El avance de las monedas digitales parece ser inminente y los trascendidos en torno a la exploración de un dólar digital generan mayor entusiasmo entre los creyentes de los beneficios de los criptoactivos.

El 9 de marzo de 2022 a través de diversos medios de comunicación se informó que el presidente estadounidense, Joe Biden, firmó una orden ejecutiva para solicitar a su administración evaluar los riesgos y beneficios de crear un dólar digital desde el banco central, además de explorar otros problemas relacionados con las criptomonedas.

Sin embargo, el gobierno estadounidense no es el único que está explorando la idea de incursionar de forma regulada con el dinero digital, sino que bancos centrales de diversos países empiezan a plantear su regulación.

La investigación, desarrollo y puesta en circulación en diversos países de criptomonedas marca una evolución de los criptoactivos cuya creación estaba más relacionada con las finanzas descentralizadas, un sistema financiero abierto y global que buscaba abrir estos servicios a cualquier persona con una conexión a internet como alternativa a un sistema opaco y estrictamente controlado por bancos y otros entes financieros

Pero más allá de la acelerada evolución de activos como Bitcoin, Ethereum o Ripple, por mencionar algunos de los más populares, y su trayectoria irregular de estos en las bolsa de valores; bancos centrales como el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea está llevando a cabo consultas públicas para establecer propuestas rumbo al tratamiento prudencial de las exposiciones bancarias de los criptoactivos.

Cabe destacar que el Comité de Basilea señala que, aunque la exposición de los bancos a los criptoactivos actualmente es limitada, sí están generando una serie de preocupaciones respecto a la “protección del consumidor, el lavado de dinero, el financiamiento al terrorismo y su huella de carbono”.

De acuerdo con una encuesta dirigida por el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) en febrero de 2021, 86 por ciento de 65 bancos centrales incluidos en el estudio están experimentando con los beneficios o inconvenientes del manejo de estos activos, pero en todo caso la exploración ocurre en el terreno de sus propias monedas digitales denominadas como Central Bank Digital Currencies (Monedas Digitales de Bancos Centrales, abreviadas como CBDC).

Estas CBDCs son dinero emitido por el banco central denominado en la unidad de cuenta nacional y representan un pasivo del banco central, explica el documento Ready, stady, go? Resultados de la tercera encuesta de Monedas Digitales de Bancos Centrales del BIS

Estas monedas digitales evidentemente se distinguirían de criptomonedas digitales como Bitcoin u otros “tokens” privados, explicaba el BIS.

Exploraciones previas de criptoactivos

El llamado de Joe Biden a explorar las ventajas y desventajas de los criptoactivos no es el primer acercamiento de este tipo por parte de la administración estadounidense. La Reserva Federal (FED) publicó en enero de este año un paper enfocado en el tema titulado “Money and Payments: The U.S. Dollar in the Age of Digital Transformation”.

El reporte señala que si bien los estadounidenses han tenido a su alcance recursos digitales para manejar su dinero, una CBDC sería diferente del dinero digital ya existente, toda vez que se estaría tratando de un pasivo de la FED y no de un banco comercial.

Entre los beneficios que podría ofrecer una CBDC, la FED señala que daría a los empresarios una nueva plataforma para crear servicios financieros, a los hogares y negocios una forma conveniente y electrónica de dinero del banco central, ampliar el acceso al sistema financiero y generar un sistema con pagos más rápidos.

Sin embargo, el banco central estadounidense también contempla que estos criptoactivos podrían generar riesgos como afectaciones a la estructura financiera, así como su seguridad y estabilidad, el costo y disponibilidad del crédito y la eficacia de la política monetaria.

El Comité de Basilea también ha enumerado riesgos de integrar estos activos al sistema financiero como la falta de liquidez, crediticio, riesgos de mercado, fraude, riesgos cibernéticos y riesgos legales de reputación.

Cabe destacar que el reporte también deja claro que la FED no tiene la intención de emitir una CBDC sin el respaldo claro del Poder Ejecutivo de ese país y del Congreso, a través de una ley que regule estos activos de forma muy específica.

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