Son los grandes ausentes del sistema financiero. Millones de mexicanos aún no son tomados en cuenta. Frente a esta situación, el Gobierno federal quiere convertirse en el puente que conecte a la banca con los usuarios fuera del radar. Para conseguirlo creó el Banco del Bienestar, organismo que se encargará de entregar los recursos de los programas de la actual administración, como las becas de Jóvenes Construyendo el Futuro y los apoyos para adultos mayores, así como las Tandas del Bienestar.

Los pilares de la entidad tienen un enfoque social en línea con la banca ética, cuya visión está comprometida con la economía real y los habitantes de las comunidades más marginadas.

Mario Di Costanzo, expresidente de la Condusef, considera que el motivo de su creación es positivo, aunque tiene algunos puntos cuestionables, debido a que con la Reforma Financiera se dieron los primeros pasos para lograr esto, pero no fueron suficientes.

“Es un acierto que el Banco del Bienestar llegue a los mexicanos que aún están fuera de las grandes instituciones, pero el mayor reto al que se enfrenta el gobierno es que logre impulsar una banca social que no solo entregue apoyos, sino que también garantice la protección de los derechos financieros”, comenta el economista.

El banco se transformó de Bansefi a Bienestar tras la publicación del decreto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en julio del año pasado. A partir de ese momento se puso en marcha la estrategia.

A pesar de los puntos a favor que ha destacado la actual administración, los usuarios no opinan lo mismo. En el último reporte del Buró de Entidades Financieras de la Condusef, la institución se ubica en el segundo lugar de las peor calificadas en su servicio de atención, con 282 quejas, por debajo de Banjercito que suma 18 mil 301.

Dentro de la estrategia del Gobierno federal se tiene contemplada la construcción de mil 350 sucursales durante este año para que en el 2021 la red esté integrada por 2 mil 700 puntos, número con el que se superará a las unidades de otras instituciones financieras en el país, como BBVA y Citibanamex.

La medida tiene diferentes aristas. Por un lado, en México hay localidades cubiertas muy pobladas, mientras que al mismo tiempo hay un gran número de localidades sin infraestructura con poca población.

En la actualidad, 80 por ciento de la población vive en localidades con al menos un punto de infraestructura financiera en un radio de 2 kilómetros, de acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Se estima que de las 88 mil localidades totales en el país 68 mil 488 no cuentan con sucursales, corresponsales y cajeros en un radio de 2 km imposibilitando a la población acceder a atención personalizada o a productos financieros de manera inmediata.

¿Intención escondida en el Banco del Bienestar?

En México existe un severo problema de infraestructura no obstante una alternativa al problema ha sido la migración hacia la banca móvil, aun cuando avanza a paso lento, pero seguro.

Las instituciones financieras buscan mecanismos populares como el celular para bancarizar a un mayor número de mexicanos aprovechando que en el territorio nacional hay 69.6 millones de personas con un smartphone activo.

Sin embargo, en el otro lado de la moneda se encuentra la inversión que pretende realizar el gobierno para la construcción de las sucursales del Banco del Bienestar cuyo monto asciende a 10 mil millones de pesos.

Las obras estarán a cargo del personal de la Secretaría de la Defensa Nacional y el presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó que probablemente también se harán cargo del traslado del efectivo a las sucursales, sobre todo en aquellas zonas con problemas de seguridad.

El mayor cuestionamiento al proyecto es que se desconoce de dónde provendrán los recursos para el desarrollo de la infraestructura y si tendrá partidas presupuestales el próximo año, aunque el mandatario aseguró que el dinero se obtuvo de los ahorros logrados en 2019 gracias a la implementación de la política de austeridad.

La dispersión de los recursos de los programas sociales a través de las sucursales tiene como propósito evitar su uso electoral, el desvío de capital y los actos de corrupción.

No obstante, el mayor riesgo es que los puntos de atención del Banco del Bienestar se conviertan en elefantes blancos en el mediano plazo porque es muy probable que los usuarios solo acudan una vez al mes a recoger su dinero y el resto de los días no pisarán la sucursal, mientras que en el largo plazo, si en la siguiente administración no se le da continuidad al programa, la infraestructura quedará en desuso, a menos que se adapte para otro propósito.

Mario Di Costanzo asegura que el gobierno tiene otra intención al construir las sucursales y se relaciona con una cuestión política, ya que se está utilizando a la institución como un dispersor de programas sociales y eso es altamente ineficiente porque no ayudará a cerrar la brecha financiera ni tampoco mejorará el nivel de operación, en cambio solo se incrementarán los costos de operación.


Lo único que justifica la presencia física del Banco del Bienestar es un tema electoral porque la tecnología ha demostrado que se pueden hacer muchas cosas de manera remota a bajo costo y con ello lograr una inclusión financiera eficaz y eficiente. El gobierno quiere entregar el dinero de mano en mano para cautivar a más votantes

Mario Di Costanzo

Expresidente de Condusef

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