En las próximas semanas, Adriana Castaño tiene que tomar una decisión que quisiera evadir: dejar su trabajo para concentrarse en la crianza de sus hijos de siete años y seis meses o continuar con su empleo y buscar alternativas para el cuidado de los menores desde las ocho de la mañana a cinco de la tarde de lunes a viernes.

De 29 años y con un trabajo de recursos humanos en una editorial, Castaño relata que pese a sus intentos por integrar su vida de madre y profesional, ambos aspectos parecen incompatibles. Hasta hace unos meses su trabajo desde casa le permitió cuidar de sus hijos y su mamá que padece diabetes, pero con el regreso a su oficina, esta labor está resultando imposible.

“Antes mi mamá me ayudaba a cuidar a Dylan, mi hijo mayor, pero eso fue antes de que se pusiera mala, ahorita ella no puede cuidar al mayor y menos al más chiquito y pues lo que estoy pensando es que con la pensión de mi mamá nos mantengamos y yo ponerme a vender velas aromáticas, es algo que yo sé hacer y me da un dinero extra, pero ahora hacerlo siempre para poder cuidarlos”, relata la mamá soltera.

No se trata de una percepción aislada o un caso individual, sino una constante en la vida de muchas mujeres trabajadoras, debido a que las empresas en el país tienen esquemas poco flexibles y generalmente la carga de la crianza de los hijos se enfoca en ellas. Esta situación generalmente tiene un costo a la salud física y mental de las madres, según se revela en una encuesta realizada por la bolsa de trabajo, Indeed.

En 2020, la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años o más con al menos un hijo nacido vivo fue de 42 por ciento

El estudio realizado con 446 mujeres profesionistas apuntó que 27 por ciento se siente muy agotada al compaginar el trabajo con el cuidado de sus hijos, 23 por ciento considera que su salud mental ha empeorado y 26 por ciento señaló que redujo su jornada laboral o renunció a su empleo para cuidar a sus hijos.

Tomando en cuenta estos resultados, la bolsa de trabajo internacional apunta que es necesario el establecimiento de beneficios como un horario flexible y tiempo libre por motivos de salud mental a las trabajadoras con hijos en las empresas.

“Las empresas no deben centrarse solo en las tareas diarias, sino también en la gestión de su plantilla. Es decir, alentar a todos los empleados, especialmente a las madres trabajadoras, a establecer un horario que les permita pasar tiempo con sus hijos y les permita cumplir con los plazos”, recomienda Indeed.

En general, siempre ha existido una preocupación superficial por parte de los centros de trabajo respecto de las labores de cuidado realizadas por el personal con hijos e hijas, toda vez que se parte de la premisa de que es un asunto en que las empresas no tienen corresponsabilidad, explica el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a través del estudio “Madres Trabajadoras y COVID-19”.

El documento agrega que por lo regular, las únicas políticas institucionalizadas con que cuentan los centros de trabajo son las establecidas por la ley, aunque existen casos en los que estas no se respetan, sobre todo cuando los trabajadores son contratados con un esquema de informalidad.

En ese sentido la PNUD señala que las mujeres trabajadoras entrevistadas consideran al modelo de trabajo híbrido, en el que se asiste al centro laboral unos días y otros se trabajan a distancia, como una propuesta para conciliar su trabajo con su rol de madre.

Asimismo, la flexibilidad de horarios y la instalación de guarderías son parte de las propuestas que dan las propias madres.

'La principal apuesta del país para transformar la vida de las madres trabajadoras debe ser fomentar la corresponsabilidad de papás en la crianza de sus hijos”
Fatima MasseDirectora de sociedad incluyente del IMCO

Aunque la principal apuesta del país para transformar la vida de las madres trabajadoras debe ser fomentar la corresponsabilidad de papás en la crianza de sus hijos, también es necesario que las empresas establezcan condiciones diferenciadas para las madres trabajadoras, señala Fatima Masse, directora de Sociedad Incluyente del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Hasta 2020 se registró que la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años o más con al menos un hijo nacido vivo fue de 42 por ciento de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Autoempleo, la alternativa para las madres trabajadoras

Al igual que Castaño, que considera hacer un negocio de la venta de velas aromáticas, que hasta el momento es un trabajo para adquirir ingresos extra; el autoempleo es una de las alternativas que han encontrado las madres trabajadoras en el país.

“Yo tengo una pagina en Instagram y Facebook y por ahí yo promociono mis velas aromáticas, pero creo que si me enfocó de lleno pues puedo sacar los gastos de la casa igual hasta me va mejor, pero pues tengo que tomar una decisión pronto porque me está llegando el agua al cuello”, señala la mujer de 29 años.

Masse explica que estas alternativas laborales en la informalidad, si bien otorgan más ventajas a las mujeres, también tiene un efecto directo en los ingresos de las mujeres que suelen ser más bajos.

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