75,000

millones de euros el monto al cual se prevé sea expandido el programa de compras de bonos del BCE, según una encuesta de Bloomberg


"Los inversionistas que esperan que los bancos centrales corrijan todo siempre van a estar decepcionados”

John Haynes

Director de investigación en Investec Wealth & Investment


Cada vez más expertos indican que la política monetaria no es suficiente para reavivar el crecimiento

A un año de su lanzamiento, el programa de estímulo monetario no-convencional del Banco Central Europeo (BCE) no ha registrado los resultados esperados, mostrando los límites a los que se enfrentan los bancos centrales para afrontar el actual entorno económico.

Con tal de impulsar el crecimiento económico y la inflación, desde marzo del 2015 el BCE compra mensualmente 60 mil millones de euros, además de haber realizado recortes a su tasa de interés de referencia y de haber empujado hasta territorio negativo la tasa de depósito que impone a los bancos que supervisa.

A pesar de la magnitud de estos esfuerzos, la tasa de desempleo en la eurozona sigue siendo de dos dígitos, y en febrero la deflación reapareció en el bloque monetario después de cuatro meses de inflación anémica. 

Incluso en los mercados accionarios la tendencia es negativa, con un descenso de 17 por ciento registrado en el índice Euro Stoxx 50 el en notorio contraste con el crecimiento del índice S&P500 experimentado en Estados Unidos bajo el programa de relajación cuantitativa de la Reserva Federal (Fed).

A pesar de esta aparente inefectividad, una encuesta de Bloomberg muestra que la gran mayoría de los especialistas prevén que el día de hoy Mario Draghi, presidente del BCE, anuncie una expansión a las compras mensuales de bonos y un recorte adicional en la tasa de depósito.

Pero cada vez más expertos indican que, tanto para las economías desarrolladas de la eurozona y de Estados Unidos como para los mercados emergentes como México, la política monetaria no es suficiente para reavivar el crecimiento. 

Lo que hace falta, en la opinión de cada vez más expertos, es una intervención fiscal.

Bancos cansados

El Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco de Pagos Internacionales (BPI) han intensificado recientemente sus advertencias acerca de los límites de la política monetaria, urgiendo a los gobiernos responder a la actual coyuntura de bajo crecimiento con mayores estímulos fiscales.

Sin embargo la voluntad política, en el caso de los mercados desarrollados, y las limitaciones macroeconómicas, en los mercados emergentes, vuelven complicada la implementación de mayor gasto público.

Tanto en la eurozona como en Estados Unidos el alto nivel de endeudamiento y el apoyo legislativo mayoritario por políticas de austeridad representan un obstáculo significativo para que esta situación cambie.

Al mismo tiempo, los mercados emergentes como México no tienen mucho espacio de acción. Los mayores déficits fiscales que serían requeridos para desatar mayor crecimiento incrementarían el riesgo soberano de estos países. Eso ahuyentaría a los inversionistas, incrementando la depreciación que sufren y presionando aún más sus finanzas públicas y sus condiciones crediticias.

Sin fuertes capacidades de acción ni en lo monetario ni en lo fiscal, las autoridades económicas del mundo parecen estar a la deriva. En un escenario en el cual el mundo actualmente ni siquiera está en recesión, la pregunta entonces es qué se puede hacer si se presenta un choque inesperado.

Esto revive las alarmas sonadas a inicio del año pasado por Stephen King, economista en jefe del banco HSBC.

En una nota para sus clientes, King escribió que “la economía mundial es como un transatlántico sin botes salvavidas. Si nos golpea otra recesión, podría ser una lucha verdaderamente titánica para las autoridades”.