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REUNIóNG20

G-20 no resuelve

Jesús M. Badiola

La séptima junta del G-20, el grupo de los 20 Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales de mayor importancia en el mundo que acaba de concluir ha sido lo que se esperaba.

Desde el inicio, el presidente de Estados Unidos Barack Obama anunció que la junta en Los Cabos no iba a tener ningún anuncio importante… y se cumplió la promesa.

¿Cómo es que la organización que se creó para adaptar las decisivas conjuntas con el G-8 no ha dado soluciones concretas para rescatar a la Eurozona?

Su fundación


Jun 20, 2012
Lectura 5 min
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10 mil millones de dólares va a extender el presidente de Rusia al FMI... siendo la noticia más sonada en la Cumbre.

"Es importante que el mundo sepa que hay un referéndum en las Malvinas (…) y es una oportunidad para todos esos países que aceptaron parte de la propaganda argentina den un nuevo vistazo o una nueva mirada al tema"

- David Cameron

Primer Ministro de Inglaterra

"Podemos tener diferentes puntos de vista... pero Merkel y yo sabemos que Europa debe tener su propia respuesta… (la ayuda) no debe venir de fuera"

- Francois Hollande

Presidente de Francia

"(España) ya tiene el apoyo de los países europeos y los recursos están disponibles, lo único que falta es especificar y señalar el camino… Cuando los mercados lo vean, ayudará a construir la confianza y a revertir la psicología”

- Barack Obama

Presidente de Estados Unidos

La séptima junta del G-20, el grupo de los 20 Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales de mayor importancia en el mundo que acaba de concluir ha sido lo que se esperaba.

Desde el inicio, el presidente de Estados Unidos Barack Obama anunció que la junta en Los Cabos no iba a tener ningún anuncio importante… y se cumplió la promesa.

¿Cómo es que la organización que se creó para adaptar las decisivas conjuntas con el G-8 no ha dado soluciones concretas para rescatar a la Eurozona?

Su fundación

Desde la primera sesión en Washington, D.C. en el 2008, la canciller alemana Angela Merkel y el ahora ex presidente francés Nicolás Sarkozy juzgaron a esa primera junta del G-20 como un “Bretton Woods II”, recordando a la histórica conferencia de 1944 que reguló el orden financiero y monetario tras la Segunda Guerra Mundial.

Los fundamentos de tal fórum era ser el mecanismo de planeación, discusión y monitoreo internacional para la cooperación económica. 

El desempeño

La fuertemente anticipada primera cumbre del G-20 en Washington, D.C. se inició en noviembre del 2008, en la cúspide de la crisis financiera que hoy seguimos debatiendo se organizó el primer fórum.

Apenas una semana después de que Barack Obama hubiera ganado las elecciones estadounidenses y cuando George W. Bush aún fungía como presidente, se entablaron estrategias para manejar la crisis financiera y buscar los fundamentos para evadir crisis similares en el futuro.

En reacción a esta primera junta, la prensa internacional fue generalmente favorable, pero se empezó a notar la dificultad de poder hacer compromisos y políticas efectivas teniendo a tantos miembros con realidades socioeconómicos tan diversas.

La prensa estadounidense cuestionaba cómo iban a reaccionar los mercados financieros ante las tensiones comerciales, estrategias de proteccionismo y la coordinación global necesaria.

Seis meses después, fue la segunda junta en Londres en abril de 2009. Cuando el mundo ya se encontraba envuelto en la notoria Gran Recesión, el G-20 acordó proveer 1.1 billones de dólares a diferentes programas para mejorar la estabilidad económica y recuperación de las naciones, enfocados a mejorar el crédito, comercio y finanzas internacional.

Otra notoria conclusión fue el acuerdo de establecer regulaciones financieras que pudieran asegurar la estabilidad en el mercado y trabajar con el FMI para asegurar la cooperación internacional.

Desde aquí se empieza a ver una de las grandes fallas del G-20. Teniendo a 20 naciones con estrategias comerciales e intereses económicos de tan distante rango, la cooperación internacional es fundamental para la efectividad de los acuerdos, pero ésta es imposible cuando cada país tiene su estrategia nacional y sus intereses pueden estar en oposición de los objetivos de su vecino.

La nueva palabra clave entre todos los miembros fue “crecimiento”, pero hubo menos acuerdo sobre cuál es la política necesaria para reiniciar un crecimiento global.

Mientras algunas naciones europeas quieren enfocarse en la creación de empleos con el incremento del gasto de gobierno, el gobierno alemán personificado por Merkel sigue estrictamente enfocado en seguir con los recortes de presupuesto y planes de austeridad.

El lenguaje de los líderes del G-20 parece apuntado a dar tranquilidad a la comunidad internacional. Los europeos siguieron hablando de unión y confianza sobre cómo la crisis española se resolverá sin que la tesorería de España tenga que absorber el rescate de 100 mil millones de euros.

En la reciente semana, el miedo de que España no vaya a poder pagar tal monto ha llevado a que el costo de pedir prestado para España haya llegado alarmantemente cerca del 7 por ciento, número considerado por muchos como el límite para declararse en bancarrota.

El futuro

Es claro ahora que estas sesiones no otorgan resultados. La promesa de tener una sesión tipo “Bretton Woods II” no se cumplió. Los participantes muestran su compromiso, sin tomar decisiones efectivas.

Lo que debería ser la junta de los 20 banqueros centrales y ministros de finanzas, se torna en solo una oportunidad de que los líderes se tomen foto con sus colegas en señal de confianza y cooperación; mientras las acciones efectivas muestran cada vez menos unión entre el grupo de las 20 economías más grandes.

Lo que necesita la comunidad internacional es que los líderes de estos países se junten a trabajar, cuando es notorio que no están dando el desempeño necesario para el crecimiento internacional.

Así, termina otra sesión del G20, donde nada se dijo, nada se firmó y todos se fueron a casa con una buena fotografía y un envidiable bronceado.

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