“Hay una Sarita en cada familia”. Con esta frase y una foto del ‘Príncipe de la canción’ acompañado de sus hijos Jose Joel y Sara Sosa, el gobierno de Aguascalientes espera disuadir a sus habitantes para hacer su testamento.

Guardando toda proporción, el escándalo que le siguió a la muerte de José José en septiembre de 2019 por la batalla legal para determinar quiénes serían los beneficiarios de su herencia se replica constantemente entre las familias mexicanas y es que existe una pobre cultura de prevención y elaboración del testamento, advierten especialistas.


Una de cada 20 personas adultas en México tienen su testamento en orden

De acuerdo con datos del Colegio de Notarios, una de cada 20 personas adultas en el país ha cumplido con este trámite. Sin embargo, las pugnas por los bienes de un ser querido entre personas de una misma familia son bastante comunes.

“No es común que los mexicanos realicen un testamento para distribuir los bienes que hayan adquirido durante su vida, cuando la gente fallece sin testamento es un problema sobre todo para los familiares. Aquí entran las reglas del Código Civil del estado donde resida la persona que falleció para efectos de aplicar la repartición de los bienes en los que se toma en cuenta si son hijos, si son familiares en primer o segundo grado y esos son los problemas que empieza a haber desde un punto de vista legal”, explica Guillermo Mendieta González, integrante de la comisión técnica de auditoría fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México.

Incluso aunque los familiares de una persona intestada lleguen a un acuerdo inmediato respecto a la repartición de bienes el trámite a este nivel resulta costoso y consume bastante tiempo, afirma el especialista.

Por ello el contador recuerda la importancia de elaborar este documento, sobre todo en septiembre que es el “mes del testamento”o cualquier otra temporada de atención notarial para llevar a cabo estos trámites con un costo especial.

“Lo que se busca con este tipo de programas es que la gente vaya con un notario, exprese su última voluntad, lo protocolice con un notario público para efectos de que quede inscrito en el archivo general de notarías”, afirma.

Si bien elaborar un testamento es más barato durante estas temporadas y programas especiales, el costo también depende de la complejidad del testamento. Por ejemplo, está el testamento universal, es decir, aquel en el que se deja todos los bienes de la persona fallecida a otra persona; y el testamento con legados, es decir, las personas entre las que se reparten los bienes.

La Dirección General de Regularización Territorial de la Ciudad de México, por ejemplo, señala que el testamento para los adultos mayores tiene un costo de 540 pesos, en tanto que el testamento universal que buscan tramitar las personas de entre 16 y 64 años tiene un precio de mil 630 pesos.

En tanto que los adultos mayores que desean hacer un testamento con uno o más legados tendrán que pagar mil 680 pesos y las personas de entre 16 y 64 años tienen que pagar dos mil 435 pesos.

Cabe destacar que para los adultos mayores que desean hacer un testamento universal se les solicita únicamente una copia de la identificación oficial y no es necesario presentar escrituras de los bienes inmuebles a heredar.

Además, la complejidad del trámite aumenta cuando se integra un fideicomiso, es decir, un mecanismo por el cual el testador deja su herencia encomendada a una persona para que en un tiempo determinado se le transmita a otra o se invierta de una manera determinada, explica Alberto Tovar, economista especializado en finanzas personales, para Mercado Efectivo, podcast de Lucero Álvarez y Reporte Índigo.

Jóvenes previsores del testamento

La idea de que la elaboración de un testamento es sobre todo un asunto para adultos mayores es muy extendida pero también equivocada, toda vez que lo más recomendable es preparar este trámite desde el momento en que una persona tiene bienes inmuebles u otro tipo de activos.


“Es un acto de amor y responsabilidad financiera, hay que pensar en qué sucederá si nos morimos, la pandemia puso el dedo en la llaga en la fragilidad del ser humano en cuanto a la posibilidad de fallecer, si una persona muere sin testamento se le llama intestada, pues va a proceder un juicio que se llama intestamentario que de alguna manera hay que identificar a los herederos que tienen derechos sobre los bienes de la persona que falleció, se busca a los cónyuges, descendientes”

Alberto Tovar

Economista especializado en finanzas personales

Aunque no existe una edad mínima o límite para llevar a cabo este proceso, se recomienda que a partir de los 30 años y una vez que la vida profesional de las personas empiece a rendir frutos se haga este trámite.

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