La siesta puede ser uno de los principales obstáculos para que España salga de la crisis. La jornada laboral de los españoles ha sido criticada por ser poco demandante e ineficiente, lo que podría estar agravando los problemas económicos.

Desde septiembre del año pasado un grupo de políticos españoles se ha dado a la tarea de abogar por un cambio, tanto en la jornada laboral, como en el huso horario del país.

El ministro de Economía, Luis Guindos, ha declarado en varias ocasiones que el gobierno se encuentra estudiando la posibilidad de retrasar los relojes una hora para coincidir con los países de su entorno (actualmente España no utiliza el horario Greenwich).

De manera similar, un artículo reciente de The New York Times señala cómo las tradiciones españolas de dormir a mitad del día y meterse a la cama hasta altas horas de la madrugada afectan la productividad.

Mientras que la jornada laboral en otros países suele ser de 9 de la mañana a 5 de la tarde con un pequeño descanso de media hora para comer, en España las personas están acostumbradas a tener un descanso de alrededor dos horas para comer y descansar y regresar a trabajar a las 4 de la tarde.

Bajo este esquema todas las actividades cotidianas del país son modificadas. Los restaurantes están acostumbrados a servir de cenar a las 10 de la noche y los programas de televisión en horario estelar acaban hasta después de medianoche.

Diversos analistas afirman que un cambio podría traer mayor productividad en las empresas. Los defensores de la iniciativa afirman que el español promedio pasa más tiempo en el trabajo que su contraparte alemana, pero solo es capaz de completar el 59 por ciento de sus pendientes del día.

El problema es que medir la productividad no es una ciencia exacta, y de acuerdo a otros indicadores España supera el nivel de productividad de varios países europeos.

Cuestión de tiempo

Estar mucho tiempo en el trabajo no es lo mismo que trabajar mucho. Los opositores al modelo actual de horarios argumentan que grandes periodos de tiempo para comer y descansar solo provocan que se interrumpa el ritmo de trabajo. Después, las personas deben volver y empezar de cero donde se quedaron.

Algunos sociólogos afirman que los problemas de productividad española no se deben a cuestiones de horario, si no a su economía orientada a los servicios y un retraso en la tecnología.

No obstante, señalan que el cambio podría crear un ambiente más amigable para las mujeres trabajadoras que a menudo batallan para atender las necesidades de los hijos y el hogar.