Atender una gripe, monitorear un embarazo, cuidar de la salud bucal, controlar una enfermedad crónica y procurar el equilibrio mental es más costoso para los mexicanos hoy que previo a la pandemia por COVID-19.

En 2020 el gasto de bolsillo de los hogares mexicanos por atención primaria, atención hospitalaria y compra de medicamentos aumentó 40 por ciento en promedio al pasar de dos mil 358 a tres mil 300 pesos al año, de acuerdo con información analizada por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaría (CIEP).

De manera desagregada, la información presentada por el CIEP detalla que la atención primaria o ambulatoria incrementó 36.4 por ciento al pasar de mil 659 a dos mil 263 pesos; la atención hospitalaria se aumentó 25.5 por ciento al pasar de 323 pesos a 406; en tanto que la compra de medicamentos sin receta fue la que más aumentó en sus costos al mostrar un incremento de hasta 68 por ciento, con un costo promedio de 376 a 632 pesos.

Este incremento en los costos de la atención de salud podría estar ligado a la disminución en las consultas para diversas enfermedades y el déficit en la atención de las instituciones públicas que se enfocarón en atender los casos de infección por el virus del SARS-CoV-2.


“La pandemia requería recursos suficientes en el sector salud para garantizar el acceso al diagnóstico y tratamiento para todos e impulsar y optimizar la capacidad del sistema de salud; de otra forma, las personas tendrían que absorber este gasto”

CIEP

Cabe destacar que el número de usuarios del sistema privado de salud pasó de 36.4 millones en 2018 a 46.2 millones de personas en 2020 y 0.6 por ciento de las personas que buscaron atención en las instituciones de salud pública no la recibieron.

El estudio señala que las consultas de enfermedades crónicas, salud mental, salud bucal, enfermedades transmisibles, planificación familiar, entre otras, cayó 48.6 por ciento; en tanto que las consultas por embarazo disminuyeron 35.3 por ciento.

El estudio divide a estas consultas en las de primera vez y subsecuentes y apunta que las del primer tipo cayeron 45.1 por ciento al pasar de 34.5 millones en 2019 a 18.9 millones en 2020, de las cuales las enfocadas en la salud bucal fueron las que mayor disminución presentaron. En tanto que las subsecuentes reportaron una disminución de 51 por ciento al pasar de 52.3 millones en 2019 a 25.6 millones en 2020, en este caso también las consultas de salud bucal fueron las que más cayeron.

Entre los motivos por los que no se recibió atención en salud pública fue por falta de un médico disponible en 24.8 por ciento de los casos, 22.1 por ciento por otra razón, 18.4 por ciento por unidad cerrada y 17.4 por ciento porque no quisieron atenderlos.

Presupuesto insuficiente tras pandemia

Pese a los efectos que tuvo la pandemia en la atención pública en materia de salud entre los mexicanos, el incremento de presupuesto público en este ramo no refleja mayores recursos para la salud, advierte el estudio.

“Observamos que mientras aumentó el gasto de bolsillo (para atender cuestiones de salud) el aumento en el presupuesto a salud estuvo muy al margen y se utilizó para contratación de personal en la secretaría de salud y de manera muy menor en cuanto a insumos o equipo médico”, detalla Judith Senyacen Méndez, coordinadora de Salud y finanzas públicas del CIEP.

La especialista además agrega que en 2020 y de cara a la pandemia por COVID-19 el gasto público en salud ascendió a 704 mil 227 millones de pesos, esto representó 22 mil 489 millones de pesos más que el monto aprobado, equivalente a 0.097 puntos PIB.

“Al inicio de la pandemia en 2020, estimamos cuánto se requería para una respuesta inmediata para COVID y dijimos que para la respuesta que teníamos que implementar se necesitaba cerca de un punto del PIB y lo que se incrementó fue aproximadamente 0.1 por ciento del PIB, la décima parte de lo que estimamos que requería. Muy probablemente es que vaya de la mano este menor gasto público con el aumento de gasto de bolsillo de la población en salud”, explica.

Carencia social

El CIEP no ha sido el único en señalar la falta de acceso a servicios médicos de los mexicanos. La semana pasada el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) apuntó que entre 2018 y 2020 el porcentaje de población con carencia por acceso a los servicios de salud mostró un aumento a nivel nacional al pasar de 16.2 por ciento a 28.2 por ciento.

El acceso a servicios de salud fue el derecho social que mostró un mayor incremento entre indicadores de carencias sociales frente a la educación, vivienda, seguridad social y alimentación nutritiva y de calidad.

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