La conectividad es, hoy más que nunca, un elemento indispensable para que personas y comunidades enteras se desarrollen social y económicamente de manera óptima. Pero en México aún existen diversas barreras para que esta conexión llegue a la mayor cantidad de personas posible y con la mejor calidad. Por ello la competencia en el sector de las telecomunicaciones y la regulación asimétrica adquieren una relevancia especial sobre todo después de que la pandemia por COVID-19 generó un efecto de mayor concentración en el mercado, afirma Mónica Aspe, CEO de AT&T México.

Aunque es reconocida por ser la primera mujer en encabezar una empresa de telecomunicaciones en el país y es muy común que en sus apariciones en medios de comunicación se destaque su impulso a la agenda de género y participación femenina en el sector, gran parte del liderazgo de Aspe se ha enfocado en señalar la necesidad de incrementar el acceso a la telefonía móvil e internet para los mexicanos.

“Nuestro interés es realmente tener un sector de las telecomunicaciones mucho más competido sobre todo en el contexto de la pandemia que nos reiteró la importancia crucial que tienen las telecomunicaciones para el desarrollo económico de los países, pero también para el desarrollo y oportunidades en lo individual, de las personas, las familias. Temas como la brecha digital derivan en gran medida de la concentración (del mercado) porque se dificulta mucho llegar a zonas menos rentables cuando hay un desbalance tan grande en el tamaño de las empresas”, detalla Aspe en entrevista con Reporte Índigo.

Según Aspe, la llegada de AT&T a México en 2015 impulsó la competencia en el sector  y con ello la reducción de los costos y una mayor penetración de los servicios telefónicos móviles, aunque también reconoce que en el 2020 se observó un retroceso tanto en el avance para disminuir la concentración como en la base de usuarios de AT&T México.

“Cuando llegamos (a México) teníamos 8.7 millones de clientes y cuando llegó la pandemia teníamos 19 millones de clientes, nos caimos, la industria entera se contrajo en cuanto al número de usuarios y al cierre del primer trimestre de 2021 ya cerramos con el número de clientes que teníamos previo al impacto de la pandemia. Fue un año distinto, de mantener a nuestra base de clientes a buscar ayudar a nuestros clientes a mantenerse en el contexto de una economía tan afectada”, cuenta Aspe en las oficinas corporativas de AT&T México a donde pronto regresarán sus empleados a través de un esquema mixto de teletrabajo y presencial.

En el caso de la señalada “reconcentración” de mercado, datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) apuntanque de los 120.5 millones de líneas telefónicas móviles registradas en el país hasta el tercer trimestre de 2020, 63 por ciento los proveía la empresa América Móvil (Telcel), seguida de Telefónica con 20 por ciento y AT&T que atendía a 15 por ciento de las líneas.

En ese sentido, Aspe señala que no es momento para la desregulación del mercado y por el contrario se necesitan intervenciones precisas con un seguimiento muy puntual del cumplimiento de las medidas que ya existen, aunque señaló al IFT como un “buen regulador”.

Apenas esta semana la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió al IFT la suspensión solicitada para conformar el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil, respecto del cual Aspe opina que podría haber “formas más efectivas de avanzar contra la delincuencia”.

Telecomunicaciones del futuro

Aunque el 2020 fue un año que reiteró la importancia de la conectividad en el día a día de casi todos los habitantes del planeta, el sector de las telecomunicaciones también resintió el impacto de la transformación que implicó el año del “Gran Confinamiento” y tuvo que adaptarse.

“En AT&T México vivimos un proceso de aprendizaje muy interesante durante la pandemia que tuvo que ver, primero, con nuestra capacidad de reaccionar rápidamente en los patrones de consumo, la demanda se movió de zonas tradicionalmente de oficinas a zonas residenciales, tuvimos que ajustar las redes de un día para el otro para poder seguir proveyendo estos servicios”, explica.

Otro efecto positivo de los cambios que impulsó la pandemia fueron las eficiencias que se establecieron en la operación de la empresa, la estructura de costos y la introducción de un plan personalizado para los usuarios que así lo necesiten toda vez que se adquirió la conciencia de que su base de clientes está conformada por 19 millones de personas con necesidades de conectividad diversas.

En suma, el 2021 será un periodo para retomar la senda de crecimiento que quedó pendiente el año pasado y continuar con diversos planes de inversión.

“Creemos en México, en este sector, en nuestra capacidad de ofrecer más valor a los clientes y por lo tanto a crecer nuestra base de usuarios por la vía de ser los mejores en el mercado”, asegura la CEO de AT&T México.

También puedes leer: AT&T busca “cancha pareja” en el mercado de telecomunicaciones