Los automóviles, las consolas de videojuegos y los smartphones son algunos de los dispositivos electrónicos que podrían ser más costosos, cambiarían sus características o incluso algunos modelos desaparecerían debido a la escasez de semiconductores que parece no tener un fin en el corto plazo.

La disminución en la oferta de los semiconductores, indispensables para manufacturar cualquier clase de dispositivo electrónico, podría prolongarse hasta 2023 lo que generará severos cambios en la forma y modo en que las grandes empresas producen sus dispositivos.

De hecho uno de los efectos más notables será la desaparición o disminución de productos de “gama baja” debido a que ante la escasez de semiconductores las empresas enfocarán sus suministros en productos de mayor calidad, pronostica Hugo Simg, director para América Latina de MediaTek, compañía de semiconductores que diseña diversos productos para comunicaciones wireless, GPS, televisores de alta definición y otros.


“Habrá cierto tipos de productos que ya no se van a encontrar, (porque las empresas van a preferir) fabricar un producto con una rentabilidad mayor a mil productos con una rentabilidad menor, es decir, más baratos. Esto está sucediendo incluso en la industria automotriz, por ejemplo la General Motors informó que ya no va fabricar el vehículo Sparks que es de gama baja porque los componentes de bajo costo empiezan a escasear”

Hugo Simg

Director para América Latina de MediaTek

El director de MediaTek agrega que las nuevas fábricas que manufacturan los chipsets se están enfocando en tecnologías de nueva generación.

“Vamos a ver en el mercado que todo ese tipo de productos de gama baja que solían ser los más accesibles no lo vas a encontrar, que si antes había productos como teléfonos abajo de dos mil pesos ahora vas a encontrar una gama de precio mayor, no quiere decir que están subiendo los teléfonos sino que estás teniendo un mejor dispositivo que tiene un costo mayor”.

La industria automotriz, que es una de las más afectadas por la caída de la oferta de chips, ha buscado alternativas para evitar parar sus líneas de producción en modelos de automóviles que requieren estos componentes. Por ejemplo, General Motors vendió algunas de sus camionetas y SUV más nuevas sin sistemas avanzados de administración de gas o funciones de carga, Renault dejó de instalar grandes pantallas ubicadas detrás del volante en los modelos Arkana SUV y Nissan dejó de instalar sistemas de navegación en miles de automóviles, de acuerdo con el artículo “The chip shortage is getting worse”, del portal Vox.

Partes de la producción de un automóvil como control de navegación, sistemas de asistencia al conductor o el funcionamiento de las bolsas de aire requieren de forma indispensable de semiconductores por lo que los problemas para obtener los chips están impactando a la industria automotriz con pérdidas de hasta 110 mil millones de dólares al concluir 2021, de acuerdo con cálculos de la consultora AlixPartners.

110 mil

millones de dólares habrá perdido la industria automotriz al final de 2021 debido al impacto de la poca oferta de chips

Esta consultoría también señala que alrededor de 3.9 millones de vehículos dejarán de producirse en la industria mundial automotriz debido a esta escasez.

Otro efecto que impactará directamente a los consumidores de estos dispositivos será el incremento de costos en los productos electrónicos, advierte Simg.

El origen de la escasez de semiconductores

La caída en la oferta de los semiconductores, también conocidos como chipsets, es multifactorial. Pero sobre todo se señala al incremento en la demanda de dispositivos electrónicos que provocó la pandemia por COVID-19 relacionada a los hábitos de consumo de las familias en el confinamiento, así como las tensiones y barreras comerciales entre Estados Unidos y China que iniciaron en el gobierno de Donald Trump.

“En el mundo hay muy pocas fábricas fundidoras de semiconductores, entre más pequeña sea la compuerta (de los chips) o más vanguardista sea la tecnología se hacen en menos fábricas en el mundo. Además, los procesos para hacerlos son largos y controlados, a diferencia de otro tipo de industrias en el que solucionas si incrementas líneas de producción, acá son procesos largos y muy costosos”, señala el director para América Latina de MediaTek.

Integrar otras fábricas que produzcan semiconductores requiere en promedio cuatro años e inversiones de miles de millones de pesos, explica Simg.

Cabe destacar que América del Norte es la región más afectada por los problemas de suministro de los semiconductores al impactar hasta 31 por ciento de su producción debido a que las plantas productoras de los chips, muchas de ellas instaladas en Taiwan, priorizan su distribución en Asia.

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