En 1937 Volkswagen nació con la consigna de motorizar a través de coches económicos a las clases obreras, de hecho el significado literal del nombre de la marca es “auto del pueblo”. Hoy el encarecimiento de los autos ha hecho de ese un objetivo casi imposible de cumplir.

El aumento en los costos de producción debido a los estrictos estándares de calidad que se le exige a esta industria, la inflación mundial que ha encarecido las materias primas, la crisis de escasez de semiconductores indispensables para el ensamblaje de un auto y las interrupciones de las cadenas de suministro desde el inicio de la pandemia, han hecho de los automóviles un artículo exclusivo tanto por su costo como por el acceso a estos.

El precio promedio de un auto en México para este año es de 399 mil pesos, es decir, 14.6 por ciento más que en 2021 y 55 por ciento más que el costo promedio registrado hace cinco años, de acuerdo con datos de J.D. Power, empresa de consultoría y marketing global.

Cabe destacar que el costo promedio de un automóvil actualmente, es 6.72 puntos porcentuales más elevado que la inflación general que se registró la primera quincena de junio en el país.

“Hoy tenemos autos que tienen más nivel de equipamiento, motores mucho más complejos, sistemas electrónicos de gestión muy complicados, ya son más computadoras sobre ruedas que autos, ese es el principal factor que ha encarecido el costo de estos automóviles.

“Otro elemento es la inflación mundial que ha encarecido todos los productos y hay que recordar que la industria automotriz depende de muchas cadenas no hay una marca que haga autos por eso se conoce como ensambladoras”, explica Carlos Sandoval, periodista especializado en la industria automotriz y director en World Car Awards.

Además de la compleja naturaleza de esta industria, la pandemia, la concentración de la manufactura de semiconductores y la guerra entre Rusia y Ucrania están generando un amplio desabasto de elementos necesarios para integrar los autos.

“El 80 por ciento de la manufactura de circuitos integrados sucede en particular en Corea y Taiwán y centrar la proveeduría de uno de los componentes más importantes de un producto en una sola fuente es muy peligroso. Y luego resulta que uno de los ingredientes principales para poder hacer un microchip es un gas noble, el gas neón, más de la mitad de la producción de gas neón viene de Rusia y Ucrania”, detalla el especialista automotriz en entrevista con Reporte Indigo.

Se calcula que los problemas para obtener los chips impactaron a la industria automotriz con pérdidas de hasta 110 mil millones de dólares al concluir el 2021, de acuerdo con cálculos de la consultora AlixPartners.

Autos, acceso limitado y compras complicadas

Durante los últimos años no sólo se ha incrementado el costo de los autos nuevos debido a las diversas disrupciones en los procesos de producción de estos artículos a nivel mundial , sino que comprar uno es un proceso muy complicado con listas de espera que pueden alcanzar hasta el año y medio.

Amairani Vázquez, una joven profesionista, inició el proceso de cotización de un auto con cuatro marcas diferentes desde diciembre de 2021 y en febrero de 2022 decidió adquirir un Suzuki Baleno, gama intermedia, por 343 mil pesos con mensualidades de aproximadamente seis mil pesos durante 72 meses.

“Me dieron un tiempo de espera de tres meses, pero en el caso del Baleno tenía que salir con una pantalla específica pero me dijeron que no la tenían en donde hacían el ensamblaje y salía sin la pantalla, entonces  la agencia me decía que ellos eran los encargados de conseguir la pantalla y ensamblar en la agencia, al final rechacé ese coche”, comenta en entrevista.

Su segunda opción fue un MG5 de gama media por un valor de 313 mil pesos, sin embargo, después de esperar tres meses no estaba listo el color de su preferencia y más tarde cuando le iban a entregar la unidad la agencia incrementó el costo de cotización sin previo aviso hasta en cinco mil pesos.

“Cuando verifique la amortización el aumento fue mucho mayor porque la comisión por apertura ya me la estaban cobrando, le aumentaron un costo de seguridad y otros detalles prácticamente  me quitaron todos las ofertas que tenia al final se elevó 25 mil pesos más”.

Sandoval explica que debido a todas las disrupciones en la producción de autos, la oferta no está satisfaciendo la demanda sobre todo en los autos más accesibles  “hay más gente que quiere un auto de los que se pueden fabricar hoy en día, entonces hay listas de espera muy largas”, al tiempo que esta situación ha derivado en el aumento de la demanda de los autos seminuevos y con ello también el aumento de sus costos.

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