Desde que inició la carrera para la distribución y aplicación de los diferentes tipos de vacunas para contrarrestar los efectos del COVID-19 hay dos posturas al parecer irreconciliables: repartir las dosis de forma equitativa entre todos los países y considerarlas un insumo para el bien común o privilegiar el derecho de las farmacéuticas a lucrar con el fruto de su investigación y producción.

Además de los señalamientos constantes a los procesos de acaparamiento de las dosis por parte de los países más ricos, organismos internacionales apuntan al sobrecosto en la venta de éstas.

Una investigación titulada “The Great Vaccine Robbery” de The People´s Vaccine, realizada por una coalición de más de 70 organizaciones que demandan que las vacunas sean accesibles para todo mundo, señala que las compañías Moderna y Pfizer/BioNTech han cobrado a los gobiernos 41 mil millones de dólares más por encima del costo de producción estimado.

24

por ciento de la población mundial ha recibido un esquema completo de vacunación para contrarrestar el virus que produce el COVID-19

La publicación retoma análisis de técnicas de producción elaboradas por ingenieros del Imperial College de Londres y estima que las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna podrían producirse por un costo de entre 1.18 y 2.85 dólares, sin embargo las dosis son vendidas a un precio promedio de entre 16.25 y 19.20 dólares por las de Pfizer/BioNTech, mientras que el costo por las de Moderna es de 24 dólares.

Con estos costos, se presume que países como Reino Unido y Estados Unidos pudieron haber pagado entre mil 800 millones de dólares más por las dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech y 17 mil 400 millones por la de Moderna; el costo extra del pago por vacunas Pfizer/BioNTech por parte del gobierno de Sudáfrica se calcula en 177 millones; y en el caso de Colombia asciende a 375 millones por 20 millones de dosis de ambas marcas.

COVAX, en el que se integran varias organizaciones internacionales para procurar el acceso equitativo de la vacuna entre los países, también habría pagado hasta cinco veces más por las dosis.

“Los presupuestos gubernamentales que podrían estar pagando por más trabajadores de la salud o utilizados para combatir el hambre están creando riqueza extrema. Desde el inicio de la pandemia, Moderna, BioNTech y CanSino han creado al menos nueve nuevos multimillonarios de vacunas con una riqueza neta combinada de 19 mil 300 millones”, advierte el documento.

Costosa concentración de vacunas

Pese a los esfuerzos de iniciativas como COVAX y los gobiernos de países en desarrollo ha sido imposible competir con el acaparamiento de las vacunas antiCOVID-19 por parte de países ricos que han accedido a adquirir las dosis en muy altos costos, advierte, la investigación “The Great Vaccine Robbery”elaborada por la coalición The People’s Vaccine.


“En el corazón de la desigualdad actual, inaceptable e innecesaria de las vacunas COVID-19 está la dependencia colectiva del mundo de un puñado de corporaciones farmacéuticas que tienen el poder de decidir cuántas vacunas se fabrican, quién las recibe y a qué precio”

The People’s Vaccine

Datos de la publicación advierten que actualmente menos del uno por ciento de la población en los países de bajos ingresos se han vacunado. En tanto que cálculos del portal Our World in Data señalan que hasta el momento 24 por ciento de la población mundial ha recibido un esquema completo de vacunación para contrarrestar el virus que produce el COVID-19 y 32 por ciento ha recibido al menos una dosis.

Bajo este panorama el documento señala que mecanismos como Covax o la Alianza para la Vacunación (GAVI por sus siglas en inglés) deben asumir su responsabilidad “por fallar al llamado de las corporaciones farmacéuticas para que bajen los precios de las vacunas y por su incapacidad para desafiar los monopolios de las vacunas”.

Cálculos elaborados por Oxfam advierten que no habrá vacunas para cubrir a la población mundial hasta 2023 y 2024 y serán los países de bajos ingresos los que tengan que esperar más tiempo para inmunizar a parte de su población con este mecanismo.

Ese mismo organismo considera que la permisividad de los gobiernos ante las corporaciones ha provocado el surgimiento de un “apartheid” de vacunas en los países más pobres. Además afirma que con el avance de los negocios de las farmacéuticas y el reparto en las participaciones de estas empresas ha generado una nueva “ola” de multimillonarios.

La distribución y aplicación de las vacunas anti COVID-19 no sólo se concibe como uno de los métodos más eficaces para controlar la crisis sanitaria provocada por la pandemia, que hasta el conteo del 19 de agosto de 2021 registra más de 209 mil millones de personas infectadas y cuatro millones 400 mil 180 muertes, sino que de su aplicación depende el crecimiento económico de las naciones.

También puedes leer: Estados Unidos donará 3.5 millones de vacunas Moderna contra COVID-19 a México