La luz al final del túnel para la inflación no está tan lejana. Al menos eso es lo que predicen especialistas en torno a la tendencia alcista de los costos de los productos y servicios en México, misma que podría alcanzar su punto máximo en abril o mayo de este año y después comenzar a retroceder lentamente.

Durante la primera quincena de abril, la inflación general en el país se ubicó en 7.72 por ciento en su variación anual, un nivel no visto desde enero de 2001 y que fue más elevado de lo pronosticado por los mercados para la primera mitad del cuarto mes del año.

Este dato de inflación fue calificado como “atípico” toda vez que para este periodo tradicionalmente se observan inflaciones negativas por la entrada en vigor de los subsidios a las tarifas energéticas por la temporada de calor, apuntó Monex, en su análisis financiero diario.

Respecto a la quincena anterior el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación de 0.16 por ciento. Asimismo, el índice de precios subyacente, es decir, el subconjunto de precios que no están sujetos a la estacionalidad o alta volatilidad, como alimentos, bebidas y tabaco, mercancías no alimenticias, vivienda y educación, tuvo un incremento de 7.16 por ciento interanual y 0.44 por ciento quincenal.

Cabe destacar que este último indicador encendió las alarmas de especialistas a principios de este año, luego de que señalaron un aumento no pronosticado de este componente que generalmente otorga “una mejor aproximación de cómo se comportaron los precios en el mediano plazo para facilitar la planeación y toma de decisiones de consumo, ahorro o inversión”, señala el portal de Banxico Educa.

En el caso del índice no subyacente se reportó un retroceso de 0.66 por ciento comparado con la quincena inmediata anterior y un aumento de 9.38 por ciento a tasa anual.

El jitomate, la gasolina de bajo octanaje, servicios turísticos en paquete, pollo, tortilla de maíz, chile serrano, loncherías, fondas, torterías y taquerías; así como el aguacate, los automóviles y la vivienda propia fueron los productos y servicios que más aumentaron sus costos durante la primer quincena de abril.

Sin embargo, se prevé que para abril o para mayo la inflación alcance su punto máximo y luego comience a retroceder, advierte la predicción por parte de UBS, un laboratorio de evidencia e investigación social.

Pandemia y más elementos de la inflación

En opinión de los integrantes de la junta de gobierno del Banco de México (Banxico) esta tendencia alcista en la inflación se debe a factores globales asociados por la pandemia, pero no se descartan presiones internas que están afectando bienes no comerciables, según se puede leer en la minuta de la última reunión de la Junta de Gobierno.

“Las presiones internas son resultado de factores idiosincrásicos, como inseguridad, condiciones climatológicas adversas, falta de insumos específicos y presiones salariales, en un contexto donde hay dudas sobre las estimaciones tradicionales de la brecha del producto y del PIB potencial”, señala el Banxico a través de este documento.

La semana pasada el Fondo Monetario Internacional (FMI) disminuyó las expectativas de crecimiento mundial y la mayoría de los países incluido México, que pasó de un pronóstico de 2.5 por ciento en su crecimiento para este año a 2.0 por ciento.

A consideración de los integrantes de la Junta de Gobierno, la convergencia de la inflación al objetivo de tres por ciento se retrasó y los pronósticos del Banxico estiman ahora una inflación de 5.5 por ciento para el último trimestre de 2022.

Las presiones inflacionarias, externas derivadas de la pandemia y el aumento en los productos agropecuarios y energéticos por el conflicto armado entre Rusia y Ucrania, así como otras presiones de costos, son los riesgos a la alza para la inflación que identifican en Banxico.

Cabe recordar que además de que Rusia es una potencia en exportación de energéticos, los dos países en conflicto en Europa del Este son exportadores líderes de trigo, cebada, maíz, colza, semillas de girasol y aceite de girasol; asimismo tienen un liderazgo importante en el suministro de fertilizantes cuya escasez podría afectar la producción de otros productos alimentarios a nivel mundial.

En conjunto, Rusia y Ucrania exportan 19 por ciento del suministro de cebada, 14 por ciento del trigo y cuatro por ciento del maíz del mundo, además representan un tercio de las exportaciones mundiales de cereales.

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