La prometida alianza de inversión entre la Cuarta Transformación y los empresarios mexicanos para darle un empujón a la economía es “acotada”.

Ayer, el gobierno federal y los gigantes del sector privado en México presentaron un segundo paquete de inversión en proyectos de infraestructura, con el que buscan darle un empujón a la deprimida economía mexicana, sin embargo hay cuestionamientos en torno a si la estrategia logra la integración óptima de la inversión privada y con ello el impulso el crecimiento.

Se trata de 29 nuevos proyectos de infraestructura en el sector de comunicaciones y transporte, energético y del medio ambiente que representan una inversión de 228 mil millones de pesos mismos que generarían 400 mil nuevos empleos, aunque dichos beneficios se observarán durante los próximos tres años.

Aunque el gobierno federal estableció como uno de los criterios principales de estos proyectos que la inversión privada sea mayor a 50 por ciento, especialistas en la materia advierten que esta participación es limitada sobre todo en los enfocados en el sector energético.


Quien está jalando la carreta es la inversión pública y eso es muy peligroso porque en dado caso de que volvamos a tener un cierre de la economía (ante el incremento de contagios y la necesidad de establecer medidas de distanciamiento social estrictas) y no haya total cobertura de la vacuna, las empresas no se van a sostener, van a ir cerrando y ahí ya no va a haber recaudación

Ramses Pech

Asesor de la industria energética

El especialista explica que de los nueve proyectos destinados al rubro de energía, ocho estarán encabezados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y son las estaciones de compresión en Tecolutla Lerdo, el gasoducto transístmico y seis centrales de ciclo combinado en Baja California Sur, Tuxpan, Mérida. Valladolid, San Luis Río Colorado y González Orteda.

Arturo Herrera, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), justificó que estos proyectos “serán motivo de contratos importantes para los proveedores de la CFE”

La terminal de licuefacción de gas natural Energía Costa Azul de la empresa IEnova es el único proyecto en materia energética promovido por la iniciativa privada, con una inversión de 47 mil millones de pesos.

“Esto quiere decir que no va a haber flujo de efectivo adicional de inversión directa extranjera nueva y tampoco nacional porque este es el mismo dinero que va a estar circulando por parte del presupuesto de la nación, el que gane la licitación va a depender mucho de cuánto es el dinero que le asigne la administración a cada uno de los proyectos”, dice Pech.

Con la presentación de este segundo paquete de proyectos público privados “resulta evidente que el gobierno federal procura mantener el control de las inversiones en el sector energético’’, considera José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

El resto de los proyectos se enfocan en la construcción o rehabilitación de carreteras, puertos y servicios de logística en diversas partes del país con una inversión que asciende a 110 mil 214 millones, así como de abastecimiento de agua en bloque en Los Cabos, con una inversión de mil 106 millones de pesos.

El especialista también considera importante agregar mayor contenido nacional e integración de cadenas productivas en estos proyectos para generar un efecto multiplicador en la economía.

Refuerzan relación para la inversión

Un punto positivo de la presentación de este segundo paquete de proyectos de infraestructura con inversión pública y privada es la señal de que existe un diálogo y relación permanente entre el gobierno y el sector empresarial, considera De la Cruz Gallegos.

“(Ambos sectores) siguen dialogando, siguen buscando puntos de acuerdo y fundamentalmente alrededor de la parte de infraestructura sobre todo en lo que va vinculado a comunicaciones y transportes. Me parece que es un buen inicio, es un primer elemento en donde se puede recuperar parte de lo perdido (en materia económica durante el 2020) pero en donde evidentemente todavía hay mucho terreno por avanzar”, asegura el especialista.

Esta alianza se anunció desde 2019 cuando la economía empezó a contraerse y registró un decremento de 0.7 por ciento en el cuarto trimestre de 2019; y se prometió reforzar con la caída económica del orden de menos 18.9 por ciento que se registró en el segundo trimestre de 2020, cuando se establecieron medidas de confinamiento severas.

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