Carreteras desconectadas de la electromovilidad

El avance de los automóviles eléctricos en el mundo es inminente, pero en México aún es inexistente una política pública clara para la producción y operación de este tipo de vehículos, lo que pone en peligro diversas inversiones para el sector en el futuro

La producción y comercialización de los automóviles eléctricos es inminente pero la infraestructura para la electromovilidad contrasta

La producción y comercialización de los automóviles eléctricos es inminente pero la infraestructura para la electromovilidad contrasta

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La transición global de la industria automotriz hacia la producción y comercialización de los automóviles eléctricos es inminente pero la infraestructura para la electromovilidad en México es casi inexistente.

Mientras a nivel global avanza la manufactura, comercialización y circulación de los autos que no requieren de gasolina para operar, el Gobierno mexicano apenas está procesando soluciones para una “transición coordinada” con el apoyo de Estados Unidos hacia la electromovilidad.

Especialistas aseguran que de no haber un plan determinado para transitar a la electromovilidad el sector automotriz corre peligro

Esta declaración de interés reciente por parte de las autoridades mexicanas se observó esta semana con la presentación del Grupo de Trabajo México-Estados Unidos para la Electrificación del Transporte que incluye a los sectores industrial, académico y gubernamental, encabezada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Durante el evento de la puesta en marcha de este grupo de trabajo, Marcelo Ebrard, canciller mexicano, señaló que para este año se elaborará un “mapa de ruta binacional, que proporcione un diagnóstico detallado sobre el sector automotriz de ambos países y sus oportunidades en la transición eléctrica”.

A esta presentación también asistieron Francisco Garza, CEO de General Motors México; Bruno Cattori, CEO de Stellantis México; y Luz Elena del Castillo, CEO de Ford México, esta última advirtió que es necesario saber qué hará el país para tener una infraestructura de carga, toda vez que hasta el momento en el país existen únicamente 300 estaciones y 600 conexiones para ello.

Mientras las empresas privadas más poderosas de este sector iniciaron el proceso de producción y comercialización de automóviles eléctricos desde hace 15 años, en México se carece de políticas públicas en la materia de electromovilidad, advierte José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

“Ante la carencia de una política pública que fomente este tipo de transporte quedamos a expensas de las decisiones que tomaron las propias productoras (en el país) y durante varios años privilegiaron todavía la producción de autos a gasolina con combustibles fósiles y en el mejor de los casos el uso de autos híbridos, pero donde el transporte eléctrico quedó a un lado”
José Luis de la Cruz GallegosDirector del IDIC

El director del IDIC señala que diversas empresas automotrices globales han tomado la decisión de enfocarse de forma exclusiva en la producción de automóviles eléctricos para el año 2030 y ante la ausencia de una ruta clara de transición en el mercado mexicano se pondrían en riesgo futuras inversiones en el sector.

“Los países que no tengan políticas públicas de financiamiento y desarrollo en este tipo de autos van a quedar a la zaga (atrás) de las decisiones de inversión y México durante los últimos 30 años le apostó muy fuerte al sector automotriz, entonces si no moderniza su política podría ver trastocada sus inversiones en los próximos años”, advierte.

La industria automotriz en México aporta cuatro por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y 20.5 por ciento del PIB manufacturero, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA). Además, datos de la Secretaría de Economía (SE) revelan que 25 por ciento de las exportaciones del país corresponde a automóviles que se fabrican en territorio nacional.

Sin electrolineras

En México se comercializan automóviles eléctricos desde hace poco más de una década, sin embargo, hay una seria ausencia de electrolineras, como se les conoce a las estaciones de carga para vehículos eléctricos.

La AMIA ha buscado gestionar con el Congreso de la Unión modificaciones a la Ley de la Industria Eléctrica para acelerar la construcción de corredores eléctricos, así como incentivos federales y estatales que promuevan facilidades para sumar mayores clientes a la compra de estos autos.

Dentro de los incentivos federales resalta el aumento de corredores eléctricos interestatales, la exención de impuestos en vehículos nuevos, un convenio con CFE para medidores independientes, y los locales impulsan excepciones en pagos de tenencia y verificación vehicular, el engomado E (especial para auto híbrido y eléctrico) con placas preferentes, estaciones de carga gratuita y descuentos en el uso de autopistas.

“Hay pocos lugares en donde se podría cargar la batería de un auto eléctrico y eso va a ser un elemento de infraestructura eléctrica que México tendría que estar desarrollando porque lleva años tenerlo.

“México no tiene la misma visión de qué tan rápido se va a hacer la sustitución del auto que usan combustibles fósiles por eléctricos, en ese sentido sí es importante de entender que en algunos años ya no se van a fabricar autos de gasolina, y la llegada de autos eléctricos se va a precipitar a partir de la siguiente década”, señala De la Cruz Gallegos.

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