La intervención de Yellen en Jackson Hole terminaría de confirmar la trayectoria esperada de la política monetaria, cimentando el terreno para el segundo incremento en las tasas de interés en casi una década


Al perseguir una política de más estímulo y tasas más bajas, (los bancos centrales) se darán cuenta de que el motor económico global se continuará deteriorando, en vez de acelerar”

Bill Gross

Estratega de inversión en Janus Capital


Hay dos tipos de empresas: las que trabajan para tratar de cobrar más, y las que trabajan para cobrar menos” 

Jeff Bezos

Empresario estadounidense

Mientras que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos prioriza la estabilidad financiera global y se debate entre alzar las tasas de interés o mantener el status quo; en Japón, Inglaterra y la Eurozona, los bancos centrales se han abocado a seguir aplicando estímulos monetarios a través de la compra de activos y de políticas que inciden en tipos de interés negativos.

El activismo de los bancos centrales en el mundo poscrisis no sólo ha generado distorsiones sin precedentes en los mercados financieros, sino que, de acuerdo a críticos como el inversionista Bill Gross, ha reducido la capacidad de influir en la economía real. Además, con los tipos de interés en mínimos históricos, la política monetaria tiene poco margen para maniobrar en caso de que emerja otra crisis.

¿Qué esperar?

El discurso más esperado del evento es el de Janet Yellen, la presidenta de la Fed. A pesar de que el banco central ha insistido en normalizar su política monetaria, en todo el 2016 no se ha realizado una sola alza en los tipos de interés.

Sin embargo, el domingo, Stanley Fischer, vicepresidente de la Fed, dijo en una de sus intervenciones públicas que la economía estadounidense se encontraba muy cerca de los objetivos de empleo e inflación.

Las declaraciones de Fischer hicieron referencia a los eventos globales que tuvo que considerar la Fed en los últimos dos años: la crisis de deuda griega, la disrupción generada por la devaluación del yuan, el fortalecimiento excesivo del dólar y la turbulencia que caracterizó a los mercados en este periodo.

Ahora, con los niveles de volatilidad a la baja, la percepción de un alza de tasas crece en el mercado. El banco BNP Paribas considera que la Fed elevará los tipos de interés en su siguiente reunión de septiembre.

La intervención de Yellen en Jackson Hole terminaría de confirmar la trayectoria esperada de la política monetaria, cimentando el terreno para el segundo incremento en las tasas de interés en casi una década.

Esto tiene implicaciones directas para la política monetaria de nuestro país, que ya ha elevado su tasa de interés de referencia en 100 puntos base este año y que es altamente reactiva a los movimientos de la Reseva Federal.

El primer paso de la reforma

Por primera vez en el periodo posterior a la crisis financiera global, la discusión sobre una reforma a los objetivos de los bancos centrales, particularmente de la Fed, ubicó los primeros planos del debate público y académico.

La semana pasada, John Williams, el presidente de la Fed de San Francisco, delineó una agenda de posibles reformas al marco de política monetaria del banco central. La agenda incluyó un incremento al objetivo de inflación.

En los últimos ocho años, la Fed, así como sus contrapartes en Japón y Europa, han montado un programa de expansión monetaria sin precedentes. Durante gran parte del periodo poscrisis, la Fed llegó a inyectar 80 mil millones de dólares al sistema financiero cada mes.

Sin embargo, esta cascada de estímulos tuvo un efecto menor al esperado en la economía real. La tasa de crecimiento e inflación en las economías avanzadas aún es raquítico, lo que ha impedido el regreso a niveles “normales” en los tipos de interés.

La evaluación de reforma coincide con una crítica de Bill Gross, el fundador de PIMCO y administrador de activos en Janus Capital. En un editorial para el diario Financial Times, Gross argumenta: “Al perseguir una política de más estímulo y tasas más bajas, (los bancos centrales) se darán cuenta de que el motor económico global se continuará deteriorando, en vez de acelerar”.

Jackson Hole, que reúne a banqueros centrales de alto perfil y a economistas de la academia, representa el foro ideal para que la discusión de la reforma tome forma.

Distorsión monetaria

La narrativa de los mercados financieros en los últimos ocho años ha estado determinada en gran parte por la política monetaria expansiva de los principales bancos centrales del mundo.

Un estudio del banco Citigroup, firmado por el analista Matt King, argumenta que los vaivenes de los activos financieros responden en mayor medida a factores macroeconómicos que a los fundamentales de riesgo crediticio o indicadores financieros como el crecimiento de ganancias.

El reporte de Citigroup estima que el porcentaje de la varianza de las acciones globales que se explica por factores macroeconómicos pasó de menos del 40 por ciento en el 2007 a casi 80 por ciento en el 2016.

El rompimiento de la relación tradicional entre riesgo crediticio y valor del activo es considerado un riesgo adquirido a partir del activismo de los bancos centrales, mismos que han procurado un objetivo implícito de estabilidad financiera que, paradójicamente, refuerza este rompimiento.