$13.2
pesos fue el precio que registró el dólar minutos después de que se hiciera pública la nueva política monetaria estadounidense
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Como pocas conferencias de prensa en la historia de la Reserva Federal, la dictada el miércoles por su presidente Ben Bernanke causó urgencia en las políticas financieras de las economías más grandes del mundo. 

El anuncio creó caos en los mercados internacionales, en parte por la creciente interconexion y liquidez de los mercados globales.

A pesar de que las “razones fundamentales”, es decir, los indicadores que más importan para el crecimiento, se mantuvieron sin cambios, las bolsas se tambalearon y las monedas perdieron valor a pasos acelerados. 

En cuestión de minutos, el peso pasó de 12.83 a 13.20 pesos por dólar, el real brasileño se devaluó un 2 por ciento, como también la rupia india y 1.5 por ciento el yen japonés. 

El banco central de Estados Unidos dio al mundo mucho de qué hablar al provocar caídas en el precio del oro y alzas repentinas en las tasas de los bonos de gobierno. 

Curva inesperada

A pesar de la opinión en contra de James Bullard, el presidente de la Reserva Federal de St. Louis, quién aseguró en la junta que sería más prudente esperar a dar tales anuncios, Ben Bernanke dio señales más claras sobre el plan de terminar con los estímulos.

Los inversionistas y corredores, que se habían acostumbrado ya a un banco central más cauteloso, entraron en pánico. 

Los comentarios de Bernanke fueron “una bola en curva” de acuerdo con Michael Mullany, citado en Bloomberg refiriéndose al popular tiro de beisbol que sorprende al oponente. 

Fue tan inesperado que los bancos centrales de diversos países intervinieron después de unas horas para detener el sangrado. 

El Banco Central de Brasil vendió el jueves, tras una caída de 1 por ciento en el valor del real, casi 30 mil contratos de swaps de divisas, que sirven en este caso para revertir la caída de la moneda. 

Para el viernes, el instituto anunció que ya había vendido casi todos sus swaps de divisas, tras dos días de intervención en un intento por frenar las pérdidas del real frente al dólar. Sin embargo la oferta, realizada a través de una subasta, detuvo la caída solo momentáneamente. 

Las monedas de Chile, Colombia y Perú también cedieron frente al dólar.

Incluso el gobierno de la India, que trató de aclarar a través de Raghuram Rajan, economista en jefe del Ministerio de Finanzas, que los mercados estaban “sobrereaccionando”, se vio en la incómoda necesidad de detener momentáneamente la venta de bonos de gobierno, tras llegar la tasa a un límite impuesto por la autoridad. 

Aunque no es política de las autoridades indias anunciar sus intervenciones, corredores entrevistados en Bloomberg aseguran que el Banco Central probablemente vendió reservas para mantener el precio cercano a 60 rupias por dólar. 

En Asia la historia se repitió. El banco central de Tailandia anunció que está preparado para intervenir, y su contraparte en China roció de liquidez al mercado financiero, inyectando aproximadamente 50 mil millones de yuanes, aunque en esta ocasión la razón también puede deberse más a factores internos. 

El banco central de Indonesia inclusive aumentó la tasa de interés objetivo, tras llegar su tipo de cambio a mínimos de cuatro años.

Ante toda la proactividad de las autoridades monetarias en el mundo, en lo que resulta una obvia sobrereacción de los mercados a aparentes buenas noticias, el Banco de México se ha mantenido relativamente callado. 

Toman una ‘siesta’

En México, las autoridades monetarias y hacendarias, a través de un comunicado el jueves del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, anunciaron que “analizan” la situación de los mercados con cuidado. 

En el documento de dos páginas se aseguró que el Consejo ha estado al pendiente de la situación en los mercados financieros, pero no parece preocuparles de más. 

De acuerdo con el comunicado, “al respecto (las declaraciones de la Reserva Federal), el Consejo consideró que si bien no se ha podido evitar que la mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales se refleje en nuestro país, los sólidos fundamentos de la economía mexicana han permitido que los mercados financieros nacionales se ajusten de manera ordenada”.

Es decir, el Consejo encargado de la estabilidad financiera considera que una depreciación de casi dos por ciento en cuestión de minutos es un ajuste “ordenado”.  

¿Esperar o actuar?

Tomar una decisión sobre intervenir en el mercado de divisas es una decisión difícil porque se puede tratar de una reacción momentánea. 

Los bancos centrales cautelosos, como el de México, están operando bajo el supuesto de que la Reserva Federal va moverse con lentitud y prudencia en el futuro. 

Vender dólares de las preciadas reservas internacionales que celosamente guarda el Banco de México podría no ser la estrategia óptima bajo tal escenario, pero si la historia reciente sirve de indicación, el supuesto no tiene porqué cumplirse. 

Desde hace meses, los mercados cambiarios en todo el mundo han mostrado señales de creciente volatilidad, por lo que prudencia y lentitud no parecen ser palabras para describir a los mercados estos días.

Hay un punto medio para evitar que las reservas se acaben y se reduzca la volatilidad: regresar a las subastas. 

El mero hecho de anunciar un tope a la depreciación diaria, por ejemplo, de uno por ciento, puede tranquilizar al mercado cambiario y además contener el sangrado a solamente una fracción de la depreciación que se ha visto en los últimos días. 

Es cierto que la depreciación de la moneda impulsará temporalmente las exportaciones, porque los productos mexicanos se vuelven más económicos en términos relativos en Estados Unidos, pero en el largo plazo, la volatilidad no la desea ni exportador ni importador. 

Sin embargo, regresar a las subastas implicaría aceptar que el banco se había equivocado previamente y que las condiciones volátiles seguían en el mercado. 

¿Se atreverá a dar el giro el banco central?