Reporte Indigo

ECONOMÍA

¡Cuba va!… muy lento

La isla caribeña vive tiempos de cambios históricos que prometen una apertura económica que no se veía desde los tiempos de la revolución cubana.

El gobierno de Raúl Castro aprobó el año pasado una reforma legal que permitía la entrada de inversionistas extranjeros a cualquier sector de la economía, excepto en salud y educación. En ese sentido, el 17 de diciembre pasado el mandatario cubano anunció junto con su homólogo estadounidense, Barack Obama, que buscan acabar con 50 años de hostilidades entre ambos países.

Se espera que el turismo a la isla se incremente este año en un 17 por ciento, lo que podría atraer alrededor de 500 millones de dólares, lo que equivale a casi 1 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), según el Banco Interamericano de Desarrollo.

El entusiasmo cubano se ha contagiado a otros líderes del mundo. La semana pasada Raúl Castro sostuvo un encuentro con el Papa Francisco, quien ha sido apuntado como un catalizador en el acercamiento con los estadounidenses, mientras que François Hollande se convirtió en el primer presidente francés en visitar Cuba cuando se reunió con Fidel Castro.

Pero todo el entusiasmo que gira en torno a Cuba corre el peligro de quedarse en sólo palabras.

El gobierno del país latinoamericano afirmó en su momento que con la nueva apertura económica podrían atraer 2 mil 500 millones de dólares anuales en inversión. Sin embargo, las cifras dadas a conocer hasta el momento indican que se encuentra muy lejos de este objetivo.

Opositores al cambio

El principal obstáculo al que se enfrenta la apertura económica cubana son los grupos de oposición de adentro y fuera del país.

Varios miembros del partido Republicano de Estados Unidos, entre otros, han expresado su desencanto con el acercamiento que ha tenido Barack Obama con los Castro. Este grupo cuenta con el amplio apoyo de los cubanos disidentes que tuvieron que huir de la isla y refugiarse, principalmente, en Miami.

A esto se le debe agregar los empresarios que todavía recuerdan con recelo la expropiación de empresas estadounidenses realizada tras la revolución cubana hace más de 50 años.

Algunas voces de protesta exigen que tanto los Castro como sus colaboradores más cercanos paguen por la sistemática violación de derechos humanos que ha vivido el país.

Una alianza política en el congreso estadounidense o la llegada de un presidente republicano en el 2017 pueden tumbar los cambios que se han gestionado en los últimos meses.

Mientras tanto, la población en la isla todavía sufre por la escasez de alimentos y productos básicos. Cubanos siguen buscando maneras de huir de su país en balsa con la esperanza de tener un mejor futuro.

El gobierno debe buscar una mayor apertura. La mayoría de los inversionistas afirman que se sienten amenazados y falta mucho trabajo para que los cubanos tengan la libertad de ejercer cualquier profesión en el país.

Cuba va por el camino del desarrollo económico, pero debe pisar el acelerador.

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