0.2%

es la tasa de inflación de EU utilizada por la Fed, la cual se encuentra debajo del objetivo de 2 por ciento y podría retrasar futuras alzas en la tasa de interés

Por primera vez en casi una década, la Reserva Federal (Fed) subió su tasa de interés de referencia. En esta ocasión, el alza por parte del banco central estadounidense acabó con un periodo de siete años en el que la tasa de fondos federales se encontraba en un rango de entre 0 por ciento y 0.25 por ciento.

El anuncio de la Fed, ampliamente previsto, abre la puerta para que el Banco de México (Banxico), alce hoy su propia tasa de interés de referencia, la cual se encuentra en un mínimo histórico de 3 por ciento desde el año pasado.

La más reciente encuesta realizada por Banxico a los especialistas en economía del sector privado muestra que se prevé el anuncio de un alza mexicana, de alrededor de 25 puntos base, el día de hoy. Otra encuesta de 22 economistas, realizada por el banco Banamex, concuerda en este pronóstico.

A pesar del hecho simbólico, el movimiento en la tasa de la Fed no tuvo efectos significativos en los mercados, salvo por una caída precipitada en el índice VIX de volatilidad. La medida era ampliamente esperada: la agencia Bloomberg realizó una encuesta en la que 102 de 105 economistas entrevistados anticiparon la subida de 0.25 puntos porcentuales en la tasa de interés. 

Janet L. Yellen, presidenta de la Fed, declaró: “Tenemos tasas de interés muy bajas y hemos realizado un movimiento muy pequeño”. 

La Fed enfatizó que la orientación de su política monetaria no ha cambiado. Ésta se mantiene acomodaticia para propiciar una mejora en el mercado laboral y un regreso a su objetivo de inflación de 2 por ciento. Esto quiere decir que la Fed mantiene una postura expansiva que pretende continuar estimulando el consumo y la inversión. 

Inflación no levanta

Aunque la decisión de la Fed fue tomada por unanimidad, la baja inflación continúa siendo el principal obstáculo para la realización de alzas sucesivas en la tasa de interés. 

El cambio en el nivel de precios se ubica al borde de la deflación, registrando un 0.2 por ciento en términos anualizados durante noviembre. Asimismo, la tasa de inflación subyacente, que omite los más volátiles precios de energéticos y alimentos, fue de 1.3 por ciento anualizado – lejos del objetivo de la Fed. 

En un contexto de bajo crecimiento global, las principales economías del mundo se enfrentan a niveles de inflación cercanos a cero que inhiben el consumo y la inversión. Japón y Europa aún mantienen programas de política monetaria expansiva cuyos resultados son poco claros. 

La decisión de la Fed, divergente respecto a la de sus contrapartes europeos y japoneses,  es referida como el primer paso hacia la normalización de un mercado que ha operado bajo un escenario de política monetaria laxa desde la crisis de 2008. 

Anticipando esta medida, Andreas Utterman, el director de inversiones globales de la firma de administración de activos Allianz, dijo en septiembre que “la época del dinero fácil había llegado a su fin”. 

México vulnerable

Los cambios de política de la Fed han definido gran parte de la coyuntura de los mercados emergentes: provocaron una salida masiva de capitales en el 2013 cuando se anunció el fin del programa de relajamiento cuantitativo y fueron un factor decisivo en la depreciación que sufrieron las divisas emergentes este año.

México, una economía abierta que mantiene pocos controles de capital y cuyo primer socio comercial es Estados Unidos, es de los países más vulnerables a un alza por parte de la Fed.

En un momento en el que el país atraviesa por un programa de austeridad y un largo periodo de estancamiento en su tasa de crecimiento, Banxico tiene ante sí el dilema de subir su propia tasa de interés a costa de la actividad económica o mantener la tasa sin cambios bajo el riesgo de una salida de capitales hacia Estados Unidos y de una mayor depreciación del peso. 

Hoy, la junta de gobierno del banco central mexicano tomará esa decisión.