía mexicana se enfoca en la respuesta de la política monetaria para tratar de contener la inflación, así como las perspectivas de una demanda externa débil en gran medida empujada por la disminución en las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos.

Aumento de energéticos por conflicto entre Rusia y Ucrania

Sin duda el efecto más esperado en el conflicto armado entre Rusia y Ucrania es el incremento en los costos de los energéticos que provocará un impacto ambivalente para las finanzas mexicanas, toda vez que por un lado se beneficiará del aumento en el costo del barril de petróleo, pero por otro se verá afectado en el incremento del monto en la compra de los combustibles como la gasolina.

“La mezcla mexicana alcanzó a cotizar la semana pasada en 90 dólares por barril y este incremento tiene un impacto positivo en los ingresos de Petróleos Mexicanos y en las finanzas públicas. Por cada dólar que se incrementa el precio de la mezcla mexicana de barril, que está presupuestado en 55 dólares por barril, hay un ingreso adicional de 13 mil millones de pesos”, señala Arturo Carrabza, experto en materia energética.

“México está importando más o menos el 80 por ciento de las gasolinas automotrices… al final de cuentas esto no solamente es el impacto por el hecho de pagar por la compra de combustibles en el exterior, sino también porque el mismo incremento en los precios internacionales de las gasolinas repercute en el mercado nacional ante la política de estabilización de los precios de los combustibles que es una de las prioridades de este gobierno”, detalla el experto.

Para contener el aumento en los costos de gasolina el gobierno aplica el estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios (IEPS), esta semana se informó que los mexicanos únicamente pagarían 0.9 por ciento de este gravamen.

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