El halcón texano contra Bernanke

La Reserva Federal de Estados Unidos decidió a mediados de septiembre adoptar una tercera ronda de relajamiento monetario, el QE3, que no dejó complacido a todos.

Ben Bernanke, presidente de la Fed, anunció que otorgarían 40 mil millones de dólares extras al mes en una estrategia de compra de bonos.

Tras el anuncio sobre el QE3, los mercados alrededor del mundo tuvieron una buena respuesta, alabando el interés de la Fed de hacer una nueva ronda de relajamiento monetario.

40
Mil millones de dólares, el valor mensual de compras de la Fed por el QE3
"Nadie realmente sabe lo que funcionará para poner a la economía en marcha de nuevo".
Richard FisherPresidente Reserva Federal de Dallas

La Reserva Federal de Estados Unidos decidió a mediados de septiembre adoptar una tercera ronda de relajamiento monetario, el QE3, que no dejó complacido a todos.

Ben Bernanke, presidente de la Fed, anunció que otorgarían 40 mil millones de dólares extras al mes en una estrategia de compra de bonos.

Tras el anuncio sobre el QE3, los mercados alrededor del mundo tuvieron una buena respuesta, alabando el interés de la Fed de hacer una nueva ronda de relajamiento monetario.

La mayoría de los presidentes de las 12 sedes de la Reserva Federal en Estados Unidos apoyaron la moción, con una importante excepción: Richard Fisher.

El presidente de la Reserva Federal de Dallas critica abiertamente a Bernanke, y advierte que existe un efecto marginal en el QE3.

Las opiniones de Fisher son consideradas del más puro estilo de halcón financiero, debido a su interés por la creación de políticas económicas antiinflación.

El discurso anti-QE3

Para Fisher, en la Fed de Dallas desde el 2005, el QE3 no solo arriesga que se aumente la inflación, sino que probablemente no vaya a incentivar la creación de empleos.

Resalta que hoy en día existen cerca de 1.6 billones de dólares en reservas de bancos privados y aún más dinero líquido sin invertirse en fondos de mercado, por lo cual no estima que exista necesidad de introducir aún más dinero al mercado.

En diferentes discursos en las últimas semanas, el funcionario texano ha admitido que nadie en el comité de la Fed, incluyendo a los gobernadores ni los presidentes de los bancos centrales, saben realmente porqué está parada la economía de Estados Unidos.

Bajo la filosofía de la Fed, el ofrecer dinero a precio más barato creará mayor empleo.

Pero encuestas hechas a dueños de pequeñas y medianas empresas han mostrado que la mayoría no tiene problema encontrando financiamiento barato si lo buscan; tienen mayor preocupación sobre incertidumbre regulatoria y fiscal.

En un estudio de la Universidad de Duke, sobre las intenciones de 887 directores financieros prominentes en Estados Unidos, se observó que solo el 14.5 por ciento señaló que los mercados crediticios y las tasas de intereses estaban entre sus tres temas de mayor interés.

Bajo el estudio, el 91 por ciento de los CFOs dijeron que no cambiarían sus planes de inversión si las tasas de interés bajaran un 1 por ciento; y un 84 por ciento tampoco lo haría a un cambio del 2 por ciento.

Reparte culpas

El presidente de la Fed de Dallas reconoce que no toda la crítica por el QE3 la debe recibir la Fed.

A diferencia de nuestro país, donde el único objetivo del Banco de México es mantener el valor adquisitivo de la moneda, en Estados Unidos la Fed tiene dos misiones: tanto mantener el poder adquisitivo de la moneda como incentivar el crecimiento.

Fisher resalta que el propio Congreso de Estados Unidos, que le dio tales responsabilidades a la Fed, no ha hecho lo suficiente para motivar a que los negocios se expandan y crear más oportunidades laborales.

A su parecer, la experiencia de los últimos cuatro años nos ha mostrado exactamente qué es lo que puede hacer la política monetaria para aportar al crecimiento.

Para él, la responsabilidad de incentivar el crecimiento económico por la política monetaria debe venir de la mano con una política fiscal con el mismo propósito.

Mientras que la política monetaria en Estados Unidos ha hecho lo posible para crear liquidez en el mercado, no se ha entablado una política fiscal razonable que incentive a los creadores de a usar el dinero existente.

Paralizan decisiones en el Congreso

A menos de 50 días de las elecciones para la presidencia en Estados Unidos, el Congreso no ha logrado pasar suficientes reformas claves en este tema por las motivaciones partidistas de sus integrantes.

La opinión de los expertos políticos generalmente estima que no se pasará ninguna reforma importante hasta después de las elecciones del 5 de noviembre.

Al final de su reciente discurso, Fisher da una recomendación a quienes buscan culpar a la Fed por no hacer bien su trabajo.

En su opinión, para salvar a Estados Unidos de un posible desastre financiero, se debe de dejar de culpar a la Fed por su hiperactividad y motivar a los responsables de la política fiscal a trabajar efectivamente para impulsar modelos de creación de empleos funcionales.

Aún así, aunque no sea completamente la responsabilidad de la Fed, si el QE3 termina fracasando, como lo avecina Fisher, se planteará un nuevo paradigma sobre los alcances de la política monetaria a nivel mundial.

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