Gobernanza e inseguridad, barrera para el crecimiento

Aunque existen diversos elementos económicos internos y externos que están deteniendo la actividad económica, especialistas en la materia apuntan que la barrera más grande es la inseguridad que se vive en el país

La inseguridad y la ausencia de Estado de Derecho son un lastre para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB)

La inseguridad y la ausencia de Estado de Derecho son un lastre para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB)

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La inseguridad y la ausencia de Estado de Derecho son un lastre para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en México que ya tiene vientos en contra con elementos económicos internos y externos.

De acuerdo con 45 por ciento de los especialistas en economía del sector privado nacional y extrajero encuestados por el Banco de México (Banxico), la gobernanza del país es el principal obstáculo para el crecimiento de la actividad económica, seguido de la inflación en opinión de 18 por ciento de ellos y las condiciones externas como la debilidad del mercado externo y la economía mundial, la inestabilidad política internacional y factores como la política monetaria de Estados Unidos.

En torno a la gobernanza, los especialistas señalan particularmente a los problemas de inseguridad en 18 por ciento de los casos, seguido de problemas de falta de Estado de derecho para 10 por ciento de ellos, la incertidumbre política interna en opinión de nueve por ciento de los especialistas, además de la impunidad y corrupción cada uno con cuatro por ciento de los señalamientos.

Aunque el efecto económico negativo de la inseguridad en el país se palpa día a día, éste se ha acentuado con la ola de ataques a negocios, propiedades privadas y pobladores de diversas zonas en el país como un método de presión por parte de grupos del crimen organizado a gobiernos locales y el federal.

Entre los ataques más violentos y que han captado atención mediática internacional están los que se vivieron en Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Baja California entre el 10 y 14 de agosto de este año. Durante esos días, organismos privados como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) exigieron al Gobierno federal establecer una estrategia de seguridad y poner un alto a la violencia toda vez que la consideraron insostenible.

“La situación no solo deteriora la ya afectada economía nacional, enrarece el ambiente de negocios y es un factor más que inhibe la llegada de nuevas y muy necesarias inversiones al país”, apuntó la Coparmex en aquel momento.

Cabe destacar que en 2021 se calculó en 38 mil 196 pesos el impacto de la violencia en el país por cada habitante, que equivale a cuatro billones 92 mil millones de pesos en un año y el 20.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, de acuerdo con cálculos del Índice de Paz México (IPM) 2022.

El IPM explica que la violencia y el miedo a la violencia generan transtornos económicos como costos de daños a la propiedad, lesiones físicas o trauma psicológico, altera el comportamiento económico principalmente al cambiar los patrones de inversión y de consumo, además desvía recursos públicos y privados de las actividades productivas hacia medidas de protección y genera pérdidas sustanciales en forma de déficit de productividad, pérdida de ingresos y gastos distorsionados.

Desde febrero de este año, el Banxico ya había señalado que era necesario generar “un entorno favorable para la inversión, fortalecer el estado de derecho, abatir la corrupción y combatir la inseguridad”, esto a través de su Programa Monetario para 2022, que presentó ese mes ante el Congreso de la Unión.

Inflación, otra barrera

La segunda barrera para el crecimiento de la actividad económica en México según los especialistas son las presiones inflacionarias en el país para 18 por ciento de los especialistas.

Durante la primera quincena de agosto la inflación general alcanzó un aumentó de 8.62 por ciento a tasa anual, la más alta para una primera quincena desde diciembre de 2022.

Los productos y servicios que registraron el mayor aumento en sus precios son alimentos como la cebolla, la papa y otros tubérculos, la tortilla de maíz; además de la educación privada media superior y superior así como la preparación de comida en loncherías, fondas, torterías y taquerías.

Para tratar de contener el aumento de los precios, el Banco de México (Banxico) ha llevado a cabo una serie de incrementos a su tasa de interés interbancaria, el último de estos movimientos de 75 puntos base para dejarla en 8.50 por ciento.

Con este aumento, aplicado de forma unánime por los integrantes de la Junta de Gobierno, el referencial alcanza un nivel no visto desde que Banxico adoptó como objetivo operacional la tasa de fondeo y se superó el nivel máximo de 8.25 por ciento que se alcanzó en 2017 cuando el gasolinazo originó una espiral inflacionaria.

La política monetaria que se está aplicando también es considerada como un obstáculo para la actividad económica en opinión del seis por ciento de los especialistas.

Cabe destacar que para este año los especialistas encuestados por Banxico consideran que el crecimiento del PIB será de 1.93 por ciento y para 2023 del orden de 1.31 por ciento.

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