Las autoridades hacendarias de México han expresado su apoyo a la creación de una tasa corporativa mínima global de no menos de 15 por ciento, pero hasta el momento no hay un rumbo definido en torno a cómo se aplicaría el impuesto.

Gabriel Yorio, subsecretario de Hacienda y Crédito Público, informó a través de su cuenta oficial de Twitter en julio de este año que de ratificarse el impuesto impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México participará y obtendría una recaudación de impuestos extraordinarios por 30 mil millones de pesos.

Sin embargo, Rogelio Ramírez de la O, recién nombrado titular de la Secretaría de Hacienda, no se ha expresado en torno a la integración de este impuesto en el marco fiscal mexicano. De hecho, durante su comparecencia ante integrantes de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados únicamente apuntó que el Paquete Económico de 2022 que se presentará el próximo 8 de septiembre se enfocará en ajustes para simplificar y facilitar el pago de impuestos.

“No planeamos crear nuevos impuestos y no se incrementarán los impuestos. La Secretaría de Hacienda trabajará para promover el cumplimiento de las obligaciones fiscales en favor de la mayoría, sin esconder impuestos mediante sistemas complejos poco transparentes”, señaló el pasado martes en San Lázaro previo a su ratificación como titular de la dependencia federal.

Pero la ausencia de señales en torno a la integración de este gravamen al marco fiscal mexicano, no significa que las autoridades hacendarias busquen esquivar la propuesta de la OCDE, por el contrario, México ha sido uno de los países que se alinean con mayor rapidez a las políticas de este organismo internacional, apunta David Cuellar, socio líder de impuestos y servicios legales en PwC.


“El punto es ver qué pasa con las discusiones que faltan en la OCDE y definir estos puntos técnicos que hacen falta y por otro lado ver cómo y cuándo lo van a adoptar cada uno de los países, porque los países tienen que hacer reformas a sus propias leyes para poder hacer eso. En México los tiempos no darían para tener la discusión en el 2021”

David Cuellar

Socio líder de impuestos y servicios legales en PwC

Hasta el momento la propuesta de la OCDE ha sido apoyada por 132 países, la cual busca evitar que las empresas trasladen sus ganancias e ingresos fiscales a países donde se cobran pocos impuestos.

Pero las discusiones y directrices de la propuesta de la OCDE aún no están claras, por lo que México y los demás países que apoyan la iniciativa tendrán que esperar.

El impuesto aplicaría a las ganancias obtenidas por las empresas en el extranjero sin importar los impuestos que imponen los gobiernos de esos países en los que están asentados. Los principales destinatarios de estos posibles cambios son las multinacionales tecnológicas y farmacéuticas que durante los últimos años han visto crecer sus ingresos a través de fuentes intangibles como patentes de medicamentos, software y regalías sobre propiedad intelectual.

“Lo que busca la OCDE con esto es evitar que haya elusión fiscal a través del uso de mecanismos o de jurisdicciones con una muy baja imposición, tienes alguna compañía que ni siquiera tiene tanta sustancia, tantos empleados y al final se aloja una parte importante de la utilidad en una jurisdicción en donde la tasa es relativamente baja, esto la OCDE y en general todas las discusiones que se han llevado al respecto lo ven como una competencia desleal entre los países”, explica Cuellar.

Pocos beneficiados con impuesto mínimo global

Cabe destacar que organismos como OXFAM han señalado que establecer una tasa impositiva de 15 por ciento a las corporaciones pone “la barra tan baja que las empresas pueden pasar encima de ella” y señala que estas medidas significan “desviar la mirada” de las grandes ganancias de los corporativos, además de fracasar en establecer un camino para recuperar las “devastadas” arcas de los gobiernos.

De acuerdo con estimaciones de Reform of International Corporate Taxation y el Tax Justice Network, este impuesto generaría alrededor de 275 mil millones de dólares adicionales cada año, pero los países integrantes del G7 y otras naciones desarrolladas recibirán 60 por ciento de esta recaudación tributaria.

275 mil

millones de dólares adicionales generaría el impuesto mínimo global, de los cuales tres por ciento recibirían los países latinoamericanos integrados a la OCDE

En el resto de los países, alrededor de 120 de los que apoyan esta iniciativa de la OCDE, se repartiría 40 por ciento de lo recaudado, de lo cual entre 10 y 15 por ciento sería para países en desarrollo y América Latina recibiría únicamente tres por ciento de esa cantidad.

Estas organizaciones ponen el ejemplo de Estados Unidos, que recibiría 83 mil millones de dólares, mientras que países como Perú tendrían ganancias por 47 millones de dólares.

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