Barata, accesible, cómoda, así se caracteriza la compra de productos de segunda mano, que ha mostrado un crecimiento notorio en el último año. Esta forma de consumo permite dar una segunda vida a todo lo que aún tiene utilidad pero ya no se usa, obteniendo una retribución por ello.

A nivel Latinoamérica, México se encuentra en segundo lugar con un 28 por ciento como uno de los países donde existe mayor compra y venta de productos de segunda mano, de acuerdo con datos del estudio “Desafíos y oportunidades de la era post COVID-19” de Kantar, agencia global de investigación de mercados.

40

por ciento de los compradores de segunda mano pertenecen a la generación Z y a los millennials

La venta de artículos se origina de diversas situaciones como la acumulación de objetos que ya no son necesarios a lo cual se desea conseguir algún provecho; así mismo, quienes venden, en su mayoría, lo hacen por necesidad de obtener ingresos extra que los ayuden a solventarse de manera económica.

Este cambio en los hábitos de consumo impulsa a la economía circular, la cual permite recuperar parte de lo que se invirtió en el valor de los bienes una vez que se encuentran usados, previo a deshacerse de ellos.

Cerca del 40 por ciento de los compradores de artículos de segunda mano como ropa, zapatos o accesorios pertenecen a la generación Z y a los millennials, conforme a cifras del estudio 2021 Fashion Resale Report.


“(Con esta forma de venta) se pretende que vayamos reduciendo la huella ecológica e ir un poco en contra del fast 40 por ciento de los compradores de segunda mano pertenecen a la generación Z y a los millennials fashion, por todos los abusos que se dan y la manera en que se fabrica ese tipo de ropa, también puedes encontrar prendas únicas y darle una segunda vida u oportunidad a la ropa, ya que muchas veces la desechamos aunque todavía esté en buenas condiciones”

Vanessa Chávez

Cofundadora de She’s Bazar

Por otro lado, las dificultades a las que se enfrentan quienes tienen la oportunidad de vender estos productos son distintas: el tiempo de traslado en puntos de entrega cuando no se posee un lugar propio para ello, la logística que implica coordinarlas y las ventas bajas, hay semanas donde no se vende nada o solamente unas cuantas prendas, el negocio es muy variado, detalla Chávez.

“Es mucho más sencillo que las personas compren ropa nueva porque quizá sea lo que está en tendencia, los modelos sean más nuevos, los estampados. Sin embargo, siento que aún estamos muy estancados en ese tipo de pensamiento, por lo que no (le brindan) una oportunidad a prendas de segunda mano”, comenta Alexandra Torres, fundadora de A&A Shop.

En cuanto a las ganancias, el precio se reduce bastante, aproximadamente hasta un 50 por ciento o poco más, dependiendo el uso y el costo que tuvo la mercancía cuando fue adquirida como nueva, incluso se oferta o se le aplica algún descuento con tal de venderla.

“Las personas al escuchar la frase ‘ropa de segunda mano’ piensan algo totalmente viejo, roto, desgastado y no es así, tengo ropa en muy buen estado que parece nueva y al decir que es de segunda mano la gente comienza a desconfiar un poco de la calidad de la prenda. Creí que ya teníamos arraigada la idea de reciclar, de cuidar el planeta, de reutilizar la ropa, pero cuando ya estás en el proceso de venta te das cuenta que no es así”, refiere Torres.

Entre los productos que más se adquieren bajo esta modalidad se encuentra la ropa en primer lugar, seguido por aparatos electrónicos y un segmento destinado a libros, películas, música y videojuegos, según Statista Global Consumer Survey de 2020.

Entre los principales motivos por los que se opta por esta adquisición de segunda mano se debe a los costos tan bajos de los productos, así como la poca disponibilidad y la dificultad para encontrarlos.

Para una compra de ese estilo se tiene que ser cuidadoso y obtenerlo solamente si se encuentra en buen estado. El consumo a través de forma física permite asegurar el estado del producto, este tipo de compra ha permitido economizar cerca de 500 a 800 pesos, aclara Erick Benítez, consumidor de segunda mano de videojuegos o accesorios para los mismos.

“Siempre he quedado satisfecho con mis compras, en el caso de las casas de empeño la garantía que me dan son de 30 días. Al ser de segunda mano necesito valorar el estatus del artículo que estoy comprando, (por lo general) dependiendo del producto, me ahorro al menos el 30 por ciento”, expone Rodrigo Raygadas, comprador de instrumentos musicales y computadoras.

E-commerce como aliado en comercio de segunda mano

El comercio electrónico es un gran referente si de productos de segunda mano se trata, desde la llegada de la pandemia por COVID-19, las redes sociales han sido un gran soporte para quienes comenzaron con este tipo de negocio y para los bazares que ya se encontraban consolidados.

Las compras y ventas de segunda mano son más comunes en redes sociales como Facebook e Instagram o en sitios web y marketplaces como Mercado Libre, Linio o eBay, de acuerdo con Statista.

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