Sin sana distancia, sin cubrebocas, gel antibacterial o incluso agua para lavarse las manos. Así ha trabajado Noemí en la empresa andamiera del Estado de México en la que la contrataron desde septiembre de 2020, el año e la pandemia por COVID-19.

Esta empresa perteneciente al sector de la construcción ha ignorado cualquier protocolo de sanidad establecido por el Gobierno federal como parte del funcionamiento de diversos sectores económicos en el contexto de la crisis sanitaria que se vive desde marzo de 2020.

“Desde que estoy trabajando ahí se han confirmado cinco casos de contagios, a las personas que se contagian los hacen regresar a los 15 días, incluso uno de los herreros que tenía síntomas no fue a hacerse la prueba y siguió trabajando porque tenía miedo de que lo corrieran”, señala Noemí, quien pidió cambiar su nombre para proteger su identidad y evitar represalias en su trabajo.

Ya sea en aquellas empresas que nunca dejaron de operar por ejercer actividades esenciales, las que han implementado procesos de retorno paulatino de sus empleados a los espacios laborales o las que continúan en un esquema de teletrabajo, todas deben establecer protocolos para contener el riesgo de contagio por el virus del SARS- CoV-2 o el impacto emocional que ha generado la pandemia en los trabajadores.

Bajo estas condiciones parece haber dos extremos en el mercado laboral mexicano: el primero, señalado por trabajadores de diversos sectores que sortean la ausencia de protocolos sanitarios contra el COVID-19; el segundo, en el que autoridades y expertos apuntan hacia el “deber ser” de los procesos sanitarios en los espacios laborales.

En el espectro de lo “ideal”, las empresas, además de seguir protocolos sanitarios para los empleados que llevan a cabo labores en oficinas u otros espacios, deben contar con un empleado enfocado en verificar que se sigan estos protocolos e incluso evaluar la recontratación de personal bajo las nuevas disposiciones de teletrabajo establecidas en la Ley Federal de Trabajo, señala Sergio Porragas, director de operaciones de OCCMundial.


“El supervisor de seguridad e higiene era un término que se utilizaba más en otras empresas sobre todo en manufactura. Con el COVID-19 hace un año empezaron a buscar un puesto de supervisor de medidas sanitarias. Se conoce como Covid Officer porque quieren tener controles y reglas necesarias para poder implementarlas en sus empresas, ante la nueva normalidad este puesto de seguridad e higiene cobró muchísimas relevancia en todo tipo de industrias”

Sergio Porragas

Director de operaciones de OCCMundial

Los lineamientos técnicos de seguridad sanitaria en el entorno laboral emitidos por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) en mayo de 2020 establecen tres pilares para las medidas de protección en salud, seguridad e higiene en el trabajo: la sana distancia, que incluye la disminución de la frecuencia y el encuentro cara a cara entre las personas trabajadoras y favorecer una distancia mínima de 1.5 metros entre las personas que no usan equipo de protección personal; el control de ingreso y egreso de personal, en el que se establece identificar a personal con sintomas de COVID-19; y toda una serie de medidas de prevención de contagios en las empresas.

En mayo de 2020 la Secretaría de Trabajo junto con el Instituto Mexicado del Seguro Social (IMSS) afirmó que llevaría a cabo inspecciones aleatorias a empresas para verificar el cumplimiento de estas medidas una vez que se reanudaron las labores, sin embargo las autoridades no han dado cuenta del resultado de dichas inspecciones desde el año pasado.

Asimismo, entre los trabajadores no existe certeza respecto a la ruta que deberán seguir en caso de querer denunciar el incumplimiento sanitario por parte de sus empresas.

Reticencia al regreso

Aproximadamente 85 por ciento de los trabajadores que se encuentran en un esquema de teletrabajo han expresado deseo por mantenerlo pese a que consideran que trabajan más tiempo, de acuerdo con datos de OCCMundial.

La oficina y espacios laborales continuarán siendo muy importantes para la dinámica de las empresas por ello alrededor de 70 por ciento están optando por integrar sistemas híbridos, apunta Martha Millán, directora de estrategias corporativas de Newmark.

“Esto tiene 2 ventajas: le permiten al empleado tener más variedad de espacios de trabajo, reduce tiempos y costos de traslado, permite a su vez colaborar y tener interacción cara a cara con los líderes, y por otro lado es una buena oportunidad para las empresas para reconfigurar y reducir la huella de la oficina”, explica en entrevista.

Sin embargo, para hacer del retorno a las oficinas un proceso más sencillo los líderes de las empresas deben ser “promotores de cambio” con las nuevas formas de trabajo y proporcionar a los empleados espacios seguros, productivos, confortables y controlados, afirma Millán.

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