La Reserva Federal (Fed) tiene un plan. En más de una década, el banco central de Estados Unidos no ha recortado la tasa de interés, sin embargo, la situación podría cambiar.

Todos los pronósticos se inclinan a que la Fed anunciará una baja en el precio del dinero por primera vez desde 2008, año en que la economía estadounidense experimentó una crisis financiera que se contagió a todo el mundo.

Humberto Calzada Díaz, analista de mercados financieros de Rankia para Latam, explica que la jugada anticipada de la Fed puede ser una crónica del inminente colapso de la estabilidad estadounidense.

Sin embargo, la presión por parte del presidente Donald Trump también juega en contra, ya que el republicano asegura que la entidad monetaria se ha equivocado en mantener este ritmo de política monetaria.

“Esta medida de relajación obedece más a una presión política por parte del presidente Trump y en el caso de que acceda podríamos observar una agresión a la autonomía del banco central estadounidense y por otro lado de los inversionistas, quienes ansían este recorte para aumentar posiciones en el mercado accionario”, precisa el también economista.

Los tipos de interés se han mantenido desde diciembre pasado en un rango de entre 2.25 y 2.50 por ciento, pero la normalización de la política monetaria se ha mantenido desde 2015 con la entonces presidenta de la Fed Janet Yellen.

121

meses al alza acumula el crecimiento de la economía de EU

No obstante, desde la llegada de Jerome Powell en febrero de 2018 se mantuvo una visión de adoptar el tono hawkish, pero con el paso del tiempo y ante las presiones de la Casa Blanca esto se suavizó.

El analista de Rankia explica que la flexibilización de la política monetaria en la eurozona y países como Japón no ha funcionado como un catalizador para impulsar el Producto Interno Bruto (PIB) y el aumento de elevar el precio del dinero pone en riesgo la estabilidad económica en el mediano plazo.

Aunque las condiciones de Estados Unidos son más favorables, la diferencia es que en el corto plazo un movimiento en falso tendría un mayor impacto en los mercados financieros que con el paso del tiempo se trasladaría al ámbito económico.

En la actualidad, el ciclo económico del PIB estadounidense acumula 121 meses al alza (11 años), una racha que no se veía desde antes de la recesión y la caída de Lehman Brothers hace más de una década, pero este periodo de expansión también se caracteriza por ser el más lento.

Por historia, los ciclos de crecimiento económico siempre duraban entre 10 y 120 meses, solo en dos ocasione se superaron estos niveles.

Humberto Calzada Díaz comenta que la Fed aún tenía un margen de maniobra, debido a que sus fundamentales macroeconómicos aún son sólidos y al recortar la tasa de interés el riesgo es alto, pues se podrían desencadenar otros choques financieros.

“El sesgo de crecimiento para la economía estadounidense cada vez es más acotado y por ende también acota los beneficios de las empresas que cotizan en bolsa. Estas variables, aunado a la coyuntura internacional, es un riesgo para la economía y los mercados financieros a nivel mundial”.

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